La relojería japonesa es sinónimo de precios asequibles (menos de mil euros), de cuarzo y de precisión. Pero también hay en ella modelos de alto valor añadido. En concreto, los Grand Seiko, la marca de alta relojería del grupo, que, con dos manufacturas, lleva al límite los estándares de calidad de la empresa. Es independiente desde 2017 (ya no comparte marca con Seiko) y en 2020 cumplirá 60 años.

Su primer ejemplar vio la luz en 1960, y hasta 1998 no se creó el calibre mecánico 9S, desarrollado desde cero. Hoy, el 9S es la plataforma con la que se construyen todos los calibres mecánicos de Grand Seiko, que trabaja con otros dos movimientos exclusivos de la marca: el 9F, de cuarzo, y el 9R Spring Drive. Este último combina un movimiento mecánico automático con un regulador electrónico. El resultado es silencioso, no se oye el tic-tac, sino que las agujas se deslizan. Y cumple 20 años en 2019.

La enseña no para de crecer en Europa desde que se lanzó internacionalmente, en 2010. Están impulsando su red de distribución y pronto abrirán tiendas Grand Seiko en las grandes capitales europeas. La fabricación integrada, la tecnología más avanzada y la artesanía tradicional forman parte de su ADN, que persigue la legibilidad (con índices gruesos, altos y refinados) y la belleza, que radica para ellos en un diseño sencillo.

EL REY DE LA SELVA

Estos valores se han volcado en su colección Sport, cuyas novedades recuerdan a un león, la mascota de Grand Seiko. Su caja de titanio es robusta, la esfera simula la melena del felino, y las asas, las garras. Además, llevan el símbolo del león en oro de 18 quilates en la masa oscilante.

La referencia SBGC231, de tres agujas, y la SBGA403, que corresponde a un cronógrafo, están limitadas a 500 unidades, y son poderosas como el rey de la selva. No hay más que ver su tamaño: 44,5 mm de diámetro.

El primero incorpora un Calibre 9R96, con una reserva de marcha de aproximadamente 72 horas, y el segundo, el 9R15, un cronógrafo de hasta 12 horas, aguja de GMT e indicador de reserva de marcha. Ambos movimientos están ajustados a +/- 0,5 segundos al día. Lo dicho: precisión imbatible.