El actor estadounidense Steve McQueen (La gran evasión, Bullitt, Le Mans) dijo en una ocasión que era un piloto que hacía películas. Como él, un compatriota suyo, Patrick Dempsey (Anatomía de Grey, Ferrari), comenta entre risas que tiene que seguir haciendo películas para pagar su participación en las carreras. “Necesito ambas cosas para mantener la cordura”, dice. Al intérprete, de 58 años, le apasiona la velocidad, y por eso (entre otras razones) es embajador desde hace una década de una de las firmas relojeras más ligadas al asfalto: TAG Heuer.
El pasado miércoles, la marca inauguró su primera tienda en Barcelona, y ahí estuvo Dempsey para acompañar al nuevo consejero delegado de TAG Heuer, Antoine Pin (en el cargo desde el pasado julio), en el Paseo de Gracia. Es en esta lujosa avenida donde han abierto un local de unos 80 metros cuadrados con fotos en las paredes que hacen referencia a las competiciones de coches. No en vano, la marca sustituirá a Rolex a partir de 2025 como patrocinador oficial de cronometraje de la Fórmula 1.
En el interior de la boutique se halla desde una barra de bar a un espacio vip en la planta superior, de manera que los clientes pueden degustar una bebida mientras descubren las colecciones de la enseña que pertenece al grupo francés LVMH.
A Patrick Dempsey le gustan los coches desde pequeño, como a su padre, y también los relojes relacionados con el automovilismo. En Barcelona, mientras contemplaba la obra de su admirado Gaudí, lució una de las novedades de este año de TAG Heuer, el Carrera Extreme Sport, un modelo que vio la luz en 2016 y que ha vuelto renovado con dos versiones diferentes en varios colores: el Carrera Chronograph Extreme Sport y el Carrera Chronograph Tourbillon Extreme Sport. El de Dempsey, sin tourbillon, con caja de oro rosa y titanio de grado 2, muestra un bisel fijo de cerámica negra mate con escala taquimétrica, y cuesta 12.100 euros.
Preguntamos al actor cuál de todas las líneas de producto de la marca que están vinculadas con la velocidad (Carrera, Monaco y Autavia) es su preferida. Y responde que no puede elegir. “Cada una me trae un recuerdo distinto. Por ejemplo, el Carrera Chronograph Extreme Sport, que es ultraligero, lo suelo usar en fin de semana. Mide 44 mm y tiene un movimiento automático, el calibre TH20-00. Competí con él en las 6 Horas de Spa Francochamps (Bélgica), subí al pódium y quedé segundo en el campeonato. Luego está mi Monaco de Le Mans, que me recuerda al pódium que hice allí también [quedó segundo en 2015].
El Carrera me lo puse en la Carrera Panamericana, y tengo el primer vintage Monaco que compré a un joyero de Bruselas la primera vez que fui a Spa. Con TAG Heuer busco relojes vintage para formar mi colección personal. Y me encanta que mis hijos de 18 años me pidan que les ayude a elegir su reloj cuando tienen un evento, porque ahora los jóvenes miran la hora en el móvil”
Aunque en la antología de Dempsey, compuesta de 45 ejemplares, hay otras marcas, fruto de sus adquisiciones anteriores a su asociación con TAG Heuer, éstas suponen el 33% de su recopilación. “Lo mejor de mi colección es que puedo regalar relojes a esas personas que entran en contacto conmigo y que quizá no podrían permitirse un reloj así. También saber que voy a pasárselos a mis hijos. La mayoría de los relojes me llegan como parte de campañas distintas y los voy coleccionando, igual que colecciono coches. Un reloj para mí es una pieza de joyería, un accesorio, y me sirve como un punto de conversación”.

