El proceso de privatización de TAP Air Portugal entra en su fase decisiva. El Gobierno portugués ha seleccionado al grupo alemán Lufthansa para tomar hasta el 49,9% del capital de la aerolínea de bandera por un importe de 1.201 millones de euros, una oferta que supera en hasta un 16% a la presentada por su principal competidor, el consorcio Air France-KLM.
La hoja de ruta diseñada por Lisboa, compartida en un comunicado oficial, contempla una colocación inicial del 44,9% a favor de la compañía alemana, reservando un 5% adicional a los trabajadores de la aerolínea. En caso de que la plantilla no ejerza totalmente su derecho de suscripción, Lufthansa asumirá dicho paquete hasta alcanzar el límite del 49,9%. El Estado luso mantendrá el 50,1% del capital y el control mayoritario de la sociedad.
Una segunda fase que elevaría el valor a 2.550 millones
La transacción, de gran importancia estratégica para el sector aeronáutico europeo, más aún en el actual contexto de crisis de suministro de combustible originada por las guerras en Ucrania e Irán, abre además la puerta a un segundo tramo de privatización sujeto a una negociación independiente. Esta ampliación implicaría un desembolso adicional de 1.351 millones de euros y situaría la valoración total de TAP en los 2.552 millones de euros.
La propuesta alemana articula el pago mediante una fórmula mixta: un desembolso en efectivo de 863 millones de euros y un canje accionarial por el que el Estado portugués pasaría a controlar cerca del 5% del grupo resultante, convirtiéndose en su segundo accionista de referencia.
Con esta estructura, el Ejecutivo portugués confía en recuperar progresivamente los 3.200 millones de euros de dinero público invertidos en el rescate de la compañía durante la última década, si bien la factura final dependerá de los dividendos futuros y de la revalorización de la participación pública.
Salvaguardas operativas y respaldo institucional
Para blindar el carácter nacional de la aerolínea, la oferta de Lufthansa incluye compromisos operativos clave: el mantenimiento de la sede corporativa y la marca TAP, el refuerzo del hub estratégico de Lisboa, el impulso a la operativa en el aeropuerto de Oporto y un plan de expansión que prevé elevar la flota hasta las 130 aeronaves.
El Ejecutivo luso ha celebrado el preacuerdo a través de sus canales oficiales, definiendo la operación como el inicio de “una nueva etapa para TAP” junto a un “socio estratégico para crecer”. Desde el Gobierno destacan que la alianza permitirá ganar escala y conectividad preservando la identidad portuguesa de la compañía.

