El divorcio de Angelina Jolie y Brad Pitt se ha convertido en uno de los más mediáticos y largos del mundo del espectáculo. En este nuevo capítulo de la batalla legal, el actor ha demandado a su exesposa por haber vendido sin su consentimiento su parte de la finca Château Miraval, los viñedos que ambos poseen en Francia, al empresario ruso Yuri Shefler, propietario del Grupo SPI, un consorcio internacional que vende alcohol en 160 países.

Pitt, de 58 años, alega que Jolie, de 46 años, rompió el acuerdo que ambos tenían de no vender su participación de la finca y el viñedo que la rodea, en donde se casaron en 2014. En la demanda que el actor presentó el jueves en el Tribunal Superior de Los Ángeles, y a la que ha tenido acceso la página web Pages Six, aseguran que “Jolie consumó la supuesta venta sin el conocimiento de Pitt, negándole el derecho de consentimiento que le debía y el derecho de preferencia que su entidad comercial le debía a él. Ella vendió su participación con el conocimiento y la intención de que Shefler y sus afiliados buscaran controlar el negocio al que se había dedicado Pitt y socavar la inversión de Pitt en Miraval”, detalla la web especializada en noticias sobre celebridades de Hollywood.

Desde 2008, fecha en la que ambos adquirieron las fincas y los viñedos por 67 millones de dólares, Pitt había transformado el viñedo de Château Miraval en un multimillonario negocio, con ingresos anuales que superan los 50 millones de dólares, según la demanda, ya que poco a poco lo convirtió en uno de los principales productores de vino rosado de la industria. Con este negocio, el actor se sumaba a la lista de celeridades como Bon Jovi o John Legend que en los últimos años han desarrollado la producción de esta dulce bebida en la región de La Provenza, al sureste de Francia.

Desde 2013 Jolie dejó de contribuir “por completo”, en todo lo relacionado con las renovaciones y mantenimiento del viñedo, asegura Pages Six, mientras que Pitt siguió invirtiendo millones de dólares en la propiedad, un 70 por ciento de la inversión que la pareja había pagado por Miraval.

A principios de 2021, Jolie había dado a conocer su deseo de vender la propiedad, ya que según reporta Us Weekly, la actriz había encontrado un comprador externo para su parte de los viñedos franceses, sin embargo, ella no podía finalizar dicha venta porque Pitt no había consentido levantar la ATRO (Automatic temporary restraining order), una orden legal que impide que cualquiera de las partes haga cualquier decisión financiera que merme al otro durante el proceso de divorcio. En junio de 2021, la protagonista de Maléfinca, presentó una petición para deshacer la ATRO, porque “ya no podía mantener ninguna posición de propiedad en un negocio a base de alcohol dadas sus objeciones personales”, de acuerdo con la publicación. No obstante, el juez no se le concedió dicha petición.

La finca de Château de Miraval se encuentra en el pueblo de Correns, en La Provenza francesa. La propiedad ofrece dos vinos blancos y un vino rosado de las costas de denominación Provence y Coteaux Varois.  En 2019, cuando la pareja se separó definitivamente (ya que habían solicitado el divorcio desde 2016), sacaron a la venta el castillo de 35 habitaciones, y 500 hectáreas de terreno en donde se encuentran los viñedos, exuberantes fuentes, estanques y una capilla. Su precio era de 55 millones de euros, y en esa fecha pareció no agradarle a los compradores. Hasta este momento, los abogados de Jolie no se han pronunciado a esta nueva demanda.