Hay una Finlandia que va mucho más allá de las auroras boreales, los paisajes nevados, las interminables noches de invierno o el hogar de Papá Noel. Es la Finlandia que encuentra en la naturaleza una forma de desconexión, que convierte la sauna en un ritual cotidiano y donde tomar el sol a dos grados de temperatura exterior forma parte de la experiencia. Y no, no pasas frío. Es allí donde el tiempo deja de ser un privilegio para convertirse en un bien esencial.
Lahti: el arte de desconectar entre lagos y bosques

A orillas del lago Vesijärvi, Lahti es mucho más que una ciudad vinculada al deporte. Aunque sus impresionantes trampolines de salto de esquí se han convertido en uno de sus grandes símbolos, basta con alejarse del centro para descubrir otra de sus facetas: la de un destino donde la naturaleza no es simplemente un paisaje que contemplar, sino un espacio que forma parte de la vida cotidiana.
Aquí, el bienestar no se limita a los tratamientos de spa ni a los hoteles de lujo. Se encuentra en los paseos junto al lago, en los bosques que rodean la ciudad y, por supuesto, en una de las tradiciones más arraigadas de la cultura finlandesa: la sauna.
En los alrededores de Lahti, concretamente en Hollola, se encuentra Hollolan Hirven, un establecimiento que permite acercarse a esta tradición a través de una sauna de humo construida con troncos de madera. La experiencia comienza con el calor intenso de las piedras, sobre las que se vierte agua para generar vapor, y continúa al aire libre, donde un jacuzzi invita a relajarse mientras la temperatura exterior apenas supera los cero grados.
El contraste térmico, que sobre el papel podría parecer poco apetecible, termina convirtiéndose en uno de los grandes atractivos de la experiencia. Entre el vapor, el aire frío y la tranquilidad del entorno, también hay tiempo para una cerveza. Pero no una cualquiera. Junto al jacuzzi se puede probar el sahti, una cerveza tradicional finlandesa, bastante fuerte, que se encuentra entre los estilos cerveceros más antiguos que todavía se elaboran en Europa. Preparada principalmente con malta de cebada y enebro, tiene un sabor ligeramente dulce, apenas gas y una graduación que suele rondar el 8 %. Una bebida que durante siglos se ha elaborado en las zonas rurales del país, especialmente para bodas y otras celebraciones. Eso sí, acompañada de algo tan contundente y tradicional como la propia cerveza: unas salchichas recién hechas.



Pero en Lahti no todo gira alrededor de las saunas. El agua también tiene mucho que decir. La ciudad se encuentra a orillas del lago Vesijärvi, uno de los grandes protagonistas de su paisaje, y desde allí es fácil descubrir algunos de los rincones naturales más interesantes de la región.
Uno de ellos es el canal de Vääksy, construido en el siglo XIX para conectar los lagos Vesijärvi y Päijänne. Todavía hoy sigue en funcionamiento y es habitual ver cómo las embarcaciones atraviesan sus esclusas. A su alrededor, pequeños comercios, cafeterías y senderos para pasear o recorrer en bicicleta convierten la zona en un buen lugar para pasar unas horas sin demasiados planes. Algo que, por cierto, también forma parte de la experiencia wellness.
Y si hablamos de paisajes, merece la pena hacer una parada en Pulkkilanharju, una estrecha formación de origen glaciar de unos ocho kilómetros que atraviesa el lago Päijänne, el segundo más grande de Finlandia. La carretera discurre entre pequeñas islas conectadas por puentes, con agua a ambos lados y bosques que parecen no terminar nunca. Parte de este recorrido pertenece al Parque Nacional de Päijänne y al Geoparque Mundial de la UNESCO de Salpausselkä. No hace falta organizar una gran excursión para disfrutarlo. Basta con detener el coche, acercarse a uno de sus miradores y dedicar unos minutos a contemplar el paisaje. Simplemente
Tampere, la capital mundial de la sauna

Situada a unos 170 kilómetros al norte de Helsinki, Tampere es la tercera ciudad más grande de Finlandia. Su ubicación entre los lagos Näsijärvi y Pyhäjärvi, conectados por los rápidos de Tammerkoski, ha marcado buena parte de su historia. Antiguo centro industrial, hoy conserva sus característicos edificios de ladrillo rojo, que conviven con restaurantes, espacios culturales y una naturaleza que está mucho más cerca de lo que parece.
A pocos minutos del centro se encuentra el bosque Kauppi, uno de los espacios naturales más frecuentados por los habitantes de la ciudad. Situado junto al lago Näsijärvi, cuenta con una extensa red de senderos que se utilizan para caminar, correr o practicar esquí de fondo durante el invierno. Pero no hace falta ser especialmente deportista para disfrutarlo.
Una buena manera de conocerlo es de la mano de Karolina Laitinen, de Villipihlaja Experiences, que organiza recorridos por el bosque para acercar a los visitantes a la relación que mantienen los finlandeses con la naturaleza. Durante el paseo propone pequeños ejercicios de atención plena, invita a reconocer los aromas de los árboles y a descubrir algunas de las bayas que crecen en estos bosques. También hay tiempo para detenerse a tomar un té caliente y un trozo de pastel.



