Querer apurar el verano resulta aceptable –incluso inevitable– durante el entretiempo, pero ya casi entrado noviembre, es momento de coger tijera. Si cualquier cambio de estación pide a gritos renovar la melena, el invierno con mayor razón.

Los especialistas llevan meses apostando por una nueva temporada llena de toques setenteros y cambios radicales. Sin embargo, y desgraciadamente, oficina no es sinónimo de pasarela, y la mujer ejecutiva se ve obligada a apuntar a lo práctico. Cierto que esta realidad laboral manda, pero lucir una melena elegante y cool es posible (y tampoco demasiado caro).

Cortes

“El pelo excesivamente corto ha dejado de llevarse. A pesar de su comodidad, el peinado ‘a lo chico’, requiere unas facciones y personalidad muy determinadas… quizás por ello cada vez me lo demandan menos”, cuenta Esther Orta, Directora de corte de Aveda Salon & Spa. Ubicada en pleno corazón del barrio de Salamanca, esta peluquería es una de las elecciones estrella para la mujer moderna.

Primero, por el espacio –363 metros cuadrados repartidos en tres niveles, uno de ellos convertido en spa–, segundo, por el elenco de profesionales con el que cuenta y tercero, porque todos los productos utilizados son Aveda, o sea, de efectividad premium y procedentes de fuentes ecológicas.

“En general, mis clientas quieren melenas abundantes, aunque sí que es cierto que últimamente ha habido más adeptas al largo midi”, cuenta Esther. También desvela que a pesar de que la media no destaca por arriesgar en cuanto a capas, “últimamente tienden a pedir cierto desnivel entre la parte trasera (un poco más corta) y los mechones delanteros. Una diferencia de largo leve, pero con un efecto final mucho más moderno”, dice.

Tintes

La larga historia de la coloración nos ha traído tantas alegrías como quebraderos de cabeza, por no decir de cabello, pero la buena noticia es que el producto agresivo, el refrito, la mecha sobre tinte o la decoloración total, están definitivamente out.
Parece que la razón es la fiebre healthy que inunda nuestros hábitos de vida y alimentación, que ahora también aterriza en peluquerías. Natalia Prager, Directora de color de Aveda, explica: “hoy gana la naturalidad. Potenciar las características de cada tipo de cabello, respetando su color original”. Esto no significa trabajar menos la tonalidad de los tintes, sino todo lo contrario, “es más difícil conseguir un efecto sencillo y despreocupado que algo más rebuscado y artificial”. Natalia siempre aboga por colores bidimensionales pero saludables, sobre todo en mujeres jóvenes.

Además del color capilar de base, la forma de la cara, el tono de piel y el estilo a la hora de vestir, también resultan claves a la hora de decidir. Seleccionamos tres cabezas que cumplirán con nota durante las bajas temperaturas.

Rubias

Amadas a la par que envidiadas, tendrán permiso para mantener los últimos coletazos de sol eso sí, con un acabado más sutil. Puede que incluso no haga falta ni teñir. Un baño de brillo e hidratación y listo. El peinado debe verse suelto, sin marcar, tan sólo unas ligeras ondas para darle modernidad y movimiento.


Castañas

Marrones y caobas llevan temporadas ganando posiciones. El antiguo –ni chicha ni limoná- referido a las castañas ha pasado a convertirse en – welcome to California–. Por un lado porque las mechas californianas deben su gran fuerza al temido crecimiento de las raíces, y por otro, porque el efecto no-piso-la-pelu-ni-pagada resultará un poco obsoleto para las más avanzadas de la clase, pero en la calle pisa tan fuerte como el primer día. De ahí que Alexa Chung, eterna it girl y eterna castaña, continúe apostando por una media melena de estética así de surf (y eso que vive en Nueva York).


Morenas

Aunque menos solidario con la aparición de canas, y más exigente con el cuidado en largos pronunciados, el cabello muy oscuro otorga un plus de personalidad bastante aprovechable. Recomendamos lucirlo en corto o midi, ya que el pelo negro demasiado largo puede llegar a endurecer (y hasta afear) demasiado la imagen. Si aún así, asumes el riesgo y no te lo cortas, afina el resultado final con un flequillo ladeado o péinalo en una coleta baja no demasiado prieta.