1. Oye, ¡vida sólo hay una! ¡y es corta!

Es la más grande de las obviedades pero solemos olvidarla. Se trata de disfrutar de cada día como si fuese el último, pero por desgracia no solemos hacerlo hasta que la vida no nos “da un susto” o hasta que comenzamos a asumirlo como cierto. Las personas que recuerdan esto a diario son muchísimo más felices.

2. No eres una víctima de las circunstancias, vive la vida que tú elijas

Asumir el papel de víctima es algo realmente cómodo. Mucha gente se acopla a la justa medida de su desgracia proclamando lo complicada y cruel que es la vida. Las circunstancias, el contexto de nuestra vida es el que es, pero lo importante es cómo asumimos nosotros las cosas que nos va deparando. Tú puedes cambiar tu destino, tu porvenir. Sólo tienes que hacerlo, nada más.

3. Nadie roza el éxito sin llegar a tocar (y asumir) el fracaso

Una verdad como un templo: nadie (o casi nadie) alcanza la cima sin caerse alguna vez por el camino. No podemos pretender llegar a ser los mejores en nuestro campo sin antes haber aprendido. Y se aprende a base de golpes, no hay más.

4. Estar ocupado no quiere decir ser productivo

Mucha gente confunde hacer cosas con ser productivo, ir al trabajo con la productividad. Hay personas sin empleo que son mucho más productivas que otras que sí lo tienen. Así que comienza a diferenciar esos dos conceptos. La realidad te está dando un tortazo en la cara.

5. Todo cambia cada minuto, cada segundo

No puedes enfadarte porque las cosas no hayan salido según lo planeado, según lo esperado. Todo cambia y se transforma incluso durante un pestañeo. Lo mejor es asumir que vivimos en “un hoy” con vistas al futuro. No está de más pensar en qué queremos hacer, tener metas. Pero la vida es un ser cambiante que puede depararte sorpresas mucho mejores y más apetecibles que las que tenías marcadas. Abre tu mente.