¿Se entiende la sanidad como una infraestructura esencial para la estabilidad y la competitividad de un país? Esa ha sido la pregunta con la que Mar Muñoz, redactora jefa de Salud de Forbes España, ha abierto su conversación con Juan Abarca, presidente de HM Hospitales, durante el Forbes Economic Summit 2026.
La respuesta de Abarca ha sido contundente: a su juicio, el sector sanitario todavía no recibe la consideración estratégica que merece dentro de la economía española.
“Desgraciadamente, el sector sanitario no se considera, no se ve como un sector estratégico”, ha señalado.
Para el presidente de HM Hospitales, esa falta de reconocimiento supone perder una oportunidad para convertir la sanidad en una palanca de inversión, productividad e innovación. Y no solo por su función asistencial. “El sector sanitario es absolutamente imprescindible” y debe entenderse también como “una infraestructura crítica y estratégica para nuestro país”, ha defendido.
De servicio esencial a motor económico
Abarca ha vinculado directamente el funcionamiento del sistema sanitario con la productividad de la economía. Uno de los ejemplos que ha puesto sobre la mesa es el absentismo laboral, que considera uno de los grandes problemas actuales y que, en determinados casos, está relacionado con los tiempos de atención a los pacientes.
La lógica, ha explicado, es directa: si una persona tarda meses en recibir una consulta, una prueba o una intervención, el impacto no se limita al ámbito sanitario. También afecta a su capacidad para trabajar y, por extensión, a la productividad del conjunto de la economía.
El presidente de HM Hospitales ha recordado además cómo, durante la pandemia, quedó patente la estrecha relación entre salud y actividad económica. Cuando existe incertidumbre sanitaria, ha apuntado, las personas reducen su movilidad y su consumo, con un impacto que termina alcanzando a sectores como la restauración y los servicios.
Por ello, considera que cualquier estrategia de país que aspire a mejorar la competitividad debe incorporar la sanidad como uno de sus pilares.
La colaboración público-privada, en el centro
Una parte central de su intervención ha girado en torno a la relación entre la sanidad pública y la privada. Abarca ha defendido que el sistema sanitario privado no debería contemplarse como una amenaza para el público, sino como un elemento que puede contribuir a mejorar la capacidad asistencial del conjunto.
“Yo siempre digo que la colaboración público-privada tiene dos grandes ventajas”, ha explicado.
Según su planteamiento, la competencia obliga al sector privado a mejorar sus resultados asistenciales, mientras que la existencia de un sistema privado también debería servir de estímulo para que el sistema público avance en productividad, gestión, innovación y reducción de burocracia.
En este punto, Abarca ha reclamado una mayor capacidad para medir resultados y evaluar el funcionamiento de los servicios. A su juicio, la mejora de la competitividad del sistema sanitario público pasa por una gestión más orientada a resultados, una mayor apuesta por la innovación y un liderazgo capaz de impulsar determinadas iniciativas.
El presidente de HM Hospitales también ha cuestionado determinados elementos del modelo laboral de la sanidad pública y ha defendido que debería existir una mayor capacidad de gestión sobre los equipos y los resultados de los servicios.
España como potencia sanitaria
Es en este punto donde Abarca ha planteado una oportunidad que trasciende el funcionamiento interno del sistema: convertir las capacidades sanitarias españolas en un activo de proyección internacional.
España ya cuenta con una marca país fuertemente vinculada al turismo. Para el presidente de HM Hospitales, esa capacidad de atracción podría extenderse también al ámbito sanitario. “A la vez que se vende España como potencia turística, se podría vender como potencia sanitaria”, ha defendido.
La idea pasa por aprovechar los elementos que, a su juicio, diferencian al país: la combinación de un sistema sanitario universal, una red sanitaria privada y unas capacidades médicas y hospitalarias que pueden convertirse en una ventaja competitiva.
En esta visión, atraer pacientes internacionales, conocimiento e inversión sanitaria permitiría ampliar el impacto económico de un sector que habitualmente se analiza principalmente desde la perspectiva del gasto público y la prestación de servicios.
Abarca considera que España dispone de fundamentos para hacerlo, pero que esa oportunidad no se está aprovechando suficientemente a efectos de proyección exterior. La sanidad podría convertirse así en otro elemento de la marca España, junto a sectores en los que el país ya tiene una fuerte capacidad de atracción internacional.
Una oportunidad para España
Abarca ha situado así al sistema sanitario español ante una oportunidad de internacionalización. En su opinión, España cuenta con elementos diferenciales que podrían aprovecharse mejor para atraer actividad y proyectar fuera sus capacidades sanitarias.
El sector sanitario no sería únicamente un coste asociado al Estado del bienestar, sino también un ámbito capaz de generar actividad económica, innovación, inversión y conocimiento.
La cuestión, por tanto, pasa por cambiar la perspectiva. “Es un servicio esencial”, ha señalado Abarca, pero también una infraestructura crítica. Para el presidente de HM Hospitales, reconocer esa doble dimensión resulta fundamental para que la sanidad pueda contribuir de forma más directa a la competitividad y al crecimiento de España.
En el marco del Forbes Economic Summit 2026, su mensaje conecta así la salud con una cuestión mucho más amplia: la capacidad de un país para garantizar el bienestar de sus ciudadanos y, al mismo tiempo, convertir sus capacidades sanitarias en una fuente de productividad, inversión y proyección internacional.

