La moda vive de los cambios de era. Y el de Anthony Vaccarello en Saint Laurent acaba de escribir su último capítulo. El diseñador belga deja la dirección creativa de la maison francesa después de una década al frente de una de las firmas más reconocibles del lujo internacional, según ha confirmado Kering, el grupo propietario de la marca. Su salida pone fin a una etapa que ha sabido conjugar la herencia de Yves Saint Laurent con una visión contemporánea de la feminidad: rotunda, sensual y sin necesidad de pedir permiso.
Desde su llegada en 2016, Vaccarello ha construido un lenguaje propio dentro de la casa. Hombros marcados, transparencias, siluetas afiladas, cuero, minivestidos y una paleta cromática dominada por el negro han definido una estética en la que la provocación nunca ha estado reñida con la precisión del patrón. En sus colecciones, la mujer Saint Laurent no interpreta un papel: ocupa el espacio, impone su presencia y convierte la ropa en una declaración de intenciones.
El resultado ha trascendido la pasarela. Bajo su dirección, Saint Laurent reforzó su identidad internacional y superó los 3.000 millones de euros de ingresos anuales en 2023. Aunque la firma ha afrontado después un contexto más complejo para el sector del lujo, su etapa al frente de Vaccarello deja una huella creativa y comercial difícil de separar. Ahora, Kering prepara un nuevo capítulo para la maison, cuyo próximo director creativo se anunciará próximamente.
De Fendi a su propia firma: los primeros pasos de Anthony Vaccarello
Nacido en Bélgica, de ascendencia italiana, Anthony Vaccarello encontró su camino hacia la moda después de iniciar estudios de Derecho. Se formó en La Cambre, la prestigiosa escuela de artes visuales de Bruselas, donde destacó por una sensibilidad estética que pronto encontraría reconocimiento internacional. En 2006, su colección de graduación obtuvo el Gran Premio del Festival Internacional de Moda y Fotografía de Hyères, una plataforma que ha impulsado a algunos de los talentos más interesantes de la industria.
Su siguiente destino fue Roma, donde se incorporó al equipo de Fendi y trabajó en el diseño de prendas de piel bajo la dirección de Karl Lagerfeld. Aquella experiencia le permitió conocer desde dentro el funcionamiento de una gran maison y perfeccionar una mirada en la que la construcción de la prenda y el tratamiento de los materiales ocuparían un lugar central.
En 2009 lanzó su firma homónima, con la que comenzó a presentar colecciones en París. Sus diseños, caracterizados por las minifaldas, las aberturas estratégicas y una sensualidad arquitectónica, llamaron pronto la atención de la industria. En 2011 recibió el premio ANDAM, uno de los reconocimientos más importantes para los diseñadores emergentes en Francia, que contribuyó a consolidar su trayectoria independiente.
La suya era una propuesta reconocible: prendas que exploraban el cuerpo femenino sin renunciar a una construcción rigurosa. Una combinación que terminaría convirtiéndose en su principal carta de presentación ante las grandes casas de moda.
Versus Versace, el salto hacia una gran maison
En 2013, Donatella Versace le confió el desarrollo creativo de Versus Versace, la línea más joven y experimental del universo Versace. Vaccarello tomó el relevo de Jonathan Anderson y encontró un territorio afín a su estética: una moda directa, enérgica y con una relación estrecha con la cultura contemporánea.
En 2015 asumió oficialmente la dirección creativa de Versus Versace. Su trabajo aportó una nueva lectura a la línea, conectando el espíritu provocador de la casa italiana con una sensibilidad más depurada y una identidad propia. Sin embargo, su paso por la firma sería breve. Un año después recibió la propuesta que cambiaría definitivamente su carrera.
Saint Laurent: diez años para construir un legado
En abril de 2016, Kering anunció su nombramiento como director creativo de Yves Saint Laurent, en sustitución de Hedi Slimane. Vaccarello decidió entonces cerrar su propia marca para concentrar toda su energía en la maison parisina. Era una decisión que revelaba la dimensión de la oportunidad: asumir la responsabilidad de reinterpretar una de las casas fundamentales de la historia de la moda.
Su desafío consistía en encontrar un equilibrio entre la memoria de Yves Saint Laurent y las expectativas de una nueva generación de consumidores. Lo hizo sin recurrir a la nostalgia literal. En lugar de reproducir los códigos del fundador, los llevó a un terreno más oscuro, minimalista y nocturno, en el que el esmoquin, las transparencias, las siluetas alargadas y la sastrería adquirieron una nueva fuerza.
Durante su mandato, la pasarela se convirtió también en un escenario de identidad. Los desfiles monumentales, con París como telón de fondo, reforzaron la conexión entre la maison y la ciudad que forma parte de su imaginario. Al mismo tiempo, Vaccarello amplió las fronteras de la marca con el lanzamiento de Saint Laurent Productions, la división cinematográfica con la que la firma se adentró en el universo del cine y presentó proyectos en el Festival de Cannes en 2023.
Su última colección para la primavera-verano de 2027, presentada en París bajo la silueta iluminada de la Torre Eiffel, adquiere ahora un significado especial: el de una despedida que cierra diez años de evolución creativa. El oro, el negro y las referencias al legado de la casa acompañaron una propuesta que parecía mirar tanto a la historia como al futuro.
El futuro después de Saint Laurent
La salida de Vaccarello llega en un momento de profunda reorganización para la industria del lujo, en el que los grandes grupos revisan sus estrategias y las direcciones creativas se han convertido en piezas decisivas de sus planes de crecimiento. Su marcha se suma a una etapa de cambios en el universo Kering, que ya ha renovado el liderazgo creativo de otras firmas de su cartera.
Por ahora, el siguiente destino del diseñador no se ha anunciado. Queda, sin embargo, una trayectoria que conecta cuatro etapas fundamentales —Fendi, su firma homónima, Versus Versace y Saint Laurent— y una manera de entender la moda en la que la sensualidad convive con la disciplina del diseño.
En Saint Laurent, Vaccarello ha demostrado que respetar un legado no significa inmovilizarlo. A veces, la mejor manera de preservar una historia consiste precisamente en atreverse a cambiarla.

