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Los 10 protagonistas que han dejado huella en el Festival de San Sebastián

Un festival necesita películas, pero también protagonistas. Y en esta 74ª edición San Sebastián ha tenido unos cuantos: de los Javis a Brad Pitt, pasando por Penélope Cruz, Carmen Machi o Werner Herzog.

(Foto de Unanue/Europa Press a través de Getty Images)

Si hubiera que resumir la 74ª edición del Festival de San Sebastián en una palabra, sería internacional. Donostia ha vuelto a reunir a algunas de las grandes figuras del cine mundial, con nombres como Brad Pitt, Naomi Watts, Werner Herzog, Penélope Cruz, Orlando Bloom, Ricardo Darín o Marion Cotillard, pero también ha demostrado que el cine español juega en esa misma liga.

La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi, es la prueba irrefutable de ello, ya que ha sido y sigue siendo una de las películas españolas más comentadas del festival y reconocida internacionalmente desde su paso por Cannes. Y, al otro lado, San Sebastián ha vuelto a convertirse en escaparate para grandes producciones y nombres internacionales, desde Bucking Fastard, de Werner Herzog, hasta las películas presentadas por Olivia Wilde, Jesse Einsberg y Brad Pitt. Un intercambio artístico que confirma el peso de Zinemaldia como punto de encuentro entre el cine español y la industria internacional.

En el palmarés, Tender Loving Care**, de Mike Leigh**, se ha llevado la Concha de Oro a la mejor película, además del premio al mejor guion y la Concha de Plata a la mejor interpretación para Kate O’Flynn, ex aequo con Asta Kamma August. Amanda Kernell se ha alzado con la Concha de Plata a la mejor dirección por Brace Your Heart** y Javier Cámara con la de mejor interpretación de reparto por 5 minutos más**. Por su parte, Border**, de Ah Biao, ha recibido el Premio Especial del Jurado. A estos reconocimientos se suman los dos Premios Donostia de esta edición, para Werner Herzog y Naomi Watts, dos de los grandes nombres internacionales que han marcado el festival. Y, aunque La bola negra no competía por la Concha de Oro, sí ha conquistado al público con un 9,40, una de las puntuaciones más altas de la historia de este galardón.

Y como en toda buena película, en San Sebastián también ha habido papeles protagonistas. Estos son los nombres que han dejado su huella en Donostia durante esta 74ª edición.

Los Javis, los más aplaudidos

Javier Calvo y Javier Ambrossi llegaron a San Sebastián con La bola negra convertida ya en uno de los grandes fenómenos del cine español del año. Después de ganar el premio a la mejor dirección ex aequo en Cannes y el del público en Toronto, los Javis regresaron a Donostia con una película que conecta el universo de Federico García Lorca con tres historias separadas en el tiempo y atravesadas por el deseo, la memoria, la identidad y el amor. Una mirada al pasado que ha encontrado en el público actual la disposición para recuperar y poner en primer plano historias enterradas en la historia.

Los cineastas protagonizaron además uno de los grandes momentos de esta edición al hacerse con el reconocimiento del público. La bola negra confirmó así el salto de los Javis del teatro y la televisión a la gran pantalla con una recaudación de más de un millón de euros en su primer día en cines, el segundo mejor viernes de una película española en los últimos diez años, solo por detrás de Torrente, presidente.

Penélope Cruz, la estrella española con doble carta

Penélope Cruz ha sido una de las grandes protagonistas españolas de esta edición y, además, por partida doble. La actriz llegó a San Sebastián para presentar La bola negra, de los Javis, y La invitación, de Olivia Wilde, convirtiéndose en una de las presencias más esperadas de la alfombra roja. Una visita que refuerza además el vínculo de Cruz con el Zinemaldia, donde en 2019 recibió el Premio Donostia por su trayectoria y, años antes, se hizo con la Concha de Plata a la mejor actriz en 2006 por Volver, de Pedro Almodóvar.

A estas alturas, Cruz es también una de las grandes embajadoras internacionales del cine español, con una carrera que la ha llevado de Almodóvar a Hollywood y a trabajar con directores como Pedro Almodóvar, Woody Allen, Rob Marshall o Ridley Scott. En esta edición, su doble presencia volvió a poner de manifiesto esa capacidad para moverse entre el cine español y la industria internacional sin perder su vínculo con Donostia.

Werner Herzog, el maestro homenajeado

A sus 83 años, Werner Herzog llegó a San Sebastián para recibir uno de los dos Premios Donostia de esta edición y presentar Bucking Fastard, su nueva película, protagonizada por Orlando Bloom y las hermanas Kate y Rooney Mara. El cineasta alemán recibió el galardón de manos del propio Bloom, en uno de los encuentros más singulares de esta edición, que sirvió también para reivindicar una trayectoria marcada por títulos como Aguirre, la cólera de Dios o Fitzcarraldo.

Su paso por Donostia también dejó espacio para hablar de su manera de entender el cine y de la creación en tiempos dominados por la tecnología. Herzog llegó, además, con David Lynch muy presente: Bucking Fastard está dedicada al cineasta estadounidense, fallecido en 2025, una presencia que también sobrevoló varios de los grandes momentos del festival.

