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OpenAI incorpora publicidad en ChatGPT ante el aumento de los costes operativos

OpenAI inicia pruebas de publicidad en ChatGPT para monetizar su base masiva de usuarios gratuitos en un contexto de pérdidas crecientes y presión por demostrar un camino claro hacia la rentabilidad.

TOKIO, JAPÓN – 3 de febrero: El CEO de OpenAI, Sam Altman, participa en una sesión de conversación con el director ejecutivo de SoftBank Group, Masayoshi Son, durante el evento titulado “Transformando los negocios a través de la inteligencia artificial”, celebrado en Tokio, Japón, el 3 de febrero de 2025. Foto: Tomohiro Ohsumi/Getty Images

OpenAI anunció la semana pasada que comenzará a probar anuncios dentro de su popular chatbot ChatGPT en las próximas semanas. La publicidad se dirigirá a usuarios adultos en Estados Unidos que utilicen la versión gratuita o el nuevo plan ChatGPT Go, con un precio de 8 dólares mensuales. Los suscriptores de los planes Plus (20 dólares al mes), Pro (200 dólares), Business y Enterprise seguirán disfrutando de una experiencia sin anuncios.

El movimiento podría marcar un punto de inflexión para la inteligencia artificial generativa, ya que OpenAI se convierte en una de las primeras grandes compañías del sector en integrar publicidad directamente en un chatbot conversacional. También refleja una creciente presión financiera: pese a haber superado, según estimaciones, los 20.000 millones de dólares en ingresos anualizados en 2025, la empresa continúa quemando efectivo para sostener sus ambiciones en infraestructura de IA.

La economía que obliga a OpenAI a mover ficha

Según documentos financieros revisados por medios especializados, OpenAI prevé que sus pérdidas alcancen aproximadamente los 14.000 millones de dólares en 2026. Su ritmo de consumo de caja se mantendría en torno al 57% de los ingresos hasta 2027, con un gasto acumulado estimado de 115.000 millones de dólares hasta 2029, año en el que podría empezar a generar flujo de caja positivo.

Estas cifras están impulsadas por los enormes costes de computación necesarios para entrenar y operar modelos de inteligencia artificial. OpenAI ha esbozado planes de inversión que podrían alcanzar hasta 1,4 billones de dólares en infraestructura de IA durante los próximos ocho años, en colaboración con grandes actores del cloud y de los semiconductores, para construir los centros de datos que requiere su tecnología.

Actualmente, solo una pequeña parte de los aproximadamente 800 millones de usuarios activos semanales de ChatGPT paga por una suscripción. Con cerca del 90% de los usuarios en el nivel gratuito, la publicidad se presenta como una posible mina de oro para la compañía, siempre que se implemente con cuidado.

A diferencia de los banners tradicionales y las ventanas emergentes, los anuncios aparecerán en la parte inferior de las respuestas de ChatGPT, claramente etiquetados y separados del contenido orgánico, según informó la compañía.

«Para empezar, planeamos probar anuncios en la parte inferior de las respuestas de ChatGPT cuando exista un producto o servicio patrocinado relevante en función de la conversación actual», señaló la startup en su comunicado.

«Podrás saber por qué estás viendo ese anuncio, o descartarlo y decirnos el motivo», añadió la compañía. «Durante esta fase de pruebas, no mostraremos anuncios en cuentas en las que el usuario nos indique —o predigamos— que es menor de 18 años, y los anuncios no podrán aparecer junto a temas sensibles o regulados como la salud, la salud mental o la política».

La dicotomía de la confianza

El consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, había declarado en el pasado que “odiaba” la publicidad, calificándola como un “último recurso” y señalando que combinarla con la IA resultaba “especialmente inquietante”. Sin embargo, el aumento del gasto ha cambiado el contexto.

El consumo anual de caja de OpenAI ronda actualmente los 17.000 millones de dólares, impulsado principalmente por infraestructura. Al mismo tiempo, la compañía se estaría preparando para una posible salida a bolsa a partir de finales de 2026, con valoraciones que algunos sitúan cerca del billón de dólares, lo que incrementa la presión por demostrar un camino claro hacia la rentabilidad.

Para abordar las preocupaciones sobre la confianza, OpenAI ha definido cinco principios clave para su modelo publicitario: alineación con su misión, independencia de las respuestas (los anuncios no influyen en ellas), privacidad de la conversación (los datos no se venden a anunciantes), control por parte del usuario y valor a largo plazo.

La empresa subraya que no optimiza ChatGPT para maximizar el tiempo de uso, en contraste con plataformas como Meta o TikTok, y afirma que prioriza la confianza y la experiencia del usuario por encima de los ingresos.

¿Es probable que los usuarios crean estas garantías? La empresa ha afrontado controversias, incluidas demandas que alegan consecuencias perjudiciales vinculadas a interacciones con ChatGPT —incluso en casos relacionados con suicidios—, entre muchas otras preocupaciones sobre las recomendaciones de la IA, sean de pago o no.

Consecuencias competitivas

Anthropic, competidor directo de OpenAI, no ha anunciado planes para introducir publicidad, mientras que Gemini de Google y Copilot de Microsoft juegan con dinámicas distintas debido a los negocios publicitarios ya consolidados de sus empresas matriz.

“Si los anuncios resultan torpes u oportunistas, los usuarios pueden cambiar fácilmente a chatbots rivales”, señaló Jeremy Goldman, analista de Emarketer, en declaraciones a Reuters. No obstante, añadió que la decisión de OpenAI podría presionar a sus competidores a “aclarar sus propias filosofías de monetización, especialmente a aquellos que se posicionan como ‘libres de publicidad por diseño’”.

ChatGPT representa un terreno especialmente atractivo para los anunciantes. La posibilidad de llegar a los usuarios en momentos activos de investigación y toma de decisiones —por ejemplo, cuando preguntan sobre viajes, compras o cómo resolver un problema— podría resultar mucho más valiosa que la publicidad gráfica tradicional.

Sin embargo, eso presupone que los costes del sistema disminuyan y que los usuarios acepten la publicidad sin huir hacia alternativas competidoras. OpenAI apuesta a que la mayoría de los usuarios gratuitos preferirá ver recomendaciones patrocinadas ocasionales antes que pagar entre 8 y 20 dólares al mes por un acceso sin anuncios.

¿Qué viene ahora?

La prueba de publicidad comenzará “en las próximas semanas” para usuarios adultos con sesión iniciada en Estados Unidos que utilicen los planes gratuito y Go, según informó la compañía. OpenAI también señaló que recopilará comentarios de los usuarios y ajustará la experiencia antes de una posible expansión global o de introducir nuevos formatos publicitarios.

La empresa dejó entrever que, en el futuro, podrían llegar formatos de publicidad más interactivos. En lugar de recomendaciones estáticas, los usuarios podrían llegar a hacer preguntas de seguimiento sobre los productos anunciados directamente dentro de la conversación, convirtiendo los anuncios en una extensión natural de la interacción con la IA. “Pronto podrías ver un anuncio y poder preguntar directamente lo que necesites para tomar una decisión de compra”, afirmó la compañía.

Con las pérdidas en aumento y la competencia intensificándose, el margen de error es mínimo. Y la verdadera decisión de compra podría ser si OpenAI logra convencer a los usuarios de que una inteligencia artificial útil y la publicidad pueden coexistir sin erosionar la confianza.

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