“Ceuta no se vende, Ceuta se defiende, Ceuta es España.” Con esta declaración, el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, cerró la cuarta jornada del Forbes Economic Summit 2026, poniendo voz a la tensión de un territorio que, según explicó, atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Su intervención, marcada por la preocupación pero también por una firme defensa de la ciudad y de sus ciudadanos, dejó una de las reflexiones más contundentes de la jornada: el progreso no puede entenderse únicamente en términos de crecimiento económico, sino también como la capacidad de un territorio para preservar su seguridad, su cohesión y las condiciones que permiten a sus habitantes mirar al futuro con tranquilidad. Desde esa mirada sobre los grandes desafíos que condicionan el porvenir de España arrancó una jornada dedicada, precisamente, a las industrias capaces de sostener y transformar ese futuro.
España afronta una paradoja que marcará buena parte de su futuro: tendrá más habitantes, pero también una población mucho más envejecida. La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Inés Olóndriz, abrió la primera parte de la cuarta jornada del Forbes Economic Summit 2026 poniendo cifras a ese desafío: de los 49 millones de habitantes actuales a casi 53 millones en 2050, fundamentalmente por el efecto de la inmigración, mientras la esperanza de vida al nacer alcanzará los 87 años y la tasa de fecundidad se situará cerca de un hijo por mujer. El reto, explicó, no es solo vivir más, sino conseguir que ese aumento de longevidad pueda sostenerse económica y socialmente.
La jornada, dedicada a las industrias del progreso, cuenta con el apoyo de Accenture, Árima, ARK Architects, AstraZeneca, Bristol Myers Squibb, Cepa 21, Chiesi, DXC, Endesa, ENGIE, Factorial, KPMG, Línea Directa Aseguradora, MasOrange, Michelin, Naturgy, NTT Data, Pascual, Philip Morris España, Seidor, T-Systems y Verisure, compañías que acompañan una conversación centrada en los grandes ámbitos de transformación de la economía y del bienestar.
Más población, más longevidad y un reto de productividad
Olóndriz situó el punto de partida en una transformación demográfica que ya está en marcha. La población en edad de trabajar seguirá aumentando hasta aproximadamente 40 millones a mediados de la próxima década, pero después comenzará a descender. Al mismo tiempo, la tasa de dependencia pasará de alrededor del 30% actual a cerca del 40% en 2050, mientras que el peso de los mayores de 74 años prácticamente se duplicará.
El impacto sobre las cuentas públicas será transversal. España tendrá alrededor de seis millones más de pensionistas en 2050 y el gasto en pensiones podría pasar de aproximadamente el 13% del PIB actual al 16% o más. A ello se sumarán las necesidades crecientes de sanidad y cuidados de larga duración.
Pero la ecuación, para la presidenta de AIReF, no puede resolverse únicamente aumentando el gasto. “Una cosa es comprobar que una determinada regla numérica formalmente se cumple, y es el caso, y otra cosa distinta es preguntarnos si el conjunto de las finanzas públicas va a ser sostenible a largo plazo”, advirtió.
Según sus estimaciones, aproximadamente un tercio del crecimiento futuro podría proceder de una mayor participación laboral, menor desempleo y aumento de población, mientras que los otros dos tercios deberían llegar de la productividad. Ahí, precisamente, se encuentra uno de los grandes desafíos de España.
La presión sobre las finanzas públicas obliga además a mirar más allá de las pensiones. Con unas necesidades crecientes en sanidad –que podría alcanzar el 8% del PIB en 2050–, cuidados de larga duración, defensa o adaptación al cambio climático, Olóndriz reclamó planificación y capacidad para decidir prioridades.
“La sostenibilidad no consiste simplemente en gastar menos, como tampoco el bienestar significa cada vez gastar más, sino que consiste en ser capaces de decidir qué políticas queremos preservar, qué resultados esperamos de esas políticas y cómo podemos financiarlas de manera duradera.”
