A pesar de ser una de las marcas más destacadas del textil español de los años 2000 –fundada por la diseñadora Alicia Hernández y dos socios más, Miriam Pintado y Javier Lapeña–, Dolores Promesas no ha conseguido superar las dificultades que ya venía arrastrando desde antes de la pandemia y que llevaron a la compañía a entrar en concurso de acreedores en diciembre de 2020.

Finalmente, la empresa que se hizo popular entre las celebrities de la mano de la influencer Paula Echevarría, ha iniciado su proceso de liquidación e inicia así la última fase a la que se enfrenta la empresa. Este nuevo capítulo supone que la compañía comience con la venta de lo pocos activos de los que todavía dispone, y entre los que se encuentran el nombre comercial de la propia marca.

Este paso permite ser adquirido por otra empresa y que la firma volviera al mercado de nuevo, eso sí, formando parte de otro grupo de moda, conglomerado o inversor, que decida apostar por la marca de más de 20 años de vida e incorporarla a su cartera de productor.

La firma que ahora está en proceso de liquidación consiguió llegar a principios del año 2020 con una red comercial formada por 41 puntos de venta monomarca, –12 de ellos correspondientes a córners en el El Corte Inglés, más otros 29 con tiendas propias–, además de sus establecimientos outlets de Las Rozas Village y de Sevilla. El número de espacios multimarca de Dolores Promesas también era significativo: 130 repartidos en distintas zonas de España.