Con solo diez años sus padres la hicieron elegir entre capitalismo o comunismo. “Me mandaron un mes a un campamento en California y al siguiente a otro en Cuba. En el primero comía hamburguesas gigantes y me llevaron a Disney World. En el segundo me daban unos potajes horribles y quemamos un muñeco del presidente Reagan en la playa. Pero había mucha camaradería”. Cuando volvió a Europa, se decidió: “Ni uno, ni otro. Me quedo con Europa y su socialdemocracia”. Laurence Debray (París, 48 años) es hija de dos intelectuales de izquierdas, activistas y revolucionarios. Ella, sin embargo, se ha hecho famosa por ser la biógrafa del rey Juan Carlos. ¿Acaso es monárquica? No parece. “Desde el principio advertí al rey. ‘Soy independiente y mi mundo no es el de Zarzuela. No soy una ciudadana sumisa que va a hacer una reverencia al rey. Siempre voy a decir lo que pienso. Yo soy republicana”, asegura esta intelectual que forma parte de la lista Latinas a Seguir 2026.
Así se comporta durante nuestra entrevista. Sincera, directa y humana, Debray repasa su fascinante vida. Hija única del intelectual francés Régis Debray –compañero revolucionario de Che Guevara y asesor de exteriores de François Mitterrand– y de la venezolana Elizabeth Burgos, directora de la Casa de América Latina de París. Desde niña alternaba con todo tipo de artistas e intelectuales en su propia casa. Desde Gabriel García Márquez hasta Jane Fonda, íntimos de sus padres, pasando por Jorge Semprún, vecino suyo en París y la persona que, hace ya muchos años, le encaminó hacia la figura del rey Juan Carlos. “Tenía una relación muy especial con Jorge. Era mi vecino en París. Me dijo: ‘¿Por qué no escribes una biografía sobre el rey Juan Carlos? En Francia no existe. Yo te ayudo’. Gracias a él conseguí un contrato con una editorial y me abrió su agenda social en España”. Así nació Juan Carlos, rey de España, publicado en 2013.
Mitad francesa, mitad venezolana, desde niña pasaba los veranos en Venezuela, donde visitaba a su familia materna: “Son de Valencia pero nos quedábamos unos días en Caracas y viajábamos a Isla Margarita, Los Roques, la gran Sabana…. Venezuela es uno de los países más bellos del mundo”.

¿Cuándo dejó de ir a Venezuela?
Iba cada año. Para mí es como mi segundo país. Con Chávez se puso más complicado, había más inseguridad. Mi madre era una opositora abierta contra el gobierno. Poco a poco, lo fuimos perdiendo. Es como si te quitan tus raíces, tus paisajes, tu familia, tu infancia… En 2008 hice un documental para la cadena franco-alemana ARTE sobre [el opositor] Juan Guaidó que tuvo mucho éxito. Después de eso me hicieron saber que ya no era bienvenida.
¿Cómo ve la intervención de Trump?
Durante dos horas fui pro Trump a muerte. Me emocioné. Pensé en comprar unos pasajes y viajar enseguida. Luego escuché la rueda de prensa y me di cuenta de que era «business as usual«. El gobierno actual se queda y ahí van a hacer negocio.
¿Cree que María Corina Machado tiene posibilidades?
Ninguna. María Corina es una de las mujeres más valientes que conozco. La admiro y la he entrevistado varias veces. Pero no veo cambio a corto plazo. Ni en un año ni en dos. ¿Que Delcy deje el poder y se vuelva demócrata de un día para otro? No lo veo. Y Trump tampoco es demócrata, así que…
¿No ve a su familia venezolana?
Toda mi familia materna está ahí. Tíos, primos… Tenemos un chat de WhatsApp muy activo. Pero para mí y para mi madre es difícil volver a Venezuela. Nos hemos señalado mucho políticamente.
Sin embargo, usted fue la primera persona en entrevistar a Chávez.
Fue en 1998, durante su primera campaña electoral. Por entonces yo trabajaba para un periódico para los barrios, las zonas más deprimidas de Venezuela. Empecé a escuchar a todo el mundo hablar de Hugo Chávez. Era un outsider. Me lo encontré en un hotel de casualidad y me presenté. Le dije que lo quería entrevistar y se lo tomó muy en serio.
Vivió una época en Sevilla y trató mucho con Alfonso Guerra.
Mi padre dejó de trabajar para Mitterrand cuando terminó su primer mandato, en 1988. Entonces sus amigos Felipe [González], Alfonso [Guerra] y Jorge [Semprún] le animaron a venir a España. El país está cambiando, se iba a celebrar la Expo de Sevilla, los Juegos Olímpicos… En 1992 nos instalamos en Sevilla. Mi padre se ocupaba del pabellón francés de la Expo y mi madre creó el Instituto Francés. Los fines de semana Alfonso Guerra volvía a Sevilla. Tenía un hijo de mi edad y yo iba mucho a su casa. Ahí me empezó a hablar de la Transición.
¿Fue cuando empezó a acercarse a la figura del rey Juan Carlos?
Entonces era el héroe del 23F y el 92 fue su gran año. Veía al rey en los actos oficiales y me parecía muy simpático. Lo contrario que Mitterrand que era muy soberbio, serio, intelectual, con una corte alrededor suyo… Soy hija única y mi padre me llevaba a todas partes. Crecí dentro del poder. Mi mundo era estar con ministros, consejeros, hacer viajes y cenas oficiales… Crecí en el del Elíseo, un verdadero palacio, no como la Zarzuela.