Del bienestar al negocio: “Hoy día vendemos menos y ganamos más”
Ese nuevo escenario demográfico tiene también una traducción empresarial. En conversación con Ignacio Quintana, CEO de Forbes España, el presidente ejecutivo de Grupo Naturhouse, Félix Revuelta, explicó cómo ha cambiado el negocio de la nutrición y el cuidado personal con la digitalización y la transformación de los hábitos de consumo.
Naturhouse ha reducido de forma notable su red física mientras ha incrementado su actividad online: de los 2.005 centros que llegó a tener, según explicó, a alrededor de 400 actualmente. “Estamos bajando franquicias porque está subiendo la venta online”, señaló. Y resumió la transformación con una frase especialmente gráfica: “Hoy día vendemos menos y ganamos más”.
La personalización se ha convertido, a su juicio, en una de las claves del negocio. “Para que tengas una franquicia tienes que tener algo diferencial”, afirmó. En un mercado cada vez más digital, defendió también la importancia de la educación nutricional y de adaptar las recomendaciones a cada persona: “Lo más importante es enseñarles a nutrirse” y “cada persona tiene una alimentación diferente”.
Su intervención trasladó así el debate sobre longevidad desde las grandes cifras públicas hasta una economía cotidiana en la que alimentación, hábitos saludables, consumo y servicios ligados al bienestar están generando nuevos modelos empresariales.
La salud deja de ser solo gasto para convertirse en infraestructura económica
La siguiente conversación llevó ese planteamiento a una escala mayor. Fernando Granell, director general de BMS España y Portugal; Goretti Hidalgo, responsable de Corporate Communications, Shared Value & Sustainability de Chiesi España y Portugal; y Juan López-Belmonte, presidente de ROVI, coincidieron, desde distintas perspectivas, en situar la salud en el centro de la competitividad española. La mesa fue moderada por Mar Muñoz, redactora jefa de Salud de Forbes España.
Para López-Belmonte, la relación entre salud y economía es directa: “La salud es lo que permite a un país ganar productividad y empleo” y “la salud es el principal factor de cohesión y sin salud no hay economía”. La industria farmacéutica, añadió, adquiere además una dimensión estratégica en un escenario marcado por las tensiones geopolíticas y la necesidad de asegurar el suministro de medicamentos esenciales.
España cuenta, defendió, con una importante capacidad industrial, investigadora y clínica. ROVI dispone de nueve plantas de fabricación y el presidente de la compañía reivindicó la oportunidad de que el país se convierta en uno de los grandes centros mundiales de producción farmacéutica.
Pero la conversación fue también más allá de fabricar y desarrollar medicamentos. “Ya no tenemos que trabajar solamente cuántos años vivimos, sino cuántos años de calidad vivimos dentro de esos años”, resumió López-Belmonte.
Granell puso el foco en la innovación como palanca de crecimiento. “La innovación es un motor estratégico y crítico para el progreso de cualquier país”, afirmó. La investigación clínica, explicó, no solo permite avanzar en tratamientos, sino atraer talento, formar profesionales y evitar la salida de investigadores.
BMS está desarrollando en Sevilla uno de sus centros de investigación, donde, según detalló Granell, trabajan 62 personas de más de diez nacionalidades y se emplea también inteligencia artificial en la identificación de nuevas dianas terapéuticas. “Estos hubs científicos […] son una manera también de atracción y de retención de talento”, señaló.
Su reclamación pasa por acelerar los procesos regulatorios y reforzar la inversión empresarial en I+D. Y dejó otra idea central para el debate: “La salud no es un gasto, es una inversión.”
Hidalgo incorporó a la conversación la dimensión ambiental y social de esa industria. La sostenibilidad, defendió, ya no puede tratarse como un elemento añadido al negocio: “Sostenibilidad no es ya una cosa que tengas que poner lateral y ver cómo le incorporas a tu negocio. Es repensar la forma en la que haces negocio.” El concepto de valor compartido pasa así por combinar crecimiento económico con impacto social y ambiental, desde el propio diseño de los productos hasta el recorrido completo del paciente.
