No hay un abrazo más sentido que el que se da con buena conexión, como el protagonizado por la firma Dockers y su nuevo challenger, Jon Rose, ambos californianos y ahora unidos por la pasión de compartir la misma cuna; y es que ser californiano va de la mano con sentir un profundo amor y respeto por la naturaleza, por la sensación de libertad, el tan arraigado espíritu aventurero, la capacidad de explorar y adaptación al entorno que nos rodea y una disposición optimista y tenaz ante las adversidades. Características necesarias en un nativo que entiende la vida de forma relajada y practica un estilo de vida desde una perspectiva sosegada. Las mismas señas de identidad que definen a la norteamericana textil que, en busca de su nuevo embajador, ha dado con Jon Rose, ex surfista y fundador de Waves for Water, para unir talento e historia en una colaboración que durará tres años.

Jon Rose posa para la cámara vestido de Dockers.

El proyecto, que recibe el nombre de Work foward, tiene la esencia de la California más auténtica: llamar a la calma y mover a la acción, dos acciones complementarias, en contra de todo pronóstico, que cobran sentido y dan un valor añadido a la consigna creada por la marca y su comisario: “Haz lo que amas y cambia tu mundo”, y mucho mejor si el cambio se conquista de manera casual, como el estilo de vestir –y de vida– que propone Dockers y que se refleja en la nueva campaña con Rose. La colección Work Foward (lanzada el pasado mes de octubre) materializa dos de las grandes luchas llevadas a cabo por Jon Rose y Dockers, primero por separado y ahora de forma conjunta: la concienciación de un uso sostenible de los recursos del planeta y el cuidado del medio ambiente. Concretamente, es la crisis del agua y su derroche el punto de encuentro. Por un lado, Dockers lleva años poniendo en práctica su técnica Water<Less, que consiste en ahorrar hasta un 73% de la cantidad de agua que se emplea habitualmente en los procesos de teñido y acabado de las prendas –consiguiendo ahorrar más de 20 millones de litros de agua en esta última fase–, reduciendo así la huella medioambiental de la marca; y por el otro, Jon Rose, quien originario de Laguna Beach, se dedicó al surf de forma profesional sin darse cuenta de que mientras ejercía su profesión se estaba dedicando a asuntos civiles: perseguir olas en lugares exóticos es un trabajo ideal que también precisa de conseguir permisos y licencias, negociar con locales y experimentar otras culturas, con el objetivo de no dañar el entorno. Por ello, lo vio claro cuando la tragedia golpeó Padang (isla de Sumatra), sin piedad y por medio de un terremoto de escala 7’6. El destino quiso que ese mismo día, el 30 de septiembre de 2009, él se dirigiera a ese destino para practicar surf y lo hiciera con diez filtros de agua. Tras lo ocurrido, una primera idea fue donar ese material a Sumatra, pero tras la devastación, decidió donarlos a centros de auxilio repartidos por la ciudad. Una desgracia que abrió los ojos de Rose a su verdadera vocación: luchar contra la escasez de agua en el planeta. Así fue como nació su organización Waves for Water, una institución dedicada a proporcionar sistemas portátiles de filtrado de agua a las comunidades que no tienen acceso a agua potable; un trabajo que se completa con la construcción y renovación de pozos para la recolección y almacenamiento de aguas pluviales. Una admirada iniciativa que ya celebra haber proporcionado acceso al agua a más de tres millones de personas, de más de 44 países. 

Plano detalle de una camisa y un pantalón de la firma norteamericana, Dockers.

Un objetivo común que, además, comparte el deseo de promover un cambio de mentalidad en los consumidores de este bien a veces tan escaso y anima a un uso responsable del agua. Sin ánimo de rendirse y con la firme voluntad de que la justicia social y la sostenibilidad medioambiental lleguen a cada rincón del planeta, Dockers y Rose trabajan juntos –y lo harán durante tres años– en una campaña que se antoja más sostenible que nunca y mantiene la naturaleza como leitmotiv, un eje conductor que pone como telón de fondo la generosidad, a la vez que llama a compartir el amor por la naturaleza que la firma y su embajador llevan en su ADN. 

Esta colaboración se presenta en forma de prendas convertidas en el fondo de armario de quienes persiguen sus ideales y enfrentan sus luchas con una actitud positiva, fresca, ligera y cómoda, sin renunciar a la elegancia que define al hombre Dockers. Valores que se funden en estas prendas dando como resultado una colección apetecible y generosa con el planeta que habitamos. Una inversión textil que suma un granito de arena más a la mentalidad que todos debemos tener interiorizada en un futuro no tan lejano: cuidar de lo que se nos ha legado.