En un momento en el que las marcas compiten no solo por producto, sino por significado, IQOS da un paso más en su estrategia de posicionamiento con el lanzamiento de Electric Purple, una nueva propuesta estética que trasciende el color para convertirse en declaración de identidad. Pero no se queda ahí: la firma acompaña este lanzamiento con una alianza con BRESH –uno de los fenómenos globales del entretenimiento– para trasladar esa energía al terreno de la experiencia.
El resultado es una combinación que apunta directamente al territorio donde hoy se construyen las marcas relevantes: la intersección entre diseño, cultura y comunidad.
Un color que no busca gustar, sino expresar
Disponible desde el 26 de marzo en toda España en los tres modelos de la gama –IQOS ILUMA i, ILUMA i PRIME e ILUMA i ONE–, Electric Purple se presenta como una evolución dentro del lenguaje visual de la marca. Un tono intenso, vibrante y con carácter que amplía las opciones de personalización y refuerza el papel del diseño como herramienta de expresión individual.
No es casual. IQOS lleva tiempo trabajando su narrativa en torno a la estética como reflejo de estilo de vida. En este contexto, Electric Purple funciona como símbolo: conecta con una generación que entiende el consumo también como una forma de identidad y que encuentra en la música, el arte o la cultura urbana sus principales códigos de referencia.
De objeto a experiencia: el salto estratégico
El verdadero movimiento diferencial llega con la colaboración con BRESH. Nacida en Argentina y convertida en una de las fiestas más reconocibles a nivel internacional, la marca ha construido un ecosistema donde la música y la celebración colectiva actúan como vehículo de conexión emocional.
IQOS se apoya en este universo para materializar el concepto detrás de Electric Purple: energía compartida. A través de una serie de activaciones que recorrerán ciudades como Valencia, Barcelona, Madrid, Sevilla, Murcia o Alicante entre abril y mayo, la marca busca trasladar su propuesta más allá del dispositivo y convertirla en experiencia tangible.
No se trata solo de presencia, sino de integración en contextos culturales donde el público ya está predispuesto a vivir, compartir y recordar.
La experiencia como nuevo producto
El despliegue se amplía con IQOS Electric Dreams, una iniciativa dirigida a usuarios adultos que eleva la propuesta a un plano aspiracional. Desde conciertos en entornos extremos hasta experiencias musicales inmersivas en ciudades como Seúl, Zúrich o Marrakech, la marca apuesta por convertir su narrativa en vivencias únicas.
Este enfoque responde a una lógica cada vez más evidente en el mercado: el valor ya no reside únicamente en el producto, sino en la capacidad de generar momentos memorables alrededor de él.
La estrategia se completa con la transformación de las IQOS Boutique en espacios experienciales. Fachadas dinámicas, instalaciones inspiradas en energía y elementos interactivos convierten el retail en una extensión del universo creativo de la marca.
Todo converge en una misma idea: diseñar no solo objetos, sino contextos.
Más allá del color
Con Electric Purple, IQOS no introduce simplemente una nueva opción estética. Reafirma una hoja de ruta en la que diseño, tecnología y cultura se entrelazan para construir una marca con mayor profundidad simbólica.
En un mercado cada vez más saturado, donde diferenciarse exige algo más que innovación técnica, IQOS apuesta por un territorio claro: el de las emociones, la experiencia y la identidad. Y ahí, más que un color, Electric Purple funciona como un código.