Las redes que decidirán la velocidad de la transición
La conversación saltó después de la salud a otra infraestructura esencial: la energía. Pedro Larrea, director general de Redes de Naturgy, conversó con Noelia García, subdirectora de Comunicación de SpainMedia, sobre un elemento que durante años ha permanecido en un segundo plano, pero que ahora se convierte en decisivo.
“Las redes siempre han sido imprescindibles, pero no formaban parte del debate”, señaló Larrea. Su papel cambia radicalmente a medida que crecen las renovables, se transforma la demanda y aparecen nuevos vectores como los gases verdes.
La conclusión fue tajante: “Las redes […] van a marcar la velocidad a la que se produce esa transición.” Porque producir energía limpia no basta si después no existe capacidad para llevarla allí donde se necesita. “Si no tenemos las redes, pues evidentemente, por mucho que produzcamos energía verde, no la vamos a poder llevar hasta los centros de consumo.”
El desafío, explicó, no es únicamente financiero. También exige planificación, permisos, capacidad industrial, materiales y profesionales capaces de ejecutar las inversiones. La nueva regulación abre, según sus cálculos, espacio para elevar las inversiones en redes eléctricas, mientras Naturgy ha alcanzado cifras récord de inversión en distribución.
Larrea defendió además una transición que combine distintas fuentes y tecnologías. “La transición energética fracasará si no tenemos claro que todas las fuentes de energía son necesarias.” Y reclamó abandonar los prejuicios para analizar qué combinación permite avanzar con mayor rapidez y seguridad.
Una España más diversa, pero no necesariamente más rica
La primera parte de la jornada terminó devolviendo la conversación al punto de partida: qué país puede surgir de todos estos cambios. Ángel de la Fuente, director de FEDEA, y Elisa Chuliá, profesora de Sociología de la UNED e investigadora de FUNCAS, abordaron junto a Beatriz Triguero, redactora jefa de Economía de Forbes España, las decisiones que España tendrá que tomar ante la transformación demográfica.
La advertencia de De la Fuente fue clara: “Si todo sigue igual en ese sentido, pues dentro de 20 años tendremos una España no más pobre, pero no mucho más rica, mucho más diversa.”
La inmigración será necesaria para sostener buena parte de la actividad económica, defendió: “Necesitamos inmigrantes para que España abra su persiana todos los días.” Pero, al mismo tiempo, recordó que la inmigración no resuelve por sí sola el problema de las pensiones: quienes hoy llegan a España para trabajar también serán pensionistas en el futuro.
Ahí aparece, a su juicio, el verdadero debate. Si la productividad no despega y el sistema de pensiones mantiene un elevado nivel de compromisos, el coste no se limita a la Seguridad Social. “El problema no es para el sistema de pensiones, es para casi todo lo demás”, sostuvo, aludiendo al coste de oportunidad sobre otras políticas públicas.
La vivienda apareció como otra pieza esencial de esa ecuación. “La vivienda es un problema urgente que no podemos resolver con urgencia”, resumió De la Fuente, que reclamó aumentar la oferta y mejorar los procesos de planificación y desarrollo de suelo.
Chuliá puso el acento en otro déficit: el conocimiento ciudadano sobre cómo funciona realmente el sistema. “Necesitamos una campaña de información pública que realmente informe a la gente, a la población, a la ciudadanía, de cuál es el problema y de qué mecanismos tenemos para afrontarlo.” Sin ese conocimiento, advirtió, resulta difícil construir un debate público sólido: “¿Cómo vas a organizar una discusión pública razonable si lo más básico no se sabe?”
Demografía, productividad, salud, energía, vivienda, pensiones. Sectores y problemas distintos que, en realidad, terminan formando una misma conversación: qué capacidad tiene España para convertir una sociedad más longeva y compleja en una sociedad capaz de sostener su bienestar, generar riqueza y seguir siendo competitiva.
La segunda parte de la cuarta jornada del Forbes Economic Summit 2026 siguió el hilo de las industrias capaces de generar progreso desde tres perspectivas: la capacidad de España para competir en turismo y consumo, el papel de sus territorios en la construcción de nuevas oportunidades y, finalmente, la posición estratégica de Ceuta como frontera de Europa.
