Susan Arnold, presidenta de Disney. Fotografía cedida por Disney.

Susan Arnold cuenta con una carrera de fondo a sus espaldas. Esta directiva, que ahora asume el rol de presidenta de The Walt Disney Company, llegó a la compañía hace 14 años tras más de tres décadas en Procter & Gamble (P&G), empresa dedicada al sector de la belleza. También ha formado parte de consejos de administración de empresas como McDonald’s y durante ocho años formó parte de la firma de inversión global The Carlyle Group.

Nacida en Pittsburgh (Pensilvania) hace 67 años y diplomada en Arte, con un MBA por la Universidad de Pittsburgh, Arnold comenzó su andadura profesional en P&G, en 1980. Allí comenzó trabajando como asistente de marca de un jabón.

Tras años de rutina, al responder con atino a la pregunta de su jefe A.J. Lafley sobre cuáles eran sus metas a largo plazo en la empresa –y pronunciar su intención de ascender–, la joven aprendiz se valió de su esfuerzo, trabajo y años para acabar convertida en la presidenta de operaciones globales, pasando previamente por el departamento de marketing.

Este puesto lo desempeñó hasta su salida, 30 años después, y dejó un importante legado: el negocio de los productos de belleza llegó a alcanzar un tercio de los ingresos de P&G.

Después de esta etapa, la ejecutiva estuvo en varias empresas y entró a formar parte del consejo de administración de Disney en 2007, desde donde configuró una de las mayores transformaciones de la empresa. Siempre bajo la estela y guía de Robert Iger, último presidente del imperio (quien llegó a la multinacional en 2005) y responsable de la construcción del gigante mediático que conocemos hoy.

Conquistando la tierra… de Mickey Mouse

Este 31 de diciembre, Arnold toma oficialmente el relevo de Iger, como presidenta del Grupo, dejando su anterior cargo, el de directiva independiente de la factoría Disney, para asumir nuevas funciones y contribuir al éxito del revolucionario estudio de animación fundado en 1923. Un reto que esta habitual en las listas de las mujeres de negocios más poderosas del mundo, afronta con soltura y destreza.

«Al asumir este nuevo papel como presidenta del consejo de administración, espero seguir sirviendo a los intereses de los accionistas de Disney. Trabajar con el consejero delegado, Bob Chapek, es otro de sus compromisos. Y contribuir así al legado centenario de excelencia creativa e innovación de la compañía», decía Arnold en un comunicado tras hacerse público su nombramiento y que se ha hecho efectivo hoy.

Su nombramiento engrosa la lista de los directivas con mayor poder de Hollywood. Y comparte mención con Victoria Alonso, presidenta de producción de Marvel, Shonda Rhimes, showrunner de la pequeña pantalla, o Barbara Broccoli, afamada productora, entre otros nombres.

Entre los trabajos a destacar de Arnold, haber formado parte del comité ejecutivo de Catalyst, una organización que busca el progreso de la mujer en el mundo de los negocios, es uno de sus reconocimientos más destacados. La razón no es otra que la necesidad de apoyar la presencia de la mujer en el mundo laboral. O su inclusión en puestos de liderazgo.