Foto: Xavi Torres-Bacchetta

Cuando en Netflix aún repartían deuvedés puerta a puerta, en Barcelona, Juan Carlos Tous (Barcelona, 1961), Jaume Ripoll (Palma de Mallorca, 1977) y José Antonio de Luna (Palma de Mallorca, 1970) ya intuyeron que en un futuro cercano el cine se disfrutaría por streaming y desde casa. Quince años después, Filmin sigue destacándose como la plataforma favorita entre cinéfilos y serieadictos.

Y todo empezó…

Juan Carlos Tous (director ejecutivo): Nuestra obsesión siempre había sido llevar las grandes producciones de cine al ámbito doméstico. Lo habíamos hecho en VHS, en DVD, en Blu-Ray. Ya entonces, una época en la que Netflix ni tan solo había nacido como la conocemos actualmente –seguían realizando distribución física–, tuvimos claro que el futuro pasaba por Internet. Nos propusimos ser pioneros para entrar en el mercado de una forma referencial antes de que llegaran las grandes corporaciones.

Unos visionarios.

Jaume Ripoll (responsable editorial y de contenidos): La gran mayoría de empresas cinematográficas no vieron el camino pero nosotros sí, a pesar de tenerlo todo en contra.

¿La subscripción?

JR: Barajamos varios modelos: la descarga, la comunidad, la subscripción… Ahora todo el mundo lo tiene interiorizado, pero hace 14 o 15 años la subscripción era una herejía. No solo para el público, también para la gente del cine, que pensaba que devaluaba el contenido.

También eran los años de máximo fulgor de la piratería.

JR: Y por ese miedo al entorno digital, las compañías no acababan de ver claro el cedernos los derechos de proyección de sus películas. Sin olvidarnos de la situación de crisis económica que se vivió en España. Si salimos adelante fue gracias al apoyo de la Unión Europea mediante el programa Media Creatrive Europe.

¿Como vencisteis esas reticencias?

JCT: Hicimos valer nuestra experiencia y conocimiento del mercado. Llevamos toda la vida trabajando en los derechos cinematográficos. Toda esa trayectoria fue la palanca que propulsó la confianza de los diversos actores hacia el proyecto de Filmin.

¿La irrupción de Netflix, HBO… puso en riesgo la existencia de Filmin?

JR: He de admitir que yo sí que tenía miedo. Juan Carlos defendió desde el principio que la aparición de las grandes plataformas era positiva para nosotros. Fue una gran oportunidad porque no se comieron todo el pastel, sino que lo hicieron más grande. Y gracias a su irrupción se normalizó el hecho de pagar por una subscripción.

JCT: Durante mucho tiempo tuvimos que escuchar profecías sobre nuestra desaparición: “Cuando llegue Netflix os barrerá”, nos decían. Y yo lo que quería era que llegaran de una vez. La cobertura que se hizo de la llegada de Netflix fue la mejor campaña publicitaria que ha habido para desarrollar nuestro mercado. A partir de ese momento, la gente tomó consciencia de que con una subscripción muy asequible tenía a su disposición un catálogo de miles de referencias.

La piratería dejó de ser atractiva.

JCT: Más que una amenaza, fue una oportunidad. De hecho, cada vez que una gran plataforma ha aterrizado en nuestro país, el mercado ha crecido. Porque, mientras el resto de plataformas tienen una oferta relativamente similar, nosotros somos el complemento diferente a todas ellas.

En lo referente a las plataformas de streaming, Filmin es el café para los muy cafeteros.

JR: Sin dejar de ser cierto, creo que parte de nuestro éxito reside en el hecho de que hemos ido ampliando nuestra oferta. En nuestros orígenes, de 2006 a 2012, sí que éramos la plataforma para los cinéfilos. Pero luego llegaron las series, con la apertura de púbico que eso significa, y más tarde clásicos del cine pero de corte mucho más popular.

¿Cómo seleccionáis los títulos que sumáis a vuestro catálogo?

JR: Nos gusta decir que nuestro criterio, como el Negroni, se crea partir de tres partes iguales de criterio, análisis e intuición. De esta mezcla surge el catálogo de Filmin.

En qué momento diríais que aquella visión se había tornado una realidad.

JCT: 2018, por ser el primer año en el que obtuvimos beneficios. Pero, pese a que tardamos 10 años en tener beneficios, la curva de crecimiento de Filmin siempre ha sido ascendente. En nuestra historia nunca ha habido un mes peor que el anterior, ya sea en ingresos, número de suscriptores, contenidos…

Y como cinéfilos, ¿cuál ha sido el momento culminante hasta ahora de Filmin?

JR: La firma por los derechos del catálogo de Metro Goldwyn Mayer. Recuerdo perfectamente el día que recibí el ok por contrato tras cuatro o cinco meses negociando [agosto de 2019]. No lo anunciamos a la gente de la compañía hasta un mes después, en septiembre. Cuando lo hicimos, hubo quien se puso a llorar de emoción por tener en el catálogo de Filmin películas como Cowboy de medianoche, West Side Story o Manhattan.

Consolidados como plataforma, ahora os lanzáis a la producción de contenido propio.

JCT: La ley obliga a reinvertir el 5% de la facturación, una vez tienes beneficios, en producción europea. En breve anunciaremos nuestras primeras producciones.

Más allá de esto, cómo se intuye el futuro.

JCT: Magnífico. Nos queda mucho por hacer, mucho público por seducir… También nos falta consolidar nuestra presencia en Portugal y se avecina una aventura europea. El futuro de Filmin es espléndido.