La conversación arrancó con Simón Pedro Barceló, presidente de Grupo Barceló, en diálogo con Clemente Corona, subdirector de Forbes Travel. Barceló defendió que España tiene todavía recorrido para seguir creciendo como potencia turística y dejó una idea de fondo: el futuro del sector dependerá, en buena medida, de las decisiones que tome el propio país.
“Lo tenemos todo para que España siga siendo una historia de éxito en el turismo”
El presidente de Grupo Barceló recordó que el turismo ha pasado de ser una actividad reservada a las clases privilegiadas a convertirse en uno de los grandes motores de la economía y el empleo mundial. España, señaló, recibirá este año alrededor de 100 millones de turistas internacionales, pero el debate ya no puede limitarse al número de visitantes. La diversificación de la oferta abre oportunidades en el turismo cultural, gastronómico, urbano, de interior o religioso, con ejemplos como Madrid o el Camino de Santiago.
Y puso sobre la mesa una paradoja que, a su juicio, resume buena parte del debate actual: “Quien no tiene turismo lo quiere y luego ocurre que, cuando tenemos turismo, a veces no lo queremos, pero quien no lo tiene lo quiere.”
Para Barceló, la cuestión es que el turismo no es un bien que el mundo necesite necesariamente en un destino concreto. Si España decide reducir su llegada de visitantes, esos turistas buscarán otros lugares. “Si los españoles decidimos que en lugar de 100 millones de turistas internacionales queremos 50, al mundo turístico no le pasará nada. Esos 50 millones de personas se irán a otros lugares. A quien le pasará es a España.”
La conclusión fue igualmente directa: “Si los españoles queremos turismo, el turismo va a crecer y va a seguir desarrollándose. Y depende de nosotros.”
La conversación abordó también la dimensión internacional de Grupo Barceló y la capacidad de las empresas españolas para competir fuera de nuestras fronteras. Y tuvo un capítulo familiar al hablar del relevo generacional. Barceló contó que su hija Marta ha sido nombrada vicepresidenta para Europa, después de haber ejercido como presidenta de un gestor de activos estadounidense. Su formación internacional, con estudios en ICADE, una etapa en Alemania y dominio de cinco idiomas, le llevó a resumir así la preparación de las nuevas generaciones: “Ella se formó mejor que yo.”
Una reflexión que enlazó con el origen del éxito turístico de Baleares: “La sociedad mallorquina, la sociedad de Baleares, quiso turismo y tuvo turismo.”
De la marca como legado al negocio como futuro
A continuación, Jaume Miquel, presidente y consejero delegado de Tendam, conversó con Bárbara Manrique de Lara, directora editorial de Forbes Summit, sobre consumo, moda y transformación empresarial.
Su punto de partida fue claro: “El gran cambio es reconocer que no hay un cliente único.”
El consumidor actual combina marcas, estilos y propuestas diferentes, y esa transformación ha obligado a Tendam a pasar de cinco marcas propias a 13, además de incorporar marcas de terceros. El objetivo es responder a un consumidor que, según explicó, suele combinar entre seis y ocho prendas y entre cuatro y seis marcas.
“La marca es legado pero el modelo de negocio es futuro”
La primera debe mantenerse fiel a sus principios fundacionales; el segundo tiene que evolucionar.
Miquel situó también la inteligencia artificial en una segunda fase de transformación tecnológica. Si la digitalización construyó las infraestructuras sobre las que hoy funcionan las empresas, la IA está acelerando exponencialmente su capacidad de análisis y decisión. En Tendam ya se utiliza, entre otras áreas, para previsión de demanda, gestión de stock, promociones y precios.
Pero el directivo quiso llevar el debate a una cuestión esencialmente empresarial: dónde está realmente el valor: “Yo creo que cada compañía tiene que decidir, en mi modelo de negocio, dónde está realmente la creación de valor.”
En materia de sostenibilidad, Miquel defendió una aproximación alejada del relato: “La verdad siempre tiene que prevalecer por encima del relato.”
