Forbes Women España

Cuando en los años 50 la Coca-Cola llegó a España e hizo millonarias a varias familias patrias

La llegada del refresco a España en 1951 dio origen a un entramado empresarial que hoy controla la mayor embotelladora independiente de Coca-Cola del mundo, con Sol Daurella al frente.

Es quizá el refresco que más se bebe en verano (y en invierno), más aún entre la gente joven que ha dejado de lado el alcohol para entregarse a bebidas más dulzonas. La Coca-Cola es la estrella del mercado. Nuestra generación ha crecido con ella pero nuestros abuelos la descubrieron ya mayores, cuando este refresco de burbujas llegó a España allá por 1951. Eran los años de la posguerra y el Plan Marshall se estaba implantando en España. Fue entonces cuando The Coca-Cola Company decidió entrar oficialmente en el mercado español mediante un sistema de franquicias regionales. Para organizar ese despliegue nombró representante en España a Juan Manuel Sáinz de Vicuña, un empresario vasco muy bien relacionado, casado con María Fernanda Primo de Rivera, nieta de Miguel Primo de Rivera dictador español entre 1923 y 1930 y padre de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange.

Fue el mismo Juan Manuel Sáinz de Vicuña quien negoció con Atlanta el modelo de expansión y quien distribuyó las primeras concesiones de embotellado entre distintas familias empresarias españolas. En Cataluña, la licencia recayó en Santiago Daurella Rull, fundador de Cobega, que comenzó a embotellar Coca-Cola en Barcelona y acabaría convirtiéndose en el mayor franquiciado europeo de la marca. Pero en Andalucía, Sáinz de Vicuña impulsó un grupo de empresarios y familias de la aristocracia agraria andaluza —principalmente los Mora-Figueroa, junto con los Bohórquez y otros socios— que terminarían controlando Rendelsur, la embotelladora de Coca-Cola para Andalucía y Extremadura. Con el tiempo, esa sociedad se convirtió en una de las mayores embotelladoras de España.

La relación de los Sáinz de Vicuña con Coca-Cola no terminó ahí. La familia mantuvo una participación accionarial relevante en varias embotelladoras españolas, entre ellas Rendelsur, así como en Norbega (País Vasco) y Asturbega (Asturias). Cuando en 2013 todas las embotelladoras españolas se integraron en Coca-Cola Iberian Partners y posteriormente en Coca-Cola Europacific Partners, los Sáinz de Vicuña permanecieron como accionistas históricos, junto a otras grandes sagas como los Daurella, Gómez-Trénor, Mora-Figueroa, Aznar y Urrutia.

Puede decirse que los Daurella fueron los grandes industriales del negocio de Coca-Cola en Cataluña, mientras que Juan Manuel Sáinz de Vicuña fue el arquitecto de la implantación del sistema de franquicias en España y una figura clave para que familias como los Mora-Figueroa acabaran controlando el negocio en Andalucía.

En 2013 llega otro gran giro de guión. Las siete embotelladoras españolas se fusionaron para crear Coca-Cola Iberian Partners. El objetivo era ganar eficiencia y actuar como una única compañía. Poco después, en 2016, Coca-Cola Iberian Partners se fusionó con las embotelladoras de Alemania y Reino Unido para crear Coca-Cola European Partners, hoy Coca-Cola Europacific Partners, la mayor embotelladora independiente de Coca-Cola del mundo. Aunque tiene sede en el Reino Unido mantiene un marcado ADN español.

Del bacalao a la Coca-Cola

No llegó a vivir la muerte de Franco porque Santiago Daurella moría un año antes, en 1974, a los 76 años. El hombre que introdujo el modelo de negocio de Coca-Cola en España fue uno de los grandes empresarios de la Cataluña del siglo XX. Pero reducir su figura al refresco sería injusto. Antes de convertirse en el primer embotellador de Coca-Cola, ya había construido una sólida fortuna gracias a la importación de bacalao y a la industria alimentaria. Visionario, metódico y extraordinariamente prudente, creó un grupo empresarial que acabaría convirtiéndose en una de las mayores fortunas familiares de España.

Quienes trabajaron con él lo describían como un empresario de enorme disciplina, paciencia y visión a largo plazo. No era un hombre mediático, sino un industrial clásico que prefería permanecer en un segundo plano mientras hacía crecer sus negocios. En el plano familiar tuvo cuatro hijos: los dos hombres y primogénitos, José y Francisco se hicieron cargo del negocio. Las hijas se llamaron Victoria y Mercedes y, siguiendo el sino de los tiempos, no trabajaron en la empresa familiar.

Una saga de mujeres

Algo que no ocurrió con Sol Daurella, actual presidenta el grupo y primogénita de José Daurella Franco, conocido en el mundo empresarial como «don Pepe». Sol, que tiene otra hermana llamada Eva, se ha ocupado de la expansión del negocio familiar y es quien ha internacionalizado definitivamente el legado de su abuelo Santiago.

Eva ha mantenido un perfil mucho más discreto que su hermana. Reside desde hace años en Sevilla y está dedicada principalmente al mundo de la cría de caballos de deporte. Es propietaria de la Yeguada Cantalobos, especializada en caballos para salto de obstáculos, una afición muy arraigada en la familia Daurella. Sus hijos, Jorge y Borja Bidón Daurella, son jinetes de alto nivel y han competido en pruebas nacionales e internacionales.

Aunque Sol es la cara visible del grupo y la principal ejecutiva, el negocio sigue siendo profundamente familiar. La propiedad de Cobega y de Olive Partners está repartida entre las cuatro ramas descendientes de Santiago Daurella Rull: la rama de José Daurella, y las de los descendientes de sus tíos, Francisco, Victoria y Mercedes. Curiosamente hoy la tercera generación está formada por diez primos, de los cuales nueve son mujeres y solo uno es hombre y en la que Sol Daurella mantiene el liderazgo indiscutible.

Artículos relacionados