Naomi Watts, otra homenajeada

Naomi Watts ha sido la otra gran homenajeada de esta 74ª edición con el Premio Donostia, un reconocimiento a una carrera de más de tres décadas. La actriz recibió el galardón de manos de J.A. Bayona, con quien trabajó en Lo imposible, y protagonizó uno de los momentos más emotivos de la edición cuando al director se le escaparon las lágrimas durante la entrega. Watts, visiblemente emocionada, reconoció que nunca imaginó que su carrera llegaría hasta un momento así.

En su discurso, la actriz aprovechó además para reivindicar la presencia de las mujeres maduras en el cine y recordar a David Lynch, director que, según explicó, le cambió la vida al confiar en ella para Mulholland Drive. Su paso por Donostia tuvo así una doble dimensión: celebrar una carrera ya consolidada y reivindicar todos los papeles que todavía quedan por interpretar.

Brad Pitt, el baño de masas de la edición

Brad Pitt puso el punto más hollywoodiense a la 74ª edición. El actor regresó a San Sebastián 17 años después para presentar Heart of the Beast, de David Ayer, y su llegada hizo temblar los cimientos de la ciudad, desatando una auténtica fiebre entre los seguidores del festival. Cientos de fans se agolparon para recibirle y el actor respondió con un auténtico baño de masas, dedicando cerca de media hora a saludar, firmar autógrafos y hacerse fotografías.

Pero, entre tanta expectación, había otro momento especialmente esperado: verle aparecer junto a su novia española, Inés de Ramón, cuya presencia también acaparó todas las miradas.

Javier Cámara, «los Javis están que arrasan»

Javier Cámara ha sido el gran representante del cine español en el palmarés oficial gracias a su trabajo en 5 minutos más, de Javier Ruiz Caldera. El actor se llevó la Concha de Plata a la mejor interpretación de reparto, su segundo reconocimiento actoral en el festival después de la Concha que compartió con Ricardo Darín en 2015 por Truman.

Su discurso dejó uno de los guiños más simpáticos de la gala: “Este año los Javis estamos triunfando”, bromeó después de que La bola negra se llevara el Premio del Público.

Carmen Machi, el reconocimiento a toda una carrera

Carmen Machi recibió en el marco del Festival de San Sebastián el Premio Nacional de Cinematografía 2026, un reconocimiento a una trayectoria que ha pasado por la comedia, el drama, el cine popular y proyectos de corte más autoral. El jurado destacó su enorme trayectoria y su capacidad para moverse entre géneros y conectar con el público sin renunciar a trabajos de mayor riesgo.

El premio convirtió su paso por Donostia en uno de los grandes momentos dedicados al cine español de esta edición. Machi suma así un reconocimiento institucional a una carrera que incluye títulos como Ocho apellidos vascos y una larga trayectoria también en televisión y teatro.

José Luis Rebordinos, el que se despide

Hay protagonistas que no aparecen en pantalla y José Luis Rebordinos es uno de ellos. La 74ª edición ha sido su último Festival de San Sebastián como director después de 16 años al frente del certamen. Su despedida ha sobrevolado buena parte del festival y varios de los premiados le dedicaron palabras de agradecimiento, tanto durante las galas como en la sala de prensa.

A partir de enero de 2027 será Maialen Beloki quien tome el relevo y se convierta en la primera mujer al frente del festival. El cambio abre una nueva etapa para el Zinemaldia, pero esta edición ha servido también para poner el broche a la etapa de Rebordinos, marcada por una creciente dimensión internacional del certamen.

Ricardo Darín, el rostro de Zinemaldia

Ricardo Darín ha tenido una presencia particular en esta edición: no solo ha pasado por San Sebastián, sino que ya estaba allí antes de que comenzara el festival, convertido en la imagen oficial de su 74ª edición. El actor argentino protagoniza el cartel del certamen, consolidando una relación con el Zinemaldia que se remonta a hace dos décadas.

No es, en cualquier caso, un recién llegado. Darín recibió el Premio Donostia en 2017 y se ha convertido en uno de los rostros más vinculados al festival. Este año, su imagen ha acompañado cada rincón de la ciudad durante sus nueve días, convirtiéndolo, literalmente, en uno de los protagonistas de esta edición incluso antes de pisar la alfombra roja.

Amanda Kernell, la directora que se llevó la Concha a mejor dirección

Entre tantos nombres conocidos, Amanda Kernell ha sido una de las grandes protagonistas puramente cinematográficas de esta edición. La directora sueca se ha llevado la Concha de Plata a la mejor dirección por Brace Your Heart, una película ambientada en el mundo de los cuidadores de renos samis del norte de Suecia.

Su premio adquiere además un peso especial en una edición en la que cinco mujeres cineastas competían por la Concha de Oro. Kernell terminó convirtiéndose en la directora reconocida por el jurado y puso nombre a uno de los premios principales del palmarés. Una forma de recordar que, más allá de las estrellas, las alfombras rojas y los baños de masas, el verdadero protagonista de San Sebastián sigue siendo el cine.

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