Harlamos con José Luis Bonet Ferrer, presidente de la Cámara de Comercio de España. Ha estado también al frente de diversas organizaciones, como la Fira Internacional de Barcelona o el Foro de Marcas Renombradas Españolas. En la actualidad es presidente de honor del Grupo Freixenet. La institución que preside es una corporación de derecho público cuya finalidad es la representación, promoción y defensa de los intereses generales de las empresas, además de ejercer de organismo intermedio en la gestión de fondos de la Unión Europea (UE).

¿Qué peticiones más urgentes le ha trasladado al Gobierno ante el mo- mento excepcional por la covid-19?

Nosotros hemos desde el principio en contacto directo con las autoridades, porque es importante esa conexión. El sistema cameral, per se, es un ejercicio de cooperación público-privada. Nosotros nos hemos puesto a disposición del Gobierno en el terreno de los fondos de reconstrucción para que, sobre todo, puedan llegar a las pymes, porque si no, ya me dirá usted cómo se hace; y segundo, estamos trasmitiéndoles constantemente lo que piensan desde el punto de vista del interés general las comisiones sectoriales que tenemos en las cámaras de comercio de España, donde están los líderes de los sectores empresariales, donde debaten con los altos funcionarios del Gobierno, y hay una constante osmosis. Evidentemente, no significa que las propuestas y medidas que nosotros planteamos las vaya a realizar el Gobierno, pero nuestro deber es plantearle lo que piensan los sectores.

¿Cree que el Gobierno entiende que la solución de la recuperación pasa por los empresarios?

Debe de entenderlo, y si no lo entiende, se lo repetiremos hasta que lo entienda. De todas formas, creo que una parte del Gobierno es perfectamente consciente y, por tanto, están trabajando en esta dirección, que es la única válida.

Foto: Carlos Allende
¿Cómo tendría que asumirse el coste que comportarán las medidas para paliar la crisis de la covid-19?

El tema fiscal requerirá una reforma, pero ahora está bien pensar en ella, pero ejecutarla… ni hablar. En este momento, lo que hay que hacer son moratorias fiscales. Un empresario al que de repente le hacen cerrar su negocio, se queda sin ingresos, pero los gastos siguen: el alquiler, la seguridad social, etc., así que esta persona no puede hacer frente a lo que se le viene encima, y… ¿además, impuestos? Hombre, lo que hay que hacer ahora son moratorias fiscales.

¿Qué opina de la comisión de reconstrucción que han creado los partidos?

Es una idea que no sé hasta qué punto puede aportar, porque yo lo veo que es un tema que primero, hay que aguantar, aunque esto supone deuda; y luego, los fondos de reconstrucción que permitan proyectos de modernización, y cada empresa tiene que reinventarse y adaptarse a nuevos escenarios, porque la propia pandemia ha cambiado las cosas.

¿Qué lecciones debemos aprender de esta crisis económica?

Hay que aprovecharla y convertirla en una oportunidad. Primero, para hacer las reformas estructurales en los ámbitos señalados por la UE: formación, competitividad, sostenibilidad e internacionalización. Por otro lado, estas reformas requieren una condición, que los políticos dejen de embrollarse en cosas absurdas, y se dediquen a estar al servicio de la gente, que es lo que tienen que hacer.

¿Cómo andamos en España de innovación y emprendimiento?

No demasiado bien. Si no hay empresa, no hay nada en favor de la gente, porque el sistema está montado así y no hay otro; y por tanto, es como se organiza un trabajo, la vida de la gente, etc., y eso es fundamental. Lo que pasa es que en España, andamos escasos en estos momentos. Piense que en España hay 18 millones de hogares; de ellos, un tercio están totalmente inactivos o con todos sus miembros en paro. Esto significa que aquí faltan empresas y lo que hay que hacer es estimular a la gente para que emprenda creando empresas.

¿En qué sector ve oportunidades?

Lo que hay que hacer es pensar qué sectores son realmente viables, y dentro de los sectores, qué empresas son viables. Hay sectores como los digitales que es evidente que lo son; el sector agroalimentario, en el que España tiene ventaja; el sector del turismo, también la tiene, aunque ahora está hecho unos “zorros” y pasando una situación terrorífica, pero esto no quiere decir que sean inviables en el medio plazo.

Actualmente el 80% de las empresas familiares no pasa de la tercera generación. ¿Está en peligro su continuidad?

Las empresas que, en su gran mayoría, son familiares, llegan a suponer 95% de tejido empresarial español, es decir, familias, que además, tienen mucha capacidad de resiliencia, y mucha consistencia si están unidas. Si la empresa familiar tiene cohesión, no hay potencia mayor, pero en el caso de que se peleen, pues muy mal, porque ya acaban todas fuera de juego y, es evidente que en estos casos necesitan ayuda.