Lo que pocos podían presagiar hace 75 años es que Manuel Lao, nacido en Almería pero criado en Terrassa (Barcelona), construiría el imperio Cirsa, basado en la industria del juego de azar, y tras venderlo al fondo de inversión Blackstone en 2018 se quedaría con una riqueza valorada en unos 1.600 millones de euros.

Blackstone valoró Cirsa en 2.235 millones de euros, pero de esta cifra descontó la deuda del grupo. Blackstone no dijo cuánto pagó a Lao en cash, pero se calcula que fueron unos 1.285 millones brutos, antes de descontar impuestos. De esta cifra, Manuel Lao recibió el 97,17% –el equivalente a su participación accionarial–, mientras que su mujer, Rosa Gorina, y sus tres hijos –Manuel, Esther e Ingrid Lao Gorina– percibieron el 2,83% restante.

Lao no ha dejado totalmente la actividad empresarial. Blackstone excluyó los negocios de Cirsa en Argentina, que siguen dependiendo de Nortia, la sociedad holding de Lao. Nortia, además, gestiona dos hoteles en Terrassa a través de su filial Afinia Hoteles, así como la finca El Molinillo en Toledo, con unas 4.000 hectáreas de extensión.

Pero lejos de ser una buena noticia, Argentina puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza, no solo por la crisis que atraviesa sino por su enfrentamiento con las autoridades locales. En Argentina, Lao tiene el 50% de dos casinos en Buenos Aires situados en barcos flotantes fondeados frente a Puerto Madero. Los casinos tienen 122 mesas de juego y 1.500 máquinas de serie B (popularmente conocidas como ‘tragamonedas’) y es un proyecto en el que Lao ha invertido 264 millones de euros. En principio, la rentabilidad del negocio no parece mala. Según la autoridad del juego de Buenos Aires, el Casino de Buenos Aires tuvo un beneficio bruto de 4.350 millones de pesos aunque, una vez descontados las tasas locales y el impuesto de sociedades, se quedaron en unos 1.957 millones. De estos, la mitad o 978,5 millones de pesos fueron para los Lao.

Pero la evolución del tipo de cambio del peso les está haciendo un roto. Con el cambio de 0,0232 del peso/euro en diciembre de 2018, los Lao ganaron 22,7 millones de euros. Pero el agosto pasado el peso se derrumbó y en octubre se cambiaba a 0,0159 euros, lo que supondría ganar solo 15,6 millones, un 31% menos.

En cualquier caso, sus problemas no acaban ahí. Manuel Lao instaló sus casinos en barcos flotantes para sortear la regulación local de la ciudad de Buenos Aires y adscribirse a la estatal. Pero esto ha despertado el recelo bonaerense, que ha lanzado varias iniciativas para hacerse con el control. Y podría conseguirlo. Este año finaliza la concesión de la licencia de la extinta Lotería Nacional y será la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires la que decida sobre la renovación, o no, de la licencia. Los Lao, pero también Buenos Aires, se juegan mucho en el envite. Nada menos que las tasas e impuestos que recibe Buenos Aires, 3.000 puestos de trabajo y la continuidad de Lao al frente del casino. Si pierde Lao, parte de la inversión de 264 millones se esfumará en las mesas de juego.

La nueva vida de Palatchi

Durante décadas, Alberto Palatchi fue el rey de las novias en su época de propietario de Pronovias, la firma líder en el diseño y confección de vestidos de bodas; y ahora es el rey del cash tras vender el 90% de San Patrick a BC Partners por 509,1 millones de euros brutos en 2017. La operación de compraventa se diseñó en dos fases: en primer lugar, Palatchi vendió el 100% de San Patrick por 533,5 millones, pero en ese mismo acto una sociedad de Palatchi, Galma Capital, pagó 24,4 millones por el 10% de la sociedad luxemburguesa Catluxe Acquisitions. Esta sociedad controla el 90% de San Patrick, propietaria de la marca Pronovias.

Actualmente, el motor de la riqueza de Palatchi es Galma Grupo Corporativo, que controla el 100% de Galma Capital. De esta sociedad cuelgan el 10% de Pronovias y dos sicav: Gesprinsa y Hermoprisa. Además, Galma tiene una pequeña colección privada de arte e invierte en locales comerciales para alquiler a través de Inmoprisa. Por otra parte, a Palatchi se le atribuye también la propiedad de dos barcos de recreo, el Galma y el Tiketoo.

En realidad, Galma Capital funciona como una family office o plataforma de inversión para grandes fortunas familiares. Y es muy rentable. Su plato fuerte son Herprisa y Gesprisa, que están entre las más potentes de España. Juntas suman un patrimonio de más de 670 millones de euros. En el primer semestre de este año, la rentabilidad de Herprisa se ha situado en el 17,29% y la de Gesprisa en el 17,19%. De esta forma, son las sicav más rentables del país, por delante de Lierde, del expresidente de Telefónica, César Alierta (13,7% de rentabilidad); Arbarin, de Juan Abelló (10,36%), o Allocation, de la familia Del Pino, con el 5,95%. Entre las inversiones más ventajosas de Herprisa en el primer semestre figuran las acciones de Airbus, Apple Computer y Bank of America.

Alberto Palatchi, propietario de Galma Capital

Cambiar los trajes de novia por el cash no es el único gran cambio que protagonizó Palatchi en 2017. Ese mismo año se separó de Susana Gallardo y trasladó su domicilio de Barcelona a Madrid. Por su parte, Susana Gallardo es la hija de Antonio Gallardo (1.100 millones de riqueza), vicepresidente de honor de Almirall y se ha casado este año con el exministro francés Manuel Valls. El valor de la riqueza de Susana Gallardo puede estimarse en casi 70 millones.

Educación rentable

Lao y Palatchi no son los únicos que han monetizado sus negocios. En marzo de este año, el fondo de inversión CVC se ha hecho con el control de la Universidad Alfonso X el Sabio (UAX) y en la operación ha inyectado un buen monto de liquidez en el bolsillo de varias familias ricas. Los datos concretos de la compra no se han hecho públicos pero se calcula que CVC ha valorado la UAX en alrededor de 1.000 millones. CVC ha comprado entre el 50% y el 60% de las acciones, lo que le permite hacerse con el control, por delante de Jesús Núñez, el impulsor de la universidad y hasta ahora accionista mayoritario.

No se conoce quién ha vendido ni cuánto, pero previsiblemente los minoritarios han salido del accionariado y la familia Núñez, que antes tenía el 71,88%, ha diluido su participación. Desde luego, los que han vendido han hecho un buen negocio. El precio que ha pagado CVC supone valorar UAX con una ratio de más de 14 veces el ebitda incluyendo la deuda financiera neta. Por comparar, Laureate Education, el mayor grupo de universidades privadas del mundo, cotiza con una ratio de 8 veces el ebitda. Laureate es una de las empresas en las que ha invertido Juan Abelló y el olfato inversor de Abelló es sobradamente reconocido.

Por otra parte, UAX tenía cash neto positivo en lugar de deuda y esto ha jugado a favor de una valoración alta. Pero CVC podría aprovechar esta ventaja para endeudar la compañía y financiar un plan de crecimiento internacional. Además de Jesús Núñez y su familia, entre los accionistas históricos destaca María Teresa García, hija del empresario fallecido Nicomedes García, uno de los españoles más ricos en los años setenta y ochenta. Tanto es así que se le llegó a calificar como el ‘Amancio Ortega’ de su época. Teresa García está casada con Manuel Piñera Gil-Delgado, muy bien relacionado en la aristocracia española.

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