Jaime Guardiola (Barcelona, 1957) regresó a España cuando comenzaban las turbulencias. Era verano de 2007, y la tormenta financiera iniciada en EE UU todavía se antojaba chaparrón. Por entonces era el número tres de BBVA, donde desarrolló una larga trayectoria que comenzó en 1985 en el Banco Bilbao en Cataluña y le llevó a hacer las Américas en primera línea de la entidad azul.

Guardiola comenzó por Puerto Rico, en el año 2000. Allí se fue a dirigir la filial de BBVA, iniciando una etapa crucial en la expansión internacional del banco. Muestra de ello fueron tanto la velocidad como el éxito en la incorporación de entidades: un año después fue nombrado vicepresidente ejecutivo y gerente general del Banco Francés en Argentina, y poco después se puso al frente del banco mexicano BBVA Bancomer. En cifras, esas filiales comandadas por Guardiola aportaban más del 40% de los beneficios de BBVA. El excepcional desempeño al otro lado del océano le colocó como miembro del Comité de Dirección de la Entidad.

Cuando en 2006 logró el cargo de Director General de Negocio para España y Portugal, Jaime Guardiola era ya no era solo uno de los banqueros catalanes más reconocidos, sino que su prestigio en el sector financiero era inequívocamente internacional.

Vuelta a España

Quizá por eso generó cierta sorpresa que escogiera retornar a España, donde había iniciado su carrera. Guardiola, licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona y en Ciencias Empresariales y MBA por ESADE, respondió a la llamada del presidente del Sabadell, Josep Oliu, que vio en él el profesional tenaz, capaz de liderar las pretensiones internacionales del banco catalán. Aquello requería volver a Barcelona, con el rumor ya inminente de un contagio de la crisis de Lehman Brothers a Europa, pero aceptó. Tras más de siete años de bagaje en banca comercial en el exterior, Guardiola fue fichado por Sabadell, primero como director general y después como consejero delegado.

El desembarco en su nuevo destino estuvo marcado por esas turbulencias financieras devastadoras. En una de sus primeras entrevistas como CEO del banco vallesano, ya alertó de lo que estaba por llegar: «Ahora viene una época en la que habrá que hacer sacrificios», aseguró. Sabía de lo que hablaba. En su etapa en Argentina conoció el corralito y en México mantuvo líder al primer banco del país. Quiénes le conocen destacan su mente estratega enfocada al largo plazo, que le llevó, por ejemplo, a anticipar en 2008 que las antiguas cajas de ahorros estaban forzosamente abocadas a convertirse en bancos para sobrevivir. Aquellas declaraciones fueron incomprendidas entonces, pero el tiempo es igualmente tenaz y acabó por darle la razón.

Sabadell, quinto banco español

La razón, y los éxitos. A su llegada, el Sabadell era un banco centrado en la banca de empresas, pero bajo la presidencia de Oliu y el desempeño de Guardiola ha vivido una ampliación casi inédita. Uno de los vectores más importantes para lograrlo fue el proceso de adquisición de entidades en dificultades, como la Caja de Ahorros del Mediterráneo, en 2011, o la de Caixa Penedès, un año después. No fueron las únicas adquisiciones que permitieron al banco Sabadell crecer en plena crisis: Mellon United, el Guipuzcoano, Lydian Private, Banco Gallego o Lloyds Espanya se añadieron a sus activos. El resultado fue inapelable: Sabadell se convirtió en el quinto banco español.

Una labor que ha sido reconocida en varias ocasiones con galardones como la Insignia de Oro del Instituto Español de Analistas Financieros (IEAF) en 2013, y el Premio CEO a la Excelencia en la Dirección de Personas, en 2015. Aunque  en trece años también ha habido tiempo para tragos más amargos. La compra del banco británico TSB acabó por convertirse en un polvorín poco después, debido al referéndum sobre el Brexit y su respectivo castigo en Bolsa.

Un borrón que no empaña el legado que deja Guardiola tras de sí: fue pionero en abordar los impagos hipotecarios de las familias en plena crisis financiera, siendo la primera entidad en abrir soluciones como los alargamientos de préstamos o las carencias. A su llegada, en plena crisis, el Sabadell era el séptimo banco español. A su salida, en las intermitencias de una nueva crisis, lo deja en una posición líder.