La gestión de los patrimonios vive una etapa de transformación, impulsada por nuevas oportunidades de inversión, el creciente protagonismo de los mercados privados y la evolución de la banca privada. La tecnología amplía las posibilidades de los inversores, mientras que el relevo generacional y la profesionalización de las familias empresarias abren una nueva etapa en la forma de gestionar y transmitir la riqueza.
Estas tendencias protagonizaron una nueva edición de Forbes Wealth Management Talks, celebrada este miércoles en Forbes House, Madrid. El encuentro reunió a representantes de la banca privada, gestoras de inversión y empresas para compartir perspectivas sobre el futuro de la gestión patrimonial, la creación de valor y las oportunidades de crecimiento del capital. La jornada contó con el apoyo de Allfunds, Buenavista Equity Partners, Crescenta, Banco Mediolanum y Banco Sabadell.
La búsqueda de valor en tiempos de incertidumbre
Iván Martín, socio fundador, CEO y director de inversiones de Magallanes Value Investors, abrió las reflexiones de Forbes Wealth Management Talks con una idea que resume su filosofía de inversión: la incertidumbre no debe ser un obstáculo, sino una fuente de oportunidades. Uno de los fondos más representativos de la gestora, lanzado en enero de 2015, pasó de 100 a 300 euros por participación, una revalorización acumulada del 200%, pese a atravesar crisis financieras, la pandemia y episodios de tensión geopolítica.
«No pierdan el tiempo en intentar predecir el futuro», resumió Martín. En lugar de anticipar los movimientos del petróleo, los tipos de interés o los conflictos, defendió centrarse en lo que está bajo el control del inversor: analizar las compañías, su capacidad para generar caja, su valoración y la integridad de sus equipos directivos. Para el gestor, invertir exige mantener una mirada independiente y evitar que el ruido del mercado condicione las decisiones a largo plazo.
Martín insistió en distinguir entre volatilidad y riesgo: «El riesgo es perder dinero sin recuperarlo. Volatilidad es que los precios se mueven». La diferencia es clave en su planteamiento: las fluctuaciones de las cotizaciones no implican necesariamente un deterioro del valor de una compañía y pueden ofrecer oportunidades para comprar activos a precios atractivos. «Gracias a estos momentos de alta volatilidad hemos tenido algunas de las mejores inversiones en Magallanes», explicó, al defender que los periodos de incertidumbre también pueden favorecer a quienes mantienen la disciplina y el criterio propio.
Su método se apoya en cuatro principios: pensamiento independiente, disciplina, temperamento e integridad. A ello suma la alineación de intereses entre la gestora y sus inversores: según explicó, cerca del 20% de los 4.200 millones de euros gestionados pertenece a los fundadores y empleados de Magallanes. Una participación que, en su planteamiento, refuerza el compromiso con una estrategia de inversión a largo plazo y con las decisiones que se toman en nombre de sus clientes.
El relevo del patrimonio
La primera mesa redonda, El relevo del patrimonio, trasladó el debate de los mercados a las familias empresarias y los desafíos que afrontan para garantizar la continuidad de su legado. La sucesión no consiste únicamente en transmitir la propiedad: también exige definir cómo se organiza la gestión, qué papel asumirán las nuevas generaciones y cómo se adaptará la estrategia patrimonial a sus intereses y objetivos.
En la conversación participaron Harry Serra, CEO y cofundador de Salomon 1965; Eulàlia Planes, CEO de Dispur; Elena Lis, CEO del grupo Pizarro Doce; y Juan Antonio Gutiérrez Hernando, CEO de Mazabi. La mesa estuvo moderada por Isabel Martínez-Pardo Arsuaga, CFO y directora de Recursos Humanos de la Fundación Juan March.
Serra abordó la evolución de la gestión de los activos familiares y la posibilidad de recuperar funciones que anteriormente se delegaban en proveedores externos. La creación de equipos propios permite ganar control sobre la cartera y su operativa, aunque también implica asumir nuevos riesgos y responsabilidades.