¿Cómo surgió la idea de que usted escribiera sus memorias?
Tras escribir el primer libro sobre el rey, la televisión francesa me pidió hacer un documental sobre él. Entonces escribí a Zarzuela y aceptaron el proyecto. Estuve tres tardes conversando y grabando. Me volví a París y el lunes siguiente anunció su abdicación. Era 2014. Me había ofrecido su última gran entrevista como rey. Cuando se estrenó en Francia, tuvo mucho éxito. TVE, que era coproductora, nunca lo emitió.
¿Mantuvieron el contacto?
Exacto. Yo seguí con mis proyectos pero seguíamos hablando de vez en cuando. Publiqué Hija de revolucionarios (2018) contando la historia de mis padres y la mía propia, y escribía grandes reportajes por todo Latinoamérica para Paris Match. Cuando se fue a Abu Dabi, en 2020, escribí una carta abierta en El Mundo y Le Figaro donde reconocía que había metido la pata, vale, pero que no había que olvidar su obra política. Un par de semanas más tarde me llamó para darme las gracias y me dijo que fuera a visitarlo. Ya tenía la idea de las memorias y empezamos a trabajar.
¿Escribió el libro en francés?
Sí. Pero como mi madre venía a visitarme a Abu Dabi el rey le pidió que tradujera el libro al español. Así que sus memorias las ha escrito una republicana y las ha traducido una revolucionaria izquierdista venezolana.
Ha vivido dos años en Abu Dabi. ¿Cómo es el rey?
Una persona trabajadora, meticulosa, seria y muy activa. Me cansa seguirlo. ¡Yo soy más vaga que él! Los médicos le dicen que esté tranquilo pero no les escucha. Ahora va a ir a París porque le van a dar un premio por el libro. Tiene citas, está muy pendiente de la vela, habla mucho por teléfono con amigos, con su hermana… A la hora de comer le gusta parar, tomar un buen vino, un buen plato. No le gusta que esté con mi ordenador. Fueron dos años de trabajo constante. Los fines de semana nos veíamos con mi marido y mis hijos o algún amigo que venía a verme. Él está muy solo y yo también. Así que hacíamos vida de familia.

¿Cómo describiría su personalidad?
Me sorprendió que es una persona muy cuidadora. Se ocupa de la gente. De mí, de mi familia, si mi hijo tiene gripe me pregunta si se ha tomado las vitaminas. Está pendiente de su profesor de deporte, de sus hijas, de su hermana… Es muy familiar. Yo creo que hubiera podido ser un espléndido médico.
Quizá sea así ahora…
No sé. Te digo lo que yo he vivido. Se siente encargado de cuidar de la gente que tiene alrededor.
¿Su familia no va a visitarlo?
Las hijas vienen, se quedan un par de días y se van. Hay muchos domingos en el año. Él está solo, en una casa grande, medio vacía, que no es un hogar. Pasó la Navidad conmigo y mi familia porque estaba solo. Sus hijas pasaron Nochebuena con doña Sofía y Nochevieja con él.
¿Es consciente de las cosas que ha hecho mal?
Sí. Y está pagando el precio todos los días.
¿Pensó que acabaría así sus días?
No. Cuando se fue a Abu Dabi pensó que era para un par de meses. Viajó con dos maletas. Ahora es consciente de que no va a regresar. En el Elíseo lo reciben con todos los honores de Jefe de Estado y en Abu Dabi el embajador de España no lo saluda. Los españoles no se dan cuenta porque andan en su decepción, pero eso da muy mala imagen de España.
*Realización: Chabela García, maquillaje y peluquería: Mayorie Ticse y ayudante de estilismo: Martina Tacchini y Sandra González.
*Este tema ha sido publicado en el número 17 (marzo 2026) de Forbes Women. Puedes hacerte con la revista aquí.

