¿Qué nos deparará 2026 en términos relojeros? No es nuestra intención frotar la bola de cristal y simular clarividencia, así que vayamos a lo seguro: será un año pródigo en aniversarios, como lo son todos, por otra parte. La alta relojería siempre tiene algo que festejar, porque siempre hay una marca o un reloj destacado que cumple años con una cifra redonda. Y las compañías del ramo lo suelen conmemorar con ediciones limitadas o especiales que hacen salivar a los coleccionistas.
Vaya por delante que resultará difícil que supere a 2025, cuando se alinearon, entre otros, los 250 años de Breguet, que la enseña solventó con uno de sus ejercicios más brillantes de los últimos tiempos, y los 270 de Vacheron Constantin, también abundantes en novedades que pusieron de manifiesto la excelencia artística y técnica de la casa. Pero si hay dos nombres que pueden igualarles, esos son Patek Philippe y Rolex. De normal monopolizan la conversación, así que este 2026 promete, ya que van a ser muy protagonistas.


La primera de ellas no dará abasto, pues del 2 al 18 de octubre levantará de nuevo el telón de su Watch Art Grand Exhibition en el Palazzo delle Scintille de Milán (Italia), algo más de tres años después de su última edición, en Tokio (Japón). Esta exposición itinerante, abierta al público y gratuita que la firma suele instalar cada dos años en algún rincón del mundo supone uno de los mayores espectáculos relojeros. Aglutina el pasado y el presente de Patek Philippe, concentra relojes y objetos que revelan su dominio de las habilidades artesanales y de las altas complicaciones, y despliega demostraciones de artesanos en directo y piezas exclusivas dedicadas al país que acoge la muestra.
Nautilus, Museo y calendario anual
La de Milán será la séptima, y por tratarse de la capital del diseño, es de esperar que en las creaciones que se enseñen en esta ocasión prevalezca la estética sobre la técnica. Italia se erige como uno de los principales mercados históricos de Patek Philippe.

En paralelo, la compañía ginebrina celebrará los 50 años del Nautilus, uno de los iconos relojeros más vivos hoy, y se perfilará como una buena excusa para debatir de diseño, acero, brazaletes integrados, disponibilidades limitadas y el reloj como objeto cultural. El modelo deportivo pero elegante restará protagonismo al Cubitus lanzado dos años antes por Patek Philippe, y es posible que ésta aproveche la efeméride para presentar nuevas versiones del mito. En 2016 lo hizo: desveló la referencia automática 5711/1P-001 en platino con la esfera azul y marcadores de diamantes de talla baguette para conmemorar el Nautilus original, y la 5976/1G-001, un cronógrafo flyback en oro blanco también con el dial azul y los índices engastados.
Por si fuera poco, el Museo Patek Philippe de Ginebra, que recorre la historia del reloj a través de virguerías antiquísimas, alcanza al cuarto de siglo. Philippe Stern, miembro de la familia propietaria y presidente de Patek Philippe de 1993 a 2009, ha ido nutriendo la institución con los relojes más emblemáticos creados por los talleres de la marca desde sus inicios, en 1839, y con piezas valiosísimas y poco comunes realizadas por otras casas relojeras hasta el siglo XIX.
Además, Patek Philippe tendrá otro hito redondo que celebrar en 2026: los 30 años del calendario anual, una complicación que la firma reivindica como inventada y patentada por ella. Aporta la indicación del día, la fecha y el mes, y reconoce automáticamente los meses de 30 y 31 días, por lo que solo requiere de una corrección manual a finales de febrero.
Rolex, ‘tourbillon’ y más
Rolex entra en 2026 con un centenario muy goloso, el del Oyster, el primer reloj de pulsera resistente al agua y al polvo. “Señores, fabricamos el mejor reloj de pulsera del mundo”, dijo el fundador de la marca, Hans Wilsdorf, en enero de 1927, al dirigirse a una asamblea de minoristas relojeros para presentar su última creación. “La invención más importante de los últimos años en el ámbito relojero”. Si bien Rolex no es muy dada a la algarabía en sus aniversarios, un siglo es como para festejarlo.
Menos probable es que ponga el foco sobre las 70 primaveras de su Milgauss, lanzado comercialmente en 1956, del más famoso Day-Date y del brazalete President que debutó con él. Además, su marca hermana, Tudor, se registro hace 100 años, concretamente en febrero de 1926, bajo la denominación The Tudor. Lo hizo Hans Wilsdorf.
Puede que a Vacheron Constantin y a Breguet les queden ganas de seguir de fiesta. Eso esperamos, porque en 2026 se cumplen 225 años de la patente del tourbillon de Abraham-Louis Breguet, un invento que ha viajado hasta nuestros días. Y el Overseas de Vacheron Constantin ha llegado a la treintena. También esperamos grandes cosas de Richard Mille, que parece que lleva toda la vida en la industria pero que nació en 2001, hace poco en términos relojeros.
Los aniversarios también se extienden a Seiko (145 años la contemplan) y a la relojería independiente de Parmigiani (30 años). Gallet (data de 1826) será bicentenaria, algo de lo que pocas pueden presumir. Adquirida por Breitling y el fondo de inversión privado Partners Group (principal accionista de Breitling) el año pasado, está previsto que lance su primera colección bajo la nueva propiedad en agosto.