Y puso sobre la mesa algunos datos de la compañía: el 84% de sus empleados son mujeres y el 69% de sus puestos de gestión están ocupados por mujeres. También destacó que el 85% de las vacantes se cubren mediante promoción interna y que la compañía ha reducido más de un 50% las emisiones de su cadena de suministro.
Baleares y Galicia: crecer sin perder el territorio
El siguiente paso llevó el Summit directamente a los territorios, con Marga Prohens, presidenta del Govern de les Illes Balears, y Alfonso Rueda, presidente de la Xunta de Galicia, en conversación con Andrés Rodríguez, presidente de SpainMedia y director y editor de Forbes España.
Dos comunidades diferentes, dos modelos productivos y dos realidades territoriales que coincidieron, sin embargo, en una preocupación común: cómo convertir el crecimiento en bienestar y cómo gestionar las tensiones que ese mismo crecimiento genera.
Prohens situó el turismo en el centro de la conversación, pero marcó distancia con la lógica de crecer año tras año en número de visitantes: “No se puede crecer como en los últimos 25 años porque el turismo está cambiando, la sociedad y los retos también.”
Y fue todavía más explícita: “No podemos seguir midiendo el éxito en superar el récord de turistas.”
Para la presidenta balear, la respuesta pasa por hablar de límites, calidad y sostenibilidad. La mejor defensa del turismo, sostuvo, no consiste en negar sus efectos sobre el territorio, sino en asumirlos y gestionarlos.
Baleares quiere seguir siendo líder turístico, pero también utilizar ese conocimiento acumulado para diversificar su economía y atraer sectores vinculados al conocimiento. Prohens defendió la necesidad de reducir burocracia, simplificar procedimientos y mejorar las condiciones para la inversión.
La otra cara de la prosperidad es, precisamente, la presión que soportan los servicios públicos. Prohens habló del incremento de población y de la llegada de más de 4.000 alumnos de incorporación tardía cada año, así como de más de 20.000 nuevas tarjetas sanitarias durante sus tres años de mandato.
Y dedicó una parte importante de su intervención a la presión migratoria. Según sus datos, Baleares ha recibido este año más de 5.000 llegadas irregulares y atiende a alrededor de 900 menores no acompañados. “Estamos totalmente desbordados, pero lo que es más triste todavía, totalmente desprotegidos”, afirmó.
Su reclamación fue de mayor control en origen y de una respuesta coordinada del Estado. Prohens aseguró que no puede recaer sobre las islas una presión que considera incompatible con su capacidad de respuesta y defendió la necesidad de garantizar también unas condiciones dignas para los menores.
Rueda trasladó el debate a Galicia y situó la estabilidad como una de las condiciones básicas para generar actividad económica.
“Cuando no hay estabilidad política no hay nada más. Sin estabilidad política es muy difícil gobernar”
El presidente gallego presentó una comunidad capaz de combinar sectores tradicionales –desde la producción láctea y forestal hasta la pesca– con nuevas oportunidades industriales vinculadas a la transición energética y a sus recursos naturales: “Los recursos naturales van a sustentar la industria del futuro.”
Galicia afronta, al mismo tiempo, una realidad demográfica marcada por el envejecimiento y la dispersión territorial. Rueda defendió la estrategia Retorna para atraer a personas de origen gallego y aseguró que la comunidad lleva cuatro años ganando población.
También puso en valor marcas y activos con capacidad de proyección internacional, desde Inditex y Estrella Galicia hasta Galicia Calidade y el Camino de Santiago, y destacó la capacidad de los puertos gallegos para conectar la comunidad con mercados internacionales.
En materia migratoria, reivindicó la experiencia histórica de una Galicia que fue tierra de emigrantes y defendió una política ordenada y humana. Al mismo tiempo, reclamó planificación, coordinación y financiación para afrontar la llegada y distribución de menores: “Bueno, vamos a poner un poco de seriedad a esto porque estamos hablando de personas.”
La conversación terminó regresando a una idea compartida: la necesidad de que los territorios puedan desarrollar sus capacidades sin perder cohesión y de que el crecimiento económico se traduzca en oportunidades reales para sus ciudadanos.