Planes puso el foco en la relación entre las familias accionistas, la gobernanza y la continuidad empresarial. La entrada de inversores externos plantea la necesidad de establecer desde el principio criterios claros sobre el gobierno corporativo, el endeudamiento y la permanencia en los mercados cotizados. Asimismo, el diálogo entre los miembros de la familia resulta clave para generar confianza y abordar decisiones que trascienden el ámbito estrictamente financiero.
Desde la perspectiva de las nuevas generaciones, Lis abordó el reto de compatibilizar intereses y objetivos patrimoniales diversos. La diversificación puede abrir nuevas oportunidades, pero también plantea desafíos cuando se pretende mantener todos los activos bajo una misma estructura. En este contexto, un family office profesionalizado puede facilitar una gestión más flexible y dar cabida a distintas prioridades sin exigir que todos los sucesores participen en el mismo negocio.
Por su parte, Gutiérrez Hernando repasó la evolución de la gestión patrimonial familiar y la importancia de avanzar desde la acumulación de activos hacia una administración profesionalizada. La internacionalización de las inversiones y la incorporación de nuevos socios amplían las posibilidades de crecimiento, pero también exigen una mayor coordinación entre los miembros de la familia y una estructura de gestión capaz de responder a esa complejidad.
La transformación de la gestión patrimonial
La conversación individual con Zita Saurel, consejera no ejecutiva de Allfunds, abordó la transformación de la industria financiera y el papel de la tecnología y la arquitectura abierta en el acceso a los productos de inversión. La entrevista estuvo conducida por Noelia García, subdirectora de Comunicación de Forbes España.
Saurel describió la evolución gradual del ahorro hacia la inversión en España. Según los datos que compartió durante su intervención, los depósitos y el efectivo representan aproximadamente el 30% de los activos financieros de los hogares españoles, frente a alrededor del 50% de hace tres décadas. La comparación con mercados como Estados Unidos y Reino Unido apuntó a que todavía existe margen para canalizar una mayor parte del ahorro hacia los mercados financieros.
En este proceso, Saurel destacó que la tecnología amplía las posibilidades de acceso, pero que el asesoramiento sigue siendo determinante para tomar decisiones informadas. La arquitectura abierta permite a asesores y clientes acceder a productos de distintas entidades, en lugar de limitarse a la oferta de un único proveedor. Como señaló la consejera, «la tecnología se puede decir que ha abierto la puerta, pero que en realidad es el asesoramiento el que hace cruzar». El desafío consiste en convertir esa mayor variedad de opciones en soluciones que respondan a los objetivos y necesidades de cada inversor.
La consejera también destacó el potencial de la inteligencia artificial para reducir la carga administrativa de los asesores. La actualización de datos, el cumplimiento normativo y la gestión de información son tareas necesarias, pero su automatización puede liberar tiempo para dedicarlo al análisis, la planificación financiera y una relación más personalizada con el cliente.
Por último, la inteligencia artificial y la tokenización aparecieron como herramientas para reducir ineficiencias, mejorar la trazabilidad y modernizar la infraestructura financiera. Su desarrollo abre nuevas posibilidades para la industria, con el reto de traducir los avances tecnológicos en una mejor experiencia para el inversor.
Invertir a largo plazo en un mundo de corto plazo
Tomás Pintó, director de renta variable internacional de Bestinver, defendió en Forbes Wealth Management Talks que, en un mercado dominado por las noticias y las reacciones inmediatas, la volatilidad puede convertirse en una ventaja para quien invierte con visión de largo plazo. «Para nosotros, esa volatilidad que nos dan los mercados diariamente es una oportunidad», afirmó. La clave, explicó, está en distinguir entre los problemas coyunturales que penalizan a una compañía y los cambios estructurales que pueden comprometer su negocio.
