Forbes Women

No hay límites, sólo soluciones

Pensar diferente es lo que ha hecho de Inmaculada Juárez la abogada premium en que se ha convertido después de más de veinte años de experiencia.

La abogada de grandes fortunas atendió a Forbes Women en las instalaciones de su bufete, en la urbanización madrileña de La Finca. Foto: Jaime Partearroyo.

La capacidad resolutiva de Inmaculada Juárez es su valor diferencial como abogada de grandes fortunas y una experta en casos complicados del ámbito del derecho mercantil societario. Con más de veinte años de experiencia, Juárez considera que lo que convierte a un buen abogado en uno sobresaliente es que su labor genere un efecto disuasorio y coercitivo a favor de sus clientes… “Un empresario que recibe muchas demandas es un empresario que no está bien asesorado: si se hacen las cosas bien, la gente no quiere entrar en pleitos; lo que quiere la gente es trabajar”.

La forma de trabajar de Juárez y Asociados es, paradójicamente, muy simple: “Tenemos la ley y tenemos que aplicarla de tal forma que cualquier contrario se sienta disuadido de demandar a mi cliente y que, al mismo tiempo, los contratos gestionados por mi cliente también sean coercitivos para obligar a que la otra parte cumpla”.

Juárez asegura que son muchas las ocasiones en las que le llegan clientes que le dicen “¡Ojalá te hubiera conocido antes!”. Eso es, como ella se encarga de explicar, por su tremenda especialización: “yo he centrado mi carrera en un área muy concreta que controlo perfectamente. Sé cómo tengo que asesorar y sé que tengo la razón porque el ámbito societario y de empresa es lo que estudio exclusivamente”.

Su labor, asegura, debería empezar “cuando un cliente quiere montar una sociedad con un socio”. “Hay la misma cantidad de divorcios que de disoluciones societarias, con la diferencia de que las sociedades no se pueden divorciar porque uno quiera, lo cual es tremendamente más grave. Si yo veo que algo va a dar problemas, le digo: ‘No, así no se va a hacer’”.

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