Y es que para los finlandeses el bosque no es un lugar reservado para los fines de semana. Forma parte de su día a día. Tanto es así que existe un concepto, jokaisenoikeudet, que reconoce el derecho de cualquier persona a disfrutar de la naturaleza, incluso en determinados terrenos privados, siempre que se respeten el entorno y sus habitantes.
Eso sí, con unas normas básicas: no dejar basura, no causar daños y no molestar a los animales ni a los propietarios.
Pero si hay algo por lo que Tampere es especialmente conocida es por sus saunas. Desde 2018 ostenta el título de capital mundial de la sauna, y no es una denominación elegida al azar. La región cuenta con más de 70 saunas públicas, desde instalaciones tradicionales de madera hasta espacios modernos que combinan baños, gastronomía y zonas de descanso. Entre las más conocidas está Rajaportti, inaugurada en 1906 y considerada la sauna pública más antigua de Finlandia que continúa en funcionamiento.


Aquí la sauna no es solo una forma de relajarse, sino también un lugar de encuentro. Un buen ejemplo es Kuuma, situada en pleno centro, junto al lago Pyhäjärvi. Cuenta con dos saunas, una de leña y otra de humo, además de acceso directo al lago para quienes se atrevan a darse un baño en sus frías aguas. Aunque también está la opción de tumbarse en una hamaca, tomar el sol y pedir algo de beber. Incluso a dos grados. Y, para completar la experiencia, su restaurante sirve platos tradicionales como la sopa de salmón.
Si comer allí no entra en tus planes, siempre puedes acercarte al Tampere Market Hall, un mercado cubierto inaugurado en 1901 donde probar especialidades internacionales y locales, como la mustamakkara, una morcilla típica de la ciudad. Otra opción son restaurantes como Nonni o Kajo, que apuestan por una cocina más contemporánea con productos de temporada. Y para terminar el día, Airo es una buena opción donde tomar una copa de vino y alargar la conversación.
Helsinki, gastronomía entre tradición e innovación

Y antes de despedirse de Finlandia, merece la pena hacer una última parada en Helsinki, donde la gastronomía también tiene mucho que contar. Desde las hierbas silvestres recolectadas en los bosques hasta los restaurantes con estrellas Michelin, la capital combina los productos de proximidad con una cocina cada vez más innovadora. El diseño también se cuela en la mesa, mientras proyectos como Solar Foods exploran nuevas formas de producir alimentos. Una manera diferente de descubrir la ciudad a través de sus sabores.
Guía gastronómica: dónde comer y beber en Finlandia
Lahti y alrededores
Hollolan Hirvi. Una experiencia que combina sauna tradicional con gastronomía local. Imprescindible probar el sahti, la cerveza finlandesa, acompañada de salchichas recién hechas.
Teerenpeli. Restaurante, cervecería y destilería donde descubrir productos finlandeses y participar en catas de whisky.
Ainoa Winery. Una bodega en Miekkiö especializada en vinos elaborados con bayas y frutas silvestres.
Tampere
Sauna Restaurant Kuuma. Una sauna junto al lago Pyhäjärvi que también cuenta con restaurante. Entre sus especialidades, la sopa de salmón y la perca.
Tampere Market Hall. Un mercado cubierto histórico donde probar productos locales, quesos, dulces y la tradicional mustamakkara.
Nonni. Un restaurante informal y de cocina creativa, con una carta que cambia según los ingredientes de temporada.
Bistro Henriks. Cocina de inspiración francesa, con productos de temporada y un ambiente acogedor.
Kajo. Una propuesta gastronómica centrada en un menú degustación que combina ingredientes locales con influencias asiáticas.
Airo. Una vinoteca donde disfrutar de vinos, cócteles y pequeños platos.
Helsinki
Restaurant Demo. Restaurante de alta cocina reconocido con una estrella Michelin desde 2007. Su propuesta combina técnicas contemporáneas, creatividad y una cuidada selección de ingredientes de temporada en forma de menú degustación.

