Han pasado dos décadas desde el estreno de ‘El diablo viste de Prada‘, una película que ha marcado a generaciones. Después de 20 años, cuando ya se pensaba que no se haría una segunda versión, sale la secuela. Todas las miradas están en el estreno. Este jueves, 30 de abril verá la luz, solo en cines, pero a Estados Unidos llegará más tarde, el 1 de mayo.
El presupuesto de la película se sitúa en torno a los 120 millones de dólares, más del triple que los aproximadamente 35-41 millones que costó la película de 2006. Una parte significativa de esa inversión, unos 50 millones, se ha destinado al elenco principal, mientras que cerca de 20 millones corresponden al vestuario, uno de los elementos clave de la producción.
La rentabilidad del proyecto se apoya en varios factores. Las previsiones apuntan a una recaudación alrededor de los 66 millones de dólares con, tan solo, elprimer fin de semana. Mientras, que el objetivo global es recaudar 600 millones de dólares en la taquilla mundial, una cifra elevada pero alineada con la recaudación de la primera película, que superó los 326 millones.
A esto se suma una estrategia de lanzamiento favorable: el estreno coincide con fechas clave como el fin de semana del Día de la Madre y días festivos en mercados como el español, tradicionalmente positivos para la asistencia a salas. También destaca el fuerte arranque en preventa, que ha superado a otros estrenos recientes en plazos similares.
Con estos datos, la secuela se posiciona como una de las grandes apuestas comerciales del año, confiando en combinar el reconocimiento de marca con una elevada inversión para asegurar su retorno en taquilla.