«Buenas compañías a buenos precios son lo que intentamos comprar nosotros», resumió. Para encontrarlas, Pintó reivindicó el análisis profundo del modelo de negocio y del equipo directivo, dos factores que considera inseparables. El objetivo es identificar empresas capaces de adaptarse a distintos escenarios y cuyo valor no esté reflejado en su cotización. «Si nosotros concluimos que es algo coyuntural y no estructural, ahí hay una oportunidad», explicó sobre las caídas que pueden abrir la puerta a invertir a mejores precios.
Esa selección exige paciencia y disciplina, incluso cuando el mercado parece premiar otras estrategias. «Mi trabajo es muy desasosegante porque el 80 % digo que no», reconoció. Pintó defendió que antes de invertir hay que conocer bien el negocio, calcular su valor y comprar con un margen de seguridad. «Tenemos que ser súper pacientes», insistió, consciente de que una compañía puede tardar en demostrar su potencial mientras otros valores acaparan la atención de los inversores.
El gestor también puso el foco en la capacidad de adaptación de las empresas de calidad: «Las compañías decentes, las compañías en general, tienen la capacidad de adaptarse». A su juicio, aquellas que generan buenos retornos, reinvierten con sensatez y cuentan con equipos directivos que piensan a largo plazo pueden atravesar crisis y acabar viendo reconocido su valor. Por eso, frente al impulso de reaccionar a cada movimiento del mercado, recuperó una máxima de la inversión: «Las únicas personas que pierden dinero en una crisis son los desinversores, no los inversores». Una defensa de la paciencia como herramienta para mantener el criterio cuando la incertidumbre domina el mercado.
Capital privado y economía real
La inversión en mercados privados y el papel de los fondos en el crecimiento empresarial centraron la mesa Capital privado y economía real. Ramiro Iglesias, cofundador y CEO de Crescenta; Rafael López-Armenta, socio director de Buenavista Equity Partners; Iñaki Arrola, cofundador y managing partner de Kfund, y David García-Núñez, director de comunicación y marketing del área de Construcción y Concesiones de FCC, abordaron la relación entre el capital, las empresas y los proyectos de inversión a largo plazo.
Iglesias explicó que algunas familias empresarias, después de vender sus compañías, optan por simplificar la gestión de su patrimonio mediante carteras diversificadas de fondos, en lugar de asumir directamente la complejidad de invertir en numerosas empresas, inmobiliario y startups. Esta estrategia, señaló, permite buscar rentabilidad de una manera más resiliente y reducir la carga de gestión.
Desde la perspectiva del private equity, López-Armenta detalló cómo los fondos pueden ayudar a las empresas a crecer mediante adquisiciones complementarias y mejoras en áreas como el gobierno corporativo, la tecnología, la internacionalización y la investigación y el desarrollo. El objetivo, explicó, es que las compañías alcancen una dimensión que les permita invertir en su propio desarrollo y mejorar su posición competitiva.
Arrola puso el foco en la incertidumbre que afrontan los inversores en fases iniciales, especialmente ante la irrupción de la inteligencia artificial. La dificultad para anticipar qué modelos de negocio seguirán siendo sostenibles obliga, según expuso, a prestar especial atención a los equipos emprendedores, a la capacidad de adaptación y a las barreras de entrada que pueden proteger una empresa frente a la competencia.
García-Núñez aportó la perspectiva de las grandes infraestructuras y su relación con los fondos de inversión. Explicó que estos proyectos requieren una colaboración estrecha desde la fase de diseño y preparación de las ofertas, ya que la rentabilidad depende tanto de la construcción como de la posterior operación y mantenimiento. «Para nosotros la participación y colaboración de los fondos es fundamental», afirmó. El directivo señaló que la ejecución de una infraestructura parte de un flujo de caja negativo y exige una operatividad muy eficiente: cualquier retraso o cambio puede comprometer sus resultados.
