Lilly Collins (Guildford, Reino Unido, 36 años) interpretará a Audrey Hepburn en una película que contará el proceso creativo de grabación de Desayuno con Diamantes, no se trata de una nueva versión de la película original. Película que se estrenó en 1961 y que 65 años después sigue siendo una película referente en el mundo del cine. Sin embargo, más icónica que la película, es la protagonista, Audrey Kathleen Hepburn (nacida en 1929 y fallecida en 1993 con 63 años). La actriz británica nació el 4 de mayo en Ixelles, Bélgica y fue todo un icono del cine y de la moda.
Hepburn creció inicialmente en un entorno privilegiado, su madre era la baronesa, Ella van Heemstra, noble neerlandesa, mientras que su padre era un ciudadano británico que nació en Austria-Hungría. Llegó a dominar varios idiomas, como el holandés, inglés, francés e italiano. Sin embargo, cuando ella tenía seis años, su padre abandonó la familia y se mudó a Londres, donde se involucró en iniciativas fascistas de preguerra. Audrey vivió un tiempo en los Países Bajos antes de ser enviada a Kent, Inglaterra en 1937 para recibir educación. Un año antes de que sus padres de divorciaran oficialmente.
Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Audrey volvió a Arnhem, donde estudió en el Conservatorio de 1939 a 1945. Su familia estuvo muy afectada por la invasión alemana de los Países Bajos, su tío fue ejecutado por participar en la resistencia y su medio hermano fue deportado a un campo de trabajo en Berlín. Después de ello, se mudaron con el abuelo de Audrey, lugar donde ella empezó a trabajar como voluntaria en un hospital y bailó para recaudar fondos para la resistencia holandesa.
Al pensar en la actriz, la imagen que viene de ella es su retrato con las gafas de sol grandes, el collar de perlas y el vestido corto estructurado negro que tanto la representaban. Imagen que comenzó con la película, de la que poco consiguió escapar y, de hecho, reforzó.
Patrimonio de Audrey Hepburn
El momento en el que falleció tenía un patrimonio de 55 millones de dólares, que actualmente se traduciría en unos 100 millones de dólares, tras ajustar la inflación.
Tras su muerte en 1993, la figura de Audrey Hepburn continuó generando ingresos gracias al interés permanente por su legado artístico, cinematográfico y cultural. Parte de esta actividad estuvo impulsada por sus propios hijos, quienes durante años organizaron exposiciones benéficas dedicadas a la actriz. En ellas se mostraban algunos de sus vestidos de noche más emblemáticos, además de premios y fotografías personales, acercando al público la dimensión más íntima de la estrella.
Estas exposiciones recorrieron distintos países y presentaron más de una docena de vestidos diseñados por Givenchy, firma estrechamente ligada a la imagen pública de Hepburn. Las prendas, utilizadas tanto en películas como en entregas de premios, permitieron recaudar cientos de miles de dólares destinados a una organización benéfica creada en su nombre tras su fallecimiento. De este modo, su legado se mantuvo vigente en el ámbito cultural y también en el humanitario, una faceta que marcó profundamente los últimos años de su vida.
El interés por los objetos personales de la actriz también se reflejó en el mercado del coleccionismo. Una subasta celebrada por Christie’s en Londres puso a la venta hasta 500 lotes pertenecientes a su colección íntima, alcanzando una recaudación total de 5,3 millones de euros. Entre las piezas destacadas se encontraba el guion utilizado durante el rodaje de Desayuno con Diamantes, basado en la obra de Truman Capote. El documento, compuesto por 140 páginas con anotaciones manuscritas realizadas con su característica tinta turquesa, se convirtió en el artículo más valioso de la subasta al alcanzar los 721.335 euros, estableciendo además un récord mundial para un guion cinematográfico.
El impacto cultural de Hepburn continúa siendo visible incluso fuera del cine. La icónica relación entre la actriz y la firma Tiffany & Co., inmortalizada en Desayuno con Diamantes, ha seguido influyendo en la marca décadas después. Como parte de la renovación de su local en Manhattan, la compañía abrió una cafetería que desde 2017 permite a los visitantes recrear simbólicamente la experiencia de “desayunar con diamantes” en Nueva York, prueba de que la imagen de Audrey Hepburn sigue generando valor cultural y económico muchos años después de su muerte.
