Javier Escribano, presidente de EM&E Group, ha participado en la primera jornada de Forbes Economic Summit, celebrado del 21 al 24 de septiembre en Forbes House en colaboración de Accenture, Árima, ARK Arquitects, AstraZeneca, Bristol Myers Squibb, Cepa 21, Chiesi, DXC, Endesa, Engie, Factorial, KPMG, Línea Directa Aseguradora, MasOrange, Michelin, Naturgy, NTT Data, Pascual, Philip Morris España, Seidor, T-Systems y Verisure, para hablar sobre defensa, industria y seguridad económica.
«A día de hoy la industria de defensa, por lo que está sucediendo en diferentes partes del mundo, está cogiendo mucha relevancia por un problema de necesidad, de urgencia y de situación geopolítica. Los españoles tenemos una percepción de la seguridad buena y hay muchos países de los que tienes una percepción de seguridad pero hay una patrulla de policía y una ametralladora cada 100 metros en una gran ciudad. Tienes seguridad pero la percepción que tienes es la de que no hay control. Y en España eso no sucede», ha comenzado diciendo Escribano.
En esta línea, el directivo ha subrayado que la defensa está ahora «en el centro» de las prioridades. «Todos los países están acelerando el gasto en defensa y quieren reforzar de alguna manera su propia industria. Mi pregunta es si España está en posición de aprovechar ese aumento de inversión para construir una gran industria europea y nacional. La industria está recibiendo contratos, pedidos y ahora mismo estamos en una situación en la que toda la industria tiene que estar a la altura de estos incrementos. Pero es cierto que hay una situación geopolítica en las cuales hay determinados cuellos de botella» en la industria».
Escasez de producto e inversión en tecnología
Todo ello, explica el presidente de EM&E Group, está llevando a que algunos componentes estén empezado a escasear, recordando que hace cuatro o cinco años ya hubo una crisis con los microchips. «Por lo menos en la industria en la que estamos nosotros, en la parte de la electroóptica, los minerales raros y las tierras raras están empezando a ser ahora el problema» que teníamos con los microchips, ahora estamos con las tierras raras».
En opinión de Escribano, en España se pueden producir, por ejemplo, algunos de los minerales que son necesarios, pero es importante «ponerse de acuerdo» para dar permiso a la minería a hacer este tipo de trabajo. «Hace muchos años se tomaron decisiones para quitar las cadenas de suministro a las fábricas y eso tiene sus repercusiones».
«Actualmente somos 2.100 personas, tenemos unos 450/500 ingenieros y el resto son personal técnico. Siempre hemos apostado por la inversión industrial de máxima tecnología. Contamos con una fábrica en la que tenemos unos 200 millones de euros en máquinas. Todo está robotizado, no tenemos ninguna máquina manual. Incluso contamos con máquinas alimentadas con robots en la parte de fabricación mecánica. En la parte de fabricación electrónica tenemos líneas de fabricación electrónica a nivel de la automoción», ha puesto de relevancia Escribano.
Así, el ejecutivo ha explicado que hace muchos años apostaron por invertir en la industria y tener «capacidades propias», aunque «existen algunos componentes con los que no seríamos competitivos haciéndolos y los subcontratamos por nuestro país», lo que les ha llevado a tener «cierto éxito» gracias a tener un «producto propio con plazos de entrega más reducidos».
Escribano considera que ahora mismo de lo que se trata «es de tener un producto fabricado por ti, que tenga toda tu propiedad intelectual dentro, del que tú seas el dueño del producto y el que se queda con el margen, porque si montas una fábrica en la que simplemente haces parte de un equipo, pues lógicamente estás dentro de la cadena de suministro global». Y puntualiza: «Nosotros estamos un escalón por encima en este momento».
Internacionales
Escribano ha explicado que el 50% de los 800 millones que factura la compañía corresponden a exportaciones, dando así mucha importancia a la venta internacional. «En estos momentos vendemos recurrentemente en los últimos cinco años en unos 27 países y le damos mucha importancia porque buscamos es presencia internacional, que es lo que te va a crear una gran marca. Una compañía de defensa si no vende una parte importante de su producto fuera, pasa a ser una compañía dependiente del Estado español.
En su opinión, Escribano es una empresa que está limitada en la parte comercial, tiene un límite en un valor de contrato. «Para vender fragatas, helicópteros, aviones de combate, tanques en gran cantidad, hace falta una representación institucional».
Por último, en relación al talento, «muchas veces es que no hay más y nos estamos diversificando por España» también porque consideramos que tiene muchísimo sentido». No obstante, Escribano ha puesto de relevancia que desde la compañía el talento lo están intentando crear internamente.
En conclusión, para el presidente de EM&E Group, la compañía necesita «competitividad para retener todo el talento y que no se marche y también dinero».
Por último, ha planteado cómo debería verse la compañía en los próximos años: «Dentro de diez años lo que tendríamos que tener es una empresa capaz de dar soporte total a las Fuerzas Armadas de nuestro país, porque las Fuerzas Armadas tú las puedes dotar al máximo, pero si no tienes detrás una industria que le dé soporte ocurre que tienes que pedir permiso a los países que han fabricado los productos de defensa».

