Dices que tu trabajo te agobia y que ocupa todo tu tiempo libre, pero quizás haya formas de entender que esto es una decisión personal y no una circunstancia inevitable. Tranquilo, no te asfixies, todo tiene solución.

¿Hace cuánto no acabas antes tu trabajo? Posiblemente mucho, ya que si lo llegas a finiquitar, siempre te resultará una tarea paralela de la que ocuparte. Esta es la naturaleza del ser humano, no te preocupes, la de llenar su tiempo hasta límites insospechados. Este fenómeno es conocido como la Ley de Parkinson.

Este principio es el mismo que afirma que “Cuanto más dinero se gana, más dinero que gasta,” o que “cuanto más espacio se tiene, más basura que puede almacenar.”

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Esto puede parecer estúpido e incluso obvio, pero reconocerás que lo has visto reflejado en pequeños ejemplos como el de tu disco duro: eres capaz de adaptarte a la capacidad del mismo, teniéndolo igual de repleto de archivos ya mida 2 gb como 16gb.

Como conclusión podemos sacar en claro que en demasiadas ocasiones que el crecimiento de nuestro trabajo funciona de forma independiente de la demanda del mismo que tengamos. ¿Cómo solucionar esta situación?
Sólo cuando limitamos el tiempo y los recursos que destinamos a las tareas somos capaces de ser más eficientes y liberar tiempo y dinero para otras actividades. Por lo que al fin y al cabo las restricciones y horarios estrictamente llevados a cabo no son tan malos.