La banca privada que viene: el valor del profesional
La última mesa reunió a Joaquín Maldonado, responsable de la Red de Banca Privada de Banco Mediolanum; Ramón Satorra, director comercial de Banca Privada de Banco Sabadell; Elena Tamarit, directora comercial de Visa en España; y César Mendieta, director de Planificación Financiera y Estrategia de Santander Private Banking España. La sesión estuvo moderada por Bárbara Manrique de Lara, directora editorial de Forbes Summit.
La inteligencia artificial y el acceso a nuevas herramientas están cambiando la relación entre el banquero y el cliente. Los inversores tienen más información, pueden comparar productos y recurren a plataformas digitales para contrastar las recomendaciones que reciben. Esa transformación obliga a los profesionales a elevar sus capacidades y ofrecer algo más que acceso a productos financieros.
Maldonado defendió un modelo que combina tecnología y relación personal. Las herramientas digitales permiten procesar datos, elaborar informes y mejorar el análisis, pero no sustituyen la capacidad del banquero para acompañar al cliente en momentos de pánico o euforia. Como ejemplo, recordó las caídas de los mercados durante la pandemia y la importancia de evitar ventas precipitadas que pueden materializar pérdidas y dejar al inversor fuera de la posterior recuperación.
Satorra planteó que una entidad de referencia no es necesariamente aquella que concentra la mayor parte del patrimonio de un cliente, sino la que participa en sus decisiones relevantes. Para ello, resulta imprescindible conocer la situación patrimonial en su conjunto, incluidos los activos financieros, inmobiliarios y societarios, y ofrecer soluciones de arquitectura abierta que permitan recomendar los productos más adecuados.
Tamarit aportó la perspectiva de los pagos y la experiencia digital. Los clientes de patrimonio demandan inmediatez, simplicidad y seguridad, especialmente cuando viajan y utilizan servicios en distintos países. La tecnología puede mejorar la experiencia, interpretar información y resolver tareas operativas, de modo que tanto el cliente como el asesor dispongan de más tiempo para las decisiones importantes.
Mendieta subrayó que el cliente actual llega mejor informado y puede contrastar una propuesta de inversión con herramientas como ChatGPT. En ese contexto, el banquero debe contar con recursos tecnológicos que le permitan consolidar posiciones, analizar datos y responder a preguntas cada vez más sofisticadas. La confianza sigue siendo un elemento central, pero ya no basta por sí sola: debe apoyarse en conocimiento, capacidad analítica y una visión global del patrimonio.
Las nuevas reglas de la inversión
José Manuel Amor, socio director de Analistas Financieros Internacionales (AFI), cerró Forbes Wealth Management Talks 2026 con una intervención sobre Las nuevas reglas de la inversión, en la que analizó cómo la fragmentación geopolítica y las inversiones en energía, defensa, infraestructuras y tecnología condicionan la inflación y el coste del capital.
Uno de los principales focos de riesgo fue la inteligencia artificial. Amor advirtió de que el volumen de inversión en esta tecnología podría no traducirse en beneficios suficientes para todas las empresas implicadas y planteó una posible corrección bursátil de entre el 20% y el 40% en los próximos 12 a 18 meses. También señaló que las tensiones energéticas y las necesidades de financiación podrían dificultar la moderación de la inflación y la bajada de los tipos de interés.
En el frente europeo, utilizó Francia para ilustrar las dificultades de sostener el Estado del bienestar sin un crecimiento suficiente y situó el gasto público del país en torno al 57% del PIB. «En Europa tenemos un problema que se llama Estado del bienestar, y no hay quien lo pague, no hay quien lo sostenga», afirmó. Frente a los riesgos, también identificó oportunidades de inversión en América Latina por sus recursos energéticos, alimentarios y minerales estratégicos.
«Nos queda un invierno geopolítico largo», advirtió Amor al resumir un escenario marcado por la incertidumbre. Su intervención puso el foco en cómo los cambios geopolíticos, energéticos y tecnológicos están redefiniendo las oportunidades de inversión y obligan a los gestores patrimoniales a evaluar los riesgos con criterio y una perspectiva de largo plazo.

