Puntual como un reloj suizo, el repartidor de Just Eat llama a nuestra puerta para hacernos llegar una propuesta 100% española. La de Arzábal, ni más ni menos, las tabernas (o, mejor dicho, neotabernas) que llevan más de una década ganándose su prestigio en la capital. Algo que bien nos recuerda la etiqueta de la botella de Valduero Edición Limitada 10º Aniversario Arzábal, elaborada el pasado 2019 y que nos es entregada a su temperatura ideal.

Al igual que lo hace otro vino que nos acompañará en este paseo por algunos bocados que han hecho famoso al proyecto de Iván Morales y Álvaro Castellanos, un Terrible Verdejo 2018, que llega envuelto en un manto de hielo para poder disfrutarlo en el acto, a los grados adecuados para un blanco como éste.

Y es que algo tan simple como que las cosas que tienen que llegar frías lleguen frías, y las calientes calientes, primer e irrenunciable mandamiento del delivery, no siempre se cumple como debiera (si nosotros hablásemos…). Pero en este caso lo hace a rajatabla. Un buen comienzo.

Croquetas de boletus.

Entrando en materia

Si la ensaladilla rusa y las croquetas suponen un indicador universal de la calidad que uno puede esperar de la cocina de un sitio, las de Arzábal siempre estarán en la parte alta de cualquier ránking. En el caso de la ensaladilla por la espectacular ventresca que protagoniza el plato. Y en el de las croquetas por su cremosidad y sabor, ya se opte por las más clásicas de boletus o por las míticas de ibérico con leche de oveja latxa, todo un clásico de la casa.

Entrantes a los que se pueden sumar, sin ningún miedo al fracaso, otros como la terrina de foia, el mejillón de roca con marinera picante o las alitas de pollo de corral con salsa pepitoria.

Pochas con almejas.

Los platos fuertes

Cuando a un delivery se le puede meter cuchara es una excelente señal. Y no hablamos de un simple salmorejo (que aquí también hacen uno excelente), sino de un señor plato como las pochas con almejas, que bordan y que debería ser obligatorio en cualquier pedido a Arzábal. O, por qué no, sus garbanzos con pulpo o sus lentejas con carabinero.

Sin olvidarnos de otras estrellas absolutas de su carta, ya estemos en nuestro sofá o en sus establecimientos, como su arroz con setas y trufas (que de nuevo debería ser obligatorio), su pulpo asado sobre patata revolcona o su rigattoni salteado con gambas al ajillo y espinacas frescas.

Aparte de una cuidada selección de conservas y embutidos y una buena oferta de pescados (como sus lomos de rape con vinagreta de tomate y tomillo) y carnes (por ejemplo su carrillera de cerdo ibérico con salsa de vino tinto y con verduras), que completan su amplia propuesta de delivery que repite el mismo mantra que llevan siguiendo desde que comenzaron en esto: producto, producto, producto.

Arroz con setas y trufa.

Cómo pedir

Si todo lo anterior te ha abierto el apetito, puedes hacer tu pedido de Arzábal a través de Just Eat, que ratifica su apuesta por el delivery de calidad con este reciente ‘fichaje’, que se suma a otros tan apetecibles como, por ejemplo, La Gran Familia Mediterránea de Dani García.

Además, para que no te pierdas por su extensa e irresistible carta y te aborde la indecisión (a nosotros nos ha pasado porque hay mucho y muy bueno donde elegir), en Arzábal proponen cuatro menús diferentes, que van desde el más económico Menú Aperitivo (27 euros) hasta el festín del Menú Champanero (90 euros), botella de Mumm incluida, ideal para las ocasiones especiales. O para cualquier ocasión en realidad.

Otros deliverys que merecen la pena: