“Guardo el deseo en un camafeo. Reliquia, imperio andaluz”. Lo canta Guitarricadelafuente en La Nieve, una de las canciones de La Bola Negra. Y casi como si la película hubiera escuchado el verso, Hollywood se ha guardado La Bola Negra como una reliquia del cine español, convirtiéndola en la representante de España en los Oscar 2027. La recepción de la segunda película de Javier Calvo y Javier Ambrossi ha sido estelar: en Cannes se llevó el premio a Mejor Dirección y recibió una ovación de 20 minutos, mientras que en Toronto y San Sebastián conquistó el Premio del Público. Una poesía hecha película que llegó a los cines el pasado viernes 25 de septiembre para recordar que detrás de cada ‘bola negra’ quedan historias enterradas con mucho arte por contar.
Además, Netflix ha adquirido sus derechos para Estados Unidos y Canadá, un movimiento estratégico para su carrera hacia los Oscar, al asegurar su distribución y promoción en uno de los mercados clave de la industria y facilitar su exposición ante los votantes de la Academia.
Y no es un recorrido cualquiera para una pareja creativa que lleva más de una década construyendo uno de los universos más reconocibles de la ficción española: de ‘La Llamada’ y ‘Paquita Salas’ a ‘Veneno’ y ‘La Mesías’, los Javis han pasado del teatro independiente a convertirse en dos de los nombres más reconocibles del audiovisual español. Ahora dan un paso más con una película que también tiene una dimensión profundamente personal y que ellos mismos han definido como “una carta de amor y despedida de una pareja”, la suya propia.
A partir de la obra inacabada de Federico García Lorca, de la que el poeta solo llegó a escribir cuatro páginas antes de ser asesinado en 1936, los directores construyen un relato sobre el deseo, la identidad, la memoria y la herencia de la comunidad LGTBIQ+. La película conecta tres historias y tres épocas -1932, 1937 y 2017– a través de Carlos, Sebastián y Alberto, tres hombres cuyas vidas quedan unidas por la sexualidad, el deseo y el dolor. Rodada durante 12 semanas en distintas localizaciones de Castilla y León, Cantabria, Andalucía y Madrid, además de fuera de España, apuesta por una escala visual inédita y más que merecida para los Javis, con la fotografía de Gris Jordana, la dirección artística de Roger Bellés, la música de Raül Refree y las interpretaciones de Álvaro Guitarrica, Miguel Bernardeau, Carlos González, Yenesi, Penélope Cruz y Glenn Close.
Pero detrás de esta reliquia cinematográfica española hay muchas historias que han hecho de ella una de las películas más reconocidas del año: detalles, investigaciones milimétricas y un rodaje a la altura de un gran homenaje al amor libre y a todas las historias que durante años quedaron enterradas. Porque si algo demuestra La Bola Negra es que hasta las historias que intentaron silenciar también pueden acabar haciendo historia.
1. «Glenn Close nos ha enviado un mail»
Para muchos, ver a Glenn Close en una película española y, además, hablando en español, es una de las grandes sorpresas de La Bola Negra. Pero la historia de cómo la actriz, ocho veces nominada al Oscar, acabó formando parte de la película es todavía más curiosa: fue ella misma quien contactó con los Javis después de ver La Mesías y quedar fascinada con la serie.
“Estábamos en la cama a las tres de la mañana y de repente llega un mail de G.C.”, han contado los directores. El mensaje incluía un PDF de tres páginas sobre La Mesías y estaba firmado por la propia Glenn Close. Al día siguiente, los Javis le respondieron y ella les invitó a su casa de Nueva York. Allí surgió incluso otro proyecto, adaptar Sunset Boulevard, propuesta que finalmente rechazaron por tratarse de un clásico intocable para ellos. Y en el momento de plantearse La Bola Negra, pensaron en Close para interpretar a una historiadora experta en Federico García Lorca. La actriz aceptó y puso únicamente una condición: “Lo haré en español porque necesito un reto”. Y así ocurrió, Glenn Close hablando en español en una película de lo más española.
2. ¿Por qué el título de La bola negra?
El título de La Bola Negra no es una ocurrencia de los Javis. Hace referencia a un antiguo sistema de votación utilizado en clubes y sociedades para decidir si un nuevo miembro era aceptado o rechazado. La mecánica era sencilla, una bola blanca representaba un voto favorable, mientras que una bola negra significaba un voto en contra.
El problema es que esa pequeña esfera podía convertirse en una auténtica sentencia. A lo largo de la historia, este sistema se utilizó para excluir a personas por diferentes motivos, desde sus ideas políticas hasta su origen o su orientación sexual. De ahí que la bola negra termine funcionando en la película como un símbolo de rechazo, marginación y soledad, conceptos que atraviesan las distintas historias que cuentan los Javis.
3. La odisea de Penélope Cruz: subida a un tanque con más de 500 figurantes, creyendo que tenía una aneurisma cerebral
Penélope Cruz protagoniza una de las escenas más complejas y multitudinarias de cinta: aparece subida a un tanque, con una peluca rubia, rodeada de más de 500 figurantes entre bailarines y soldados intentando llegar hasta ella, para tocarla y adorarla. Sin embargo, lo más surrealista de la secuencia es lo que la actriz tenía en la cabeza mientras la rodaba. Acababa de recibir una llamada de su médico diciéndole que podía tener un aneurisma cerebral. “Me estaba poniendo la peluca y me llamó un doctor y me dijo: ‘La prueba del otro día… creo que tienes un aneurisma cerebral’”, contó la actriz.
Cruz decidió no contárselo al equipo hasta el día siguiente y preguntó al médico si podía hacer cardio, bailar y cantar durante las siguientes horas. Le dio permiso. Así que siguió adelante con una de las escenas más aparatosas de la película, mientras los Javis y todo el equipo llevaban horas preparando el número. “Estar subida en un tanque pensando que tenía un aneurisma -que al final fue una falsa alarma-, viendo que ellos estuvieron trabajando cinco horas con toda la figuración antes de rodar ese número… yo ese día no me desmayé de milagro”, recordó. Al final todo salió redondo, tanto la escena como el diagnóstico, ya que el segundo fue una falsa alarma y el primero un éxito.
3. ¿Quién fue Rafael Rodríguez Rapún para Lorca?
Uno de los personajes que aparecen en La Bola Negra es Rafael Rodríguez Rapún, interpretado por Miguel Bernardeau. Secretario de La Barraca, futbolista e ingeniero madrileño, Rapún estuvo muy unido a Federico García Lorca, con quien compartió viajes y escenario durante las giras de la compañía teatral. Diversos investigadores han sostenido durante décadas que ambos mantuvieron una relación intermitente y que Rapún fue una de las grandes figuras amorosas en la vida del poeta.
Esa historia habría quedado también reflejada en los Sonetos del amor oscuro, el conjunto de poemas que Lorca escribió sobre el deseo y el amor y cuya colección completa no se publicó hasta 1983. Un año después, en 1984, los once sonetos aparecieron en ABC con permiso de la familia del poeta. El hispanista Ian Gibson llegó a definir a Rapún como “el más hondo amor de Lorca” y sostiene que buena parte de los sonetos estarían inspirados en él, entre ellos Soneto de la dulce queja y Soneto gongorino en que el poeta manda a su amor una paloma, ambos escritos en Valencia, coincidiendo con los viajes de la pareja.
5. El personaje de Rafel Rodríguez Rapún estaba hecho a medida para el futbolista Héctor Bellerín
Este personaje guarda muchas curiosidades. Antes de que Miguel Bernardeau fuera elegido como protagonista para interpretar a Rapún, hubo otro nombre escrito en el guión original. Ese era el de Héctor Bellerín, futbolista del Betis, exjugador del Barcelona y de la selección española.
Fue Javier Ambrossi quien reveló que Bellerín era su primera opción: “Al principio de los tiempos yo tenía a Héctor Bellerín. Creo que nunca lo he contado”. La elección de Bellerín no era casual: el futbolista ha hablado públicamente sobre la falta de espacios seguros para los jugadores homosexuales dentro del fútbol y se ha mostrado especialmente crítico con la ausencia de referentes LGTBIQ+ en este deporte.
6. El ‘Titanic’ de los Javis
Titanic es una película de referencia. Y más si tienes el corazón y la imaginación del tamaño del océano Atlántico, como Javier Ambrossi y Javier Calvo, quienes no han escondido que tenían una referencia bastante ambiciosa en mente mientras daban forma a La Bola Negra: Titanic. De hecho, han definido la película como un “Titanic a la española”, una manera bastante gráfica de resumir su apuesta por el melodrama, la épica, el romance trágico y una escala de producción poco habitual en el cine español.
Y la comparación no se queda solo en las dimensiones, sino en sus detalles. En uno de los momentos clave, Yenesi pronuncia que “el corazón de un maricón es un océano lleno de secretos”, una frase que conecta con la memoria y el trauma histórico del colectivo LGTBIQ+ y que, además, funciona como un guiño bastante evidente a la mítica frase de Rose en Titanic. Las dos películas también comparten un ambicioso despliegue visual, saltos entre distintas décadas, memoria histórica y, por supuesto, una buena dosis de drama. Vamos, que La Bola Negra no tiene un iceberg en su trama, pero sí todos los ingredientes para dejar su propia huella en la historia, como ya hizo Titanic.

