Marilyn, Jackie y Grace. Bastan sus nombres para evocar el glamour y la irresistible atracción que transmitían a todo lo que tocaban. Incluyendo sus relojes. Estos tres ejemplares delicados han pasado a la historia por ser los elegidos por tres mujeres de postín, cuyo encanto e influencia no decaen con el paso de los años:

Jackie Kennedy y su Tank

La esposa del trigesimoquinto presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, lució un Cartier durante décadas. Concretamente, un Tank, uno de los modelos más longevos de Cartier. Lo creó Louis Cartier, nieto del fundador de la firma francesa, en 1917, inspirándose en la visión desde arriba de un modelo de tanque blindado que participó en la I Guerra Mundial y en las cadenas articuladas (las ruedas, digamos) del vehículo.

Apenas ha cambiado de aspecto desde entonces. El ADN del Tank es fácilmente identificable: forma rectangular, números romanos, minutería de ferrocarril (esa línea que marca la escala de los minutos como si fueran raíles), corona rematada con un cabujón de zafiro y angarillas (las dos barras paralelas de la caja que integran los enganches de la correa).

El Tank es hoy el best seller absoluto de Cartier, uno de los diseños relojeros más elegantes de todos los tiempos, y también uno de los más reconocidos. Un icono lucido por otro icono, Jacqueline Kennedy Onassis (Southampton, 1929–Nueva York, 1994). Mujer elegante como pocas, nadie ha llevado un pillbox como ella.

Pues bien, fue el príncipe polaco Stanislaw Albrecht ‘Stas’ Radziwill, casado con la hermana menor de la exprimera dama, Lee Radziwill, quien le regaló el Tank a Jackie, en 1962. El reloj, de esfera plateada, estaba realizado en oro de 18 quilates. Era pequeño (su caja medía 20 mm de ancho por 28 de largo), de cuerda manual y con una correa de piel de lagarto. En su reverso aparecía grabada la inscripción «Stas to Jackie 23 Feb. 63 2:05 am to 9:35 pm» con la letra del cuñado.

Se refería a los tiempos del comienzo y el final de una caminata de 50 millas (unos 80 kilómetros) en el área de Palm Beach (Florida) que acometieron parcialmente los Kennedy, Radziwill y otros miembros de la Casa Blanca, en una época en la que el presidente fomentaba la actividad física entre los estadounidenses. El regalo del Cartier conmemoraba esa jornada.

Lustros después de la muerte de Jackie, en 2017, fue subastado en Nueva York por la casa Christie’s. Y, según el portal TMZ, lo compró otra mujer de fama planetaria: Kim Kardashian, quien pagó 379.500 dólares por él. Nunca hubiéramos asociado el Tank de Jacqueline a los gustos bombásticos de la Kardashian, la verdad.

Grace Kelly y su Lady Datejust

De la alta sociedad estadounidense a la realeza monegasca, donde brilló como nadie Grace Kelly (Filadelfia, 1929–La Colle, Mónaco, 1982). Otro icono de la belleza clásica con talento para la interpretación, que llevó en su muñeca un Lady-Datejust de Rolex de oro amarillo y tamaño discreto: 26 mm de diámetro.

Es de suponer que no fue el único reloj que formó parte de su colección, por supuesto. La actriz creció en una familia adinerada y, como esposa del príncipe Rainiero III de Mónaco, con quien se casó en 1956, no le faltó de nada. Tanto ella como su marido y sus hijos eran asiduos a Rolex.

En cuanto al Lady-Datejust que le vimos portar en varias fotografías, es a la relojería lo que un kelly de Hermès a los bolsos: un icono. Nació en 1957 como la evolución femenina (más pequeña) del deportivo Datejust que vio la luz en 1945, un ejemplar de pulsera hermético y automático que mostraba la fecha en una ventanilla a las 3 h.

Hoy, el Lady-Datejust es uno de los modelos con más variaciones de la colección Oyster Perpetual de Rolex. Se decanta en versiones con diamantes, sin ellos, con bisel estriado, liso, bicolor, de acero… Y todos de 28 mm de diámetro. Como los Rolex no cambian demasiado con los años, el Lady-Datejust sigue fiel a sus orígenes, sin diferencias sustanciales en el diseño con respecto a uno de la época de Grace Kelly.

Marilyn Monroe y su Rayville Watch Co. 17 Jewels

Este reloj de cóctel de la firma suiza Blancpain que data de los años 30 se le atribuye a Norma Jeane (Los Ángeles, 1926–1962), Marilyn para el mundo entero. Dicen en la marca que se lo regaló su tercer marido, el dramaturgo estadounidense Arthur Miller. Es un ejemplar mecánico que incorpora el movimiento rectangular FHF 59, uno de los más pequeños jamás fabricados.

Inspirado en el art déco, se realizó en platino y exhibía un engaste de 71 diamantes de talla redonda y dos de talla marquesa. «Marilyn Monroe tenía muy pocas joyas, a pesar de su famosa canción Diamonds are a girl’s best friend«, ha dicho Marc A. Hayek, presidente y consejero delegado de Blancpain. Ésta, de nombre Rayville Watch Co. 17 Jewels, estaba en manos de Lee Strasberg, mentor de la actriz en materia interpretativa, a quien le dejó el reloj como herencia.

En 2016, los responsables de Blancpain lo compraron en una subasta de la casa californiana Julien’s Auctions por 225.000 dólares (229.500 euros al cambio actual). Y lo presentaron en sociedad en una exposición en Nueva York tres años después.