Hay que decirlo en voz alta, y hay que decirlo más: Palma es la gran dama del Mediterráneo. Iluminada por la luz más bella que hay, la capital mallorquina es un delirio de arquitectura medieval, gótica y renacentista que atesora un sinfín de edificios -grandes casonas, palacios, iglesias- que dan forma a una de las mejores colecciones patrimoniales del Mare Nostrum. Un patrimonio sin igual que hay que conservar y preservar para el disfrute de todos: una gran responsabilidad que, aunque muy satisfactoria, pocos afrontan.
Entre ellos, destaca la familia Morell, una de las dinastías históricas de la isla, y que son el alma de uno de los grandes hoteles palmesanos junto con el también propietario y reconocido diseñador mallorquín Antoni Esteva: Convent de la Missió, un antiguo convento del siglo XVII transformado en hotel boutique de cinco estrellas Gran Lujo, en una de las mejores ubicaciones del casco antiguo de la ciudad. El hotel forma parte del Grupo Torre de Canyamel, que transforma propiedades de la familia, un legado mantenido durante generaciones, en alojamientos de alta gama, manteniendo una línea coherente con el entorno cultural y arquitectónico.

La propuesta del hotel respira esencia mallorquina por los cuatros costados: un lujo calmado donde mandan el cuidado por el detalle y una interpretación contemporánea del patrimonio histórico. El establecimiento, solo para adultos, dispone de 27 habitaciones y espacios comunes donde conviven elementos arquitectónicos originales con un diseño actual de líneas depuradas. El resultado: un ambiente contenido y sereno, poco habitual en pleno centro urbano.
Entre sus instalaciones destacan un patio interior con jardín vertical, una terraza con vistas sobre la ciudad y la sierra, y un espacio wellness de uso privado equipado con gimnasio, sauna, jacuzzi y cabinas de tratamiento, concebido para estancias centradas en el descanso.

La oferta gastronómica es otro de los grandes elementos diferenciales de Convent de la Missió. El restaurante del hotel, dirigido por el chef Marc Fosh y distinguido con una estrella Michelin, desarrolla una cocina mediterránea contemporánea basada en el producto local, con una de las propuestas más interesantes del panorama foodie mallorquín y que atrae tanto a huéspedes como a visitantes de la ciudad.

La integración de obras de artistas locales en distintas estancias refuerza el vínculo del hotel con la escena cultural mallorquina, lo que una dimensión adicional a la experiencia del visitante: características que definen la manera de entender la hospitalidad con que Convent de la Missió destaca dentro del segmento de lujo urbano: una joya oculta en el corazón de Palma, referente del lujo calmado e ideal para disfrutar de una escapada mediterránea.

