Fer Francés es el artífice de VETA, el espacio galerístico más grande de Madrid. (Foto: Jacobo Medrano)

Fer Francés (Santander, 1989) sólo sabe hacer las cosas a lo grande. Dos mil personas fueron testigos de la apertura de su macrogalería VETA el pasado febrero, una competencia sustancial para la feria de arte contemporáneo ARCOmadrid que se celebraba simultáneamente en la otra punta de la ciudad. La expectación estaba servida ante el nuevo proyecto: Ceci n’est pas une foire (Esto no es una feria), su segunda exposición –con artistas internacionales como Santiago Ydáñez, Kang Haoxian o la recién fallecida Etel Andan– consiguió vender gran parte de su obra antes de alzar la reja. Pero para este precoz galerista, que comisarió su primera exposición con sólo quince años y que ha rodado por ferias de medio mundo (Art Brussels, Dallas art Fair o Cosmoscow), lo de sorprender es sólo una herramienta más de su trabajo.

PREGUNTA. El letrero de VETA by Fer Francés ya anuncia su liderazgo en solitario. Hablamos de la galería más grande de Madrid con 3.000 m2. ¿Cómo nace el proyecto?

RESPUESTA. Mi experiencia como galerista ya se había dilatado a más de una década, la etapa más reciente junto a mi exsocio Javier López, con el que terminé codirigiendo una galería en Chamberí. Al final crear un programa artístico entre dos personas es complicado, por muy afín que sean tus gustos. Siempre había tenido el sueño de crear un proyecto liderado por mí, y ahora con el apoyo de inversores se ha hecho posible.

P. ¿Por qué el nombre de VETA?

R. Inicialmente se iba a llamar META pero coincidió con el cambio de nombre de Facebook y no era oportuno. Entonces surgió la palabra VETA que ligaba mucho más con nuestra actitud; veta es un filón, que era lo que queríamos hacer en Carabanchel, pero también un yacimiento, donde se cuece el oro y nosotros guiamos a nuestro inversores a hacer la compra adecuada. Todo encajaba.

P. Ha dado un giro rotundo, no sólo en tamaño o formato en solitario sino también de lugar, al pasar de un barrio elitista y céntrico como Chamberí a Carabanchel, obrero y periférico.

R. Al principio, dudábamos de cómo lo recepcionaría el vecindario por representar un producto de consumo de alto standing. Pero en VETA queremos que nuestro público deje de ser tan específico y hemos animado a todo el vecindario a que nos visite. Hemos realizado acciones vecinales como el mural de Santiago Ydáñez en el parking o un parque para perros, y fomentamos tanto el consumo como el empleo local. No estamos gentrificando la zona sino dando una segunda vida a espacios abandonados.

P. Inauguró el espacio con la exposición de los pintores consagrados Abraham Lacalle y Santiago Ydáñez. ¿Es hora de reivindicar la pintura?

R. El hilo de la galería es la figuración con trazas históricas unidas a un amplio rango de edad. En España tenemos El Prado, probablemente el museo más influyente para casi todos los artistas contemporáneos pero parece que el mundo del arte y las instituciones no apoyan esta tradición, están más enfocados a un arte sociopolítico y neoconceptual.

P. Además de ferias, ¿qué canales frecuenta a la hora de encontrar nuevos artistas?

R. Últimamente, las redes sociales y el boca a boca. Mis artistas son buenos amigos y me dan a descubrir otros talentos. Stillz, por ejemplo, llegó a través de mi pareja, que es estilista de Bad Bunny. Stillz es su director creativo y coincidimos en una sesión de fotos donde me enseñó sus polaroids, ahora están en la galería.

P. Creció rodeado de arte y estudió Dirección de Museos e Historia del Arte en Gales y Londres. ¿Siempre lo tuvo claro?

R. Hubo una época en la que dudé entre arte y música. Tengo una colección de 2.000 vinilos y me encanta, pero el arte siempre ha estado en mi vida y me parecía algo orgánico dedicarme a ello.

P. Comisarió su primera exposición con sólo quince años en Oporto. ¿La edad ha sido un hándicap en su carrera?

R. Siempre me lo he tomado con humor, aunque me han ninguneado a veces. Me pasa lo mismo con mi apellido. Me he convertido en una persona que da poca importancia al dinero que tenga la otra persona, al igual que su raza o su sexo. Yo no juzgo como me han juzgado a mí por cosas como la edad.

P. ¿Qué opina de los activos digitales NFTs?

R. Me parece una vía interesante de negocio y una manera de descentralizar los mercados en beneficio de los artistas, pero ni yo ni mis inversores hemos invertido todavía. Donde haya un cuadro físico que se quite todo lo demás.

P. ¿Qué carencias urgen resolver en España para que termine de consolidar el mercado de arte?

R. Es una cuestión de actitud. No es la más wellcoming y peca de elitista, quizá no en lo económico sino más en lo sectorial, el arte que ellos defienden. La prueba está en que el mundo se muere por artistas nuestros, como Javi Calleja, Rafa Macarrón o Matías Sánchez, y aquí pasan sin pena ni gloria.