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Ambición de país, en Forbes Economic Summit: «Es muy importante invertir en intangibles, en capital, en formación, en marcas»

El presidente del Círculo de Empresarios y la economista Matilde Mas analizan en el Forbes Economic Summit los límites del actual modelo de crecimiento español y reclaman mejoras en productividad, inversión, regulación y asignación de recursos.

Juan María Nin, presidente del Círculo de Empresarios, en conversación con la economista Matilde Mas Ivars, directora de Proyectos Internacionales del IVIE y catedrática de Análisis Económicos en la Universidad de Valencia.

España ha recuperado capacidad de crecimiento, pero el avance del PIB no se está traduciendo al mismo ritmo en una mejora de la productividad. Esta fue una de las principales cuestiones abordadas por Juan María Nin, presidente del Círculo de Empresarios, y Matilde Mas Ivars, directora de Proyectos Internacionales del IVIE y catedrática de Análisis Económico de la Universitat de València, durante el Forbes Economic Summit 2026.

Nin puso el foco en la evolución reciente de la economía española. Aunque el nivel real de actividad se encuentra aproximadamente un 12% por encima del registrado en 2019, la productividad por trabajador apenas habría aumentado alrededor de un 1,2% en ese periodo. La cuestión, por tanto, no es únicamente cuánto crece España, sino cómo está creciendo.

Mas recordó que el problema de la productividad no es nuevo para la economía española. Sin embargo, señaló que los datos más recientes empiezan a mostrar algunas señales diferentes. Desde 2024, los registros trimestrales han comenzado a reflejar ganancias de productividad que no se observaban en la misma medida durante los años anteriores.

La economista apuntó especialmente a algunos sectores donde empiezan a concentrarse resultados más favorables, entre ellos las energías renovables y las manufacturas avanzadas. Aun así, advirtió de que el periodo de mejora todavía es demasiado corto como para hablar de un cambio estructural consolidado. Además, buena parte del crecimiento continúa apoyándose en la incorporación de trabajadores y no necesariamente en un aumento equivalente de la productividad.

Para Mas, una de las claves para determinar si España está realmente cambiando de trayectoria será observar si se produce una mejora simultánea de la productividad del trabajo y del capital, y si los recursos comienzan a desplazarse hacia los sectores más innovadores y exportadores.

Nin compartió esta cautela. Desde la perspectiva empresarial, calificó la situación de “aprobado raspado”. A su juicio, las cifras macroeconómicas son favorables y deben reconocerse, pero no deberían ocultar el margen de mejora que todavía existe.

“Hay tanta capacidad de mejora y es tan importante encontrar factores de un modelo de crecimiento que está bien a lo bestia del PIB”

señaló el presidente del Círculo de Empresarios, quien defendió la necesidad de profundizar en qué hay detrás de las cifras agregadas y cómo se asignan los recursos en la economía.

Regulación, capital e inversión

Uno de los principales obstáculos señalados por Nin fue el marco regulatorio y administrativo. A su juicio, la acumulación de normativa y las barreras que afrontan las empresas tienen un impacto estructural sobre su capacidad para crecer y mejorar su productividad.

La dimensión empresarial resulta especialmente relevante en este punto. Para crecer hace falta capital, defendió Nin, que situó la falta de ahorro y financiación como uno de los problemas que limitan el tamaño de las compañías españolas. El déficit se hace especialmente visible entre las pequeñas y medianas empresas, que encuentran más dificultades para financiar su expansión.

“Para crecer necesitas capital”, resumió.

El presidente del Círculo de Empresarios insistió además en que España sigue teniendo margen para mejorar la asignación del capital y orientar más recursos hacia actividades con mayor capacidad de innovación, crecimiento y exportación. En su opinión, si el país hubiera avanzado más en estos ámbitos, su posición competitiva sería hoy diferente.

La cuestión de las infraestructuras apareció también vinculada a la productividad. Nin reclamó mantener adecuadamente las infraestructuras existentes y acelerar aquellas inversiones que serán determinantes para el futuro, con especial atención a ámbitos como la energía, el agua y la educación.

El absentismo, otro foco para las empresas

Durante la conversación, Nin introdujo además el impacto del absentismo laboral sobre la productividad. El presidente del Círculo de Empresarios calificó las actuales cifras de absentismo en España como un problema con consecuencias tanto empresariales como sociales, al afectar a la organización del trabajo y trasladar parte de la carga a otros trabajadores.

El debate sobre productividad, por tanto, no se limita a la tecnología o a la inversión empresarial. Para los dos expertos, también implica cómo se organiza el mercado laboral, dónde se concentra el empleo, qué sectores reciben inversión y qué condiciones permiten a las empresas ganar tamaño.

El diagnóstico compartido durante el Summit deja así una cuestión de fondo: España puede mantener un crecimiento elevado del PIB, pero el verdadero cambio estructural llegará cuando ese crecimiento esté acompañado de más productividad, más inversión y una mejor asignación de los recursos.

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