Por quinto año consecutivo, Finlandia encabeza las últimas clasificaciones en el Informe Mundial de la Felicidad y (como ya es habitual) el resto de países nórdicos se sitúan todos en entre los diez primeros. Así queda el top 10: Dinamarca (2º), Islandia (3º), Suiza (4º), Países Bajos, Luxemburgo (6º), Suecia (7º), Noruega (8º), Israel (9º) y Nueva Zelanda (10º). Lejos quedan Estados Unidos y el Reino Unido, que se sitúan en los puestos 16 y 17, respectivamente. Pero todavía más España, que se queda en el 29.

El informe anual de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible, una iniciativa global de las Naciones Unidas, utiliza datos de la Encuesta Mundial de Gallup para informar cómo las personas evalúan sus propias vidas en más de 150 países en todo el mundo. En un año que los autores del informe describen como “lamentable”, la confianza de las personas entre sí y la en sus gobiernos han sido factores clave en la clasificación.

Contentos, pero no necesariamente felices

¿Qué hace que los países nórdicos se sitúen en la cumbre? Los altos niveles de confianza social explican de alguna manera por qué todos estos países mantienen sus altas posiciones a pesar del impacto de la pandemia del covid-19. Sin embargo, no es la única razón. También lo son los sólidos sistemas de bienestar, la delincuencia relativamente baja y el bajo desempleo. Todo ello hace que muchas menos personas que se consideran infelices.

Hay quien, como Audrey Camp (una estadounidense que vive en Oslo), considera que felicidad no es la palabra que mejor describe la emoción que resume la región. En cambio, prefiere usar «satisfacción», que es lo que se genera cuando las personas se sienten seguras en sus trabajos, salud y educación, tienen la libertad de invertir emocionalmente en cosas que son más importantes para la felicidad, como la familia, los amigos y la diversión.

Janteloven, o la Ley de Jante, es otro posible factor. Es un conjunto de normas sociales descritas en el libro En flygtning krydser sit spor (Un refugiado cruza su camino) de Aksel Sandemose 1933. Muchos creen que sus observaciones sobre la supresión de la individualidad y el éxito personal siguen siendo relevantes hoy en día, y pueden explicar por qué muchas personas se sienten más felices con una vida cómoda en lugar de luchar por la idea de éxito de otra persona.

La vida al aire libre

A muchas de las personas que viven más al sur les puede resultar difícil creer que alguien que vive en áreas con tan poca luz del día durante el invierno pueda ser feliz. Pero los finlandeses aprovechan al máximo el invierno, ayudados por la gran cantidad de saunas del país. “Mientras que algunos países estarían al borde de la histeria si de repente experimentaran el clima invernal de Finlandia, los finlandeses han aprendido no solo a simplemente adaptarse al invierno, sino a prosperar en él”, según un artículo del Helsinki Times.

La historia es similar en toda la región nórdica. La autora Lorelou Desjardins dio una charla TEDx sobre el concepto de friluftsliv, que en términos generales se traduce como un estilo de vida al aire libre. Lo describió como una filosofía de vivir una vida simple en la naturaleza, que no necesita involucrar aventuras épicas: “Puede ser algo tan simple como hacer una caminata dominical con tu familia en el bosque, ir a esquiar con tus amigos en el fin de semana de cabaña en cabaña, o ir a pescar en el hielo con tu abuelo”.

No todos están de acuerdo

A pesar del éxito constante de los países nórdicos en el Informe Mundial de la Felicidad y otras encuestas de calidad de vida, no todos están de acuerdo con la posición de la región. «Resulta divertido ver estos informes que dicen que aquí las personas son las más felices del mundo porque, sinceramente, no creo que sea cierto«, dijo Juha Rouhikoski, el director artístico del Lux Festival (un escaparate de arte ligero diseñado para «iluminar la penumbra» del invierno finlandés), a Euronews. Y añadió: «Los finlandeses no son habladores, sino personalidades solitarias».

La salud mental a menudo se menciona como un área problemática para la región, aunque existen muchas iniciativas proactivas para abordar la depresión y otros trastornos mentales, particularmente en las personas más jóvenes. Muchos críticos señalan la alta tasa de suicidios entre los hombres de Finlandia en relación con otros países nórdicos y de Europa occidental. Sin embargo, muchos de estos informes se basan en datos de 1990. La tasa de suicidios de Finlandia sigue siendo baja en comparación con el promedio mundial, mientras que recientemente ha caído a menos de la mitad de los niveles de 1990.