Ceuta: una ciudad “con las constantes vitales radicalmente alteradas”
Y entonces llegó Juan Jesús Vivas, presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, en conversación con Ignacio Quintana, CEO de Forbes España. La intervención, inicialmente planteada para hablar de Ceuta como territorio estratégico, de inversión, actividad económica, cohesión y oportunidades en el nuevo Mediterráneo, terminó inevitablemente atravesada por la situación que vive actualmente la ciudad.
Vivas quiso comenzar reivindicando la determinación de los ceutíes:
“Ceuta no se vende, Ceuta se defiende, Ceuta es España”
Y describió una situación que considera extraordinariamente grave: “Las constantes vitales de Ceuta están radicalmente alteradas.”
Según explicó, la presión afecta a la seguridad, la economía, el empleo, la sanidad, la educación, los servicios públicos y la convivencia. Y resumió el momento con una imagen especialmente contundente: “Vivimos en estos momentos en una olla a presión que en cualquier momento puede estallar.”
Vivas responsabilizó al Gobierno de la Nación de la falta de previsión y de la gestión de la crisis. “Esto no es casualidad ni una catástrofe natural, alguien no ha hecho lo que debía, y ese alguien no es otro que el Gobierno de la Nación”, afirmó.
A su juicio, el problema no puede resolverse simplemente pidiendo paciencia a una población que lleva semanas conviviendo con las consecuencias de aquella llegada masiva: “Es un exceso pedir paciencia a la ciudadanía de Ceuta después de 60 días, haber sufrido una invasión y haberte visto privado de algo tan elemental como la tranquilidad y la libertad.”
Vivas reclamó el regreso a la normalidad y defendió que la vía para conseguirlo pasa por el retorno a Marruecos de quienes llegaron durante aquellos días. También cuestionó que, transcurrido ese tiempo, siga sin existir, según dijo, una respuesta clara sobre cómo recuperar esa normalidad: “Cada vez que hablamos con el mando único preguntamos el plan para volver a la normalidad, cuándo, no responden.”
El presidente ceutí relató la evolución de la crisis, recordó el precedente de 2021 y explicó que, según su interpretación, la respuesta inicial del Estado fue modificándose hasta encuadrar los hechos fundamentalmente como una crisis migratoria.
En ese relato, situó también la dimensión europea de lo ocurrido. Vivas destacó la resolución europea sobre Ceuta y Melilla, el pronunciamiento de la Comisión Europea y la posibilidad de que organismos como Frontex y la Oficina Europea de Apoyo al Asilo tengan presencia en la ciudad.
Para el presidente ceutí, el futuro de la ciudad pasa por reforzar su papel como frontera europea, mejorar sus condiciones económicas y financieras y aprovechar su posición geográfica como un activo estratégico en la relación entre España, Europa, el Mediterráneo y África.
Pero el discurso regresó una y otra vez a la ciudad y a sus habitantes. Vivas quiso subrayar que, pese a las dificultades, la sociedad ceutí no se ha rendido: “La fortaleza la están demostrando los ceutíes. Están muy por encima de lo que yo pueda aportar.”
Y ahí estuvo quizá el momento más emocional de toda la jornada. En su relato aparecieron las concentraciones ciudadanas, la movilización de los ceutíes y el respaldo recibido desde otros puntos de España y desde Europa.
Vivas cerró mirando hacia adelante, con la esperanza de que la próxima vez que Forbes vuelva a Ceuta la conversación sea otra:
“A pesar de tener el alma en vilo y el corazón encogido… la próxima vez que venga, venga para decir: hemos vuelto a la normalidad, Ceuta inicia un camino de prosperidad como nunca antes había conocido Ceuta.
Así, en cuatro jornadas, el Forbes Economic Summit 2026 llega a su fin. Cuatro días de conversación, ideas y análisis para mirar de frente los grandes retos de la economía y, sobre todo, las oportunidades que España tiene por delante. Un encuentro que cierra sus puertas, pero deja abierta la conversación sobre cómo construir el progreso que viene.

