No sólo la mente tiene un papel importante cuando de mantener vivo un recuerdo se trata. El olfato puede llegar a tener más memoria que cualquier otro sentido. Y más valor. Porque viajar de un país a otro, sin salir de casa, y absorbiendo la cultura de cada destino es un privilegio que la mente y el olfato han conseguido hacer realidad. Cómo lograrlo es la pregunta a la que responde Le Labo, la perfumería de culto que invita a viajar a las principales ciudades del planeta a través de una colección de fragancias muy especiales.

Basta con dejarse caer por alguna de las boutiques que Le Labo tiene repartidas [casi] por medio mundo para hacerse con uno de los boletos. Madrid, que ya cuenta con un templo de esta perfumería nicho, acoge esta invitación, pero todavía no cuenta con un perfume ad hoc, aunque llegará. Así, a través de City Exclusive, la casa ofrece 14 aromas inspirados en algunas de las capitales de mayor renombre del mundo. ¿A qué huele Tokio? ¿Qué aroma tiene Ámsterdam? ¿Puede materializarse en un perfume el frío seco de Chicago? ¿Y el sudor que desprenden los bailes cubanos de Miami? ¿Cómo se encapsula el amor de París? ¿O la niebla de Londres?

Estas fragancias, que han sido concebidas para ser exclusivas de las ciudades en las que se inspiran y en ningún otro lugar, una vez al año Le Labo permite que estas fragancias autóctonas viajen por el mundo durante un mes para que el aroma de las 14 ciudades [París, Londres, Berlín, Ámsterdam, Nueva York, Chicago, Miami, Dallas, San Francisco, Los Ángeles, Dubái, Tokio, Seúl y Hong Kong] pueda ser compartido y conocido; descubrir cuáles están ideadas a partir de bergamota, pimienta rosa, clavo, madera, ámbar, vainilla, rosa, musgo, té verde… Tantos ingredientes como inspiraciones.