Fue una guerra la que sugirió a Christian Dior (Granville, Francia, 1905 – Montecatini, Italia, 1957) la idea que más tarde pasó a la Historia como una necesaria creación para la vida diaria de la mujer.

Las penurias derivadas de la que fuera considerada la peor contienda de Europa calaron hondo en el genio creativo del joven modisto, y decidió que la austeridad y contigencia propias de una guerra tenían que dejar de reflejarse en el vestuario femenino para empezar a resaltar las curvas del cuerpo de la mujer. Así nació el llamado New Look. O la nueva definición de feminidad.

Aunque su relevancia de Monsieur Dior en la industria de la moda tuvo lugar en 1945, en pleno estallido bélico, con la materialización de sus ideas revolucionarias, su inclusión en el sector tuvo lugar mucho tiempo atrás. Primero, realizando bocetos para Robert Piguet; después, en 1936, con la fundación de su propia casa de costuras. Tras años de aprendizaje y rodaje, su nombre se comenzó a escribir en mayúsculas cuando en 1945 comenzó a dar forma a lo que creó en 1946 y presentó en 1947: un nuevo estilo de vestir que despojará a la mujer de trapos simples e improvisados, aspiracionales, para conseguir levantar el ánimo en tiempos de posguerra.

Nombre de mujer

Por ello, hablar de este diseñador es hablar de uno de los momentos más importantes en la historia de la moda. Apostó por la voluptuosidad y el énfasis de la silueta femenina, separando las costuras del cuerpo, a través de la colección Corolle. La prenda icónica que mejor reflejaba este nuevo rumbo en las tendencias de vestuario fue la chaqueta Bar: una prenda ceñida a la silueta hasta la cintura, donde ya se configuraba con volantes para aportar volumen y distinción a una prenda de uso diario y tan representativa en el armario de la mujer. Consideraba una obra arquitectónica, Dior creó esta prenda mientras almorzaba en los salones del Hôtel Plaza Athénée de París, el 12 de febrero de 1947.

Desfile de Dior con chaqueta Bar. Imagen de archivo. Imagen cedida por Dior.

Tras su presentación en sociedad, Corelle fue motivo de conversación de los corrillos generados tras el desfile. Y, en concreto, Carmen Snow, periodista de moda de la revista Harper’s Bazaar y testigo del alumbramiento, bautizó esta creación con el nombre de New Look y alertó en sus páginas de la repercusión que tendría esta colección en el futuro de la industria.

Dior estiliza la figura femenina

Fue así como Dior se convirtió en el progenitor de la feminidad que demandaba para la mujer prendas de hombros torneados, cintura fina, cadera enfatizada y falda amplia (en forma de corola y a 20 centímetros del suelo). Además de contribuir a la recuperación del lujo y del exceso tras la depresión de la Segunda Guerra Mundial.

A su vez, la consagración del New Look supuso una forma renovada de entender la elegancia clásica en el cuerpo de la mujer que, a su vez, estuviera motivada por un requerimiento mayor: el de moverse con la libertad que aporta separar las costuras de la silueta y facilitar el movimiento en su actividad diaria.

La puesta en marcha de esta maquinaria se pensó para un largo recorrido. Tal es así que su estela ha llegado hasta la colecciones actuales de la Maison.