A principios de 2016 abrió sus puertas el Taller de Oficios Extraordinarios de Jaeger-LeCoultre en su sede de Le Sentier, en Suiza, que unió a
sus engastadores, grabadores, esmaltadores y artesanos del guilloché (una técnica de grabado a mano con la que se decora, sobre todo, la esfera de un reloj) en un mismo espacio. Maestros y aprendices comparten en él conocimientos para alcanzar un fin: embellecer el exterior de los relojes que se conciben y se ensamblan en la manufactura.

Jaeger-LeCoultre es una de las pocas firmas que sigue aplicando las artes decorativas a sus productos. Por ejemplo, la miniatura en esmalte, que data del siglo XV, una técnica que solo las marcas de alta relojería más expertas trabajan. En Le Sentier se han especializado en el esmalte grand feu (gran fuego), que require de un horno a unos 800 grados centígrados para cocer la pintura. Continúan con la tradición de la escuela de Ginebra, fundada en los años cincuenta del siglo XIX.

AZUL INTENSO

Todo ese conocimiento lo han aplicado ahora a tres modelos de edición limitada que se han estrenado en 2019, de la línea Master Ultra Thin: Tourbillon Enamel, Perpetual Enamel y Moon Enamel. Los tres presentan una caja de oro blanco con esmalte azul medianoche. Les diferencia las distintas complicaciones que integran: indicación de las fases de la Luna, tourbillon, fecha y calendario perpetuo.

Este último (Perpetual Enamel), con cuatro aberturas internas y un motivo guilloché, es extraplano y ofrece una nueva versión del calibre Jaeger-LeCoultre 868, uno de los más emblemáticos de la casa. Muestra el día a las 3 h, la fecha a las 9 h, el mes y el año a las 12 h y la Luna simultáneamente en los hemisferios norte y sur. La indicación de las fases de la Luna aparece en un disco a las 6 h, en un cielo estrellado pulido. Todo en una caja que mide 39 mm de diámetro y 10,44 mm de alto. El azul intenso de la esfera se combina armoniosamente con el del brazalete, de piel de aligátor a juego. Solo hay cien piezas para esta edición limitada.