1. Tómatelo como un reto diario, como algo que dará sus frutos antes o después. Establecer una rutina de búsqueda de empleo es bueno, es decir, establecer una serie de horas diarias para hacerlo, y una vez cumplidas, pasar a otra cosa.

2. Haz ejercicio cada día, sal a correr, a jugar al tenis, a pasear con tu perro… El ejercicio te hará sentirte muchísimo más feliz y vital, así lidiarás con la ansiedad con todas tus fuerzas.

3. Sal y relaciónate cómo has hecho siempre, no dejes que estar en paro cambie tu vida personal radicalmente. Debes seguir viendo a tus amigos, salir a cenar con tu pareja… En fin, hacer una vida social plena que te permita distraerte y no estar todo el día encerrado en casa. Eso sólo genera más y más estrés.

4. Aprovecha para formarte más, es el momento perfecto. Hacerlo es bueno por dos motivos: amplías tu currículum con los “cabos sueltos” que habías dejado hasta ahora (como los idiomas o la informática) y te mantiene motivado.

5. Mantén unos hábitos de sueño y comidas, porque en ocasiones cuando estamos parados tendemos a descuidar nuestros horarios. Tener unos buenos hábitos de sueño (acostarse y levantarse siempre a la misma hora) te ayudará a mantener la ansiedad a raya. Compruébalo.

6. No te obsesiones, no centres toda tu vida en las ganas de encontrar trabajo. Fíjate en el resto de las cosas que tienes buenas a tu alrededor. Te sacarán una sonrisa.

7. Plantéate apuntarte a ejercicios que te aporten tranquilidad, como el yoga. Además conocerás gente y te sentirás mucho más relajadoy en forma.

8. Evita hablar del tema continuamente, aunque puedes desahogarte de vez en cuando si lo necesitas.

9. Plantéate cada entrevista como un aprendizaje, pase lo que pase. Puede que no te cojan, que no te llamen… Pero siempre se aprende. No te frustres.

10. No olvides lo válido que eres, y que antes o después alguien sabrá valorarlo. Vales mucho y serás un gran profesional en tu sector cuando te den la oportunidad de demostrarlo. ¡A por todas!