Forbes House

Forbes AI Summit 2026: «Europa ya se ha despertado; ahora tiene que levantarse de la cama»

Forbes House ha reunido a líderes empresariales, expertos en tecnología, defensa y geopolítica para analizar cómo la inteligencia artificial ya está redefiniendo la economía, el poder y el conocimiento global.

Óscar Hormigos, Chief Creative Officer de Colección SOLO y Laura de la Fuente, CMO de XENAI | AI Data Platform.

A veces las grandes transformaciones históricas no han llegado haciendo ruido. Han ocurrido en silencio, capa a capa, mientras el mundo seguía funcionando aparentemente igual. Pero debajo de nuestras conversaciones, de los mercados, de las decisiones políticas, de la seguridad, de la energía o incluso de la creatividad, algo ya ha comenzado a cambiar la arquitectura completa de nuestro tiempo. Y esa infraestructura invisible tiene hoy un nombre: inteligencia artificial.

Forbes House ha acogido este 21 de mayo una nueva edición de Forbes Artificial Intelligence Summit 2026, una jornada impulsada por Forbes España junto al apoyo de compañías líderes vinculadas a tecnología, innovación, energía, defensa, consultoría y transformación digital, que ha reunido en Madrid a algunos de los principales expertos nacionales e internacionales para analizar cómo la IA ya está redefiniendo el equilibrio económico, político, empresarial y cultural global.

Bajo el concepto “IA como infraestructura del nuevo orden económico”, el summit ha abordado la inteligencia artificial no como una herramienta aislada ni como una simple tendencia tecnológica, sino como el nuevo sistema operativo sobre el que ya comienzan a reorganizarse industrias, gobiernos, cadenas de valor y modelos de poder. La jornada ha contado con el apoyo de compañías y organizaciones como ClarkeModet+, Deloitte, Endesa, Fever, HP, Logicalis, Moeve, NTT DATA, Orange Empresas, Seidor, Verisure, Visa, WE Artificial x Jungle y World Tech Enterprises, además de la colaboración de ISDI y Sigmados, consolidando un espacio de reflexión transversal entre tecnología, empresa, innovación y pensamiento estratégico.

La apertura institucional ha contado con Alberto Gago Fernández, director general de la Agencia Española de Vigilancia de la IA (AESIA), quien ha defendido la necesidad de construir “una inteligencia artificial que respete los derechos de la ciudadanía, garantice la seguridad de las personas y genere confianza”, subrayando que el verdadero debate no pasa solo por competir tecnológicamente, sino por decidir “qué tipo de liderazgo queremos construir”. Durante su intervención, Gago ha reivindicado el papel de Europa y de España en el desarrollo de una IA responsable y regulada, asegurando que “el estándar europeo terminará marcando el camino global”, del mismo modo que ocurrió con la protección de datos.

Además, ha insistido en que “la confianza no es un freno a la innovación, sino precisamente la condición que permite que un mercado crezca y escale”, defendiendo un equilibrio entre regulación y competitividad basado también en inversión tecnológica, infraestructuras y modelos abiertos. En este sentido, ha destacado proyectos impulsados en España como las fábricas de inteligencia artificial del BSC y el CESGA o el modelo ALIA, entrenado en español y lenguas cooficiales. “El mercado de la IA tiende naturalmente al monopolio. Por eso necesitamos ecosistemas abiertos y recursos compartidos que permitan competir desde el talento y la especialización”, ha señalado.

Junto a la intervención institucional de Gago, la bienvenida editorial ha corrido a cargo de Ignacio Quintana, CEO de Forbes España, quien ha destacado que la inteligencia artificial “ha venido para quedarse y para cambiar radicalmente nuestra manera de trabajar, de crear y de vivir”. Durante su intervención, Quintana ha subrayado además el posicionamiento de España como uno de los países líderes en adopción de IA, recordando que “ocupamos ya la sexta posición mundial” según datos de Microsoft, y ha advertido de que esta transformación obliga a abordar también debates vinculados a la ética, la regulación y la protección del talento humano. “La IA es una enorme oportunidad, pero también plantea riesgos y desafíos que debemos afrontar con responsabilidad”, ha señalado.

Mientras tanto, Cristina Pampín ha ejercido como maestra de ceremonias de una jornada estructurada en cuatro grandes capas temáticas. Durante su intervención, Pampín ha subrayado que “la cultura y también las nuevas industrias protagonizan ya esta nueva revolución”, destacando que, a lo largo de la mañana, expertos, instituciones, investigadores, tecnólogos y filósofos ayudarían a abordar esta transformación “desde todos los ángulos posibles”. Además, ha dejado una de las reflexiones centrales del encuentro: “probablemente, la gran cuestión de esta nueva era ya no sea solo qué podrán hacer las máquinas, sino qué decidiremos hacer nosotros con ellas”.

La primera intervención individual de la mañana ha corrido a cargo de Nacho de Pinedo, CEO & Founder de ISDI, quien ha ofrecido una panorámica general sobre el estado actual de la inteligencia artificial, los modelos fundacionales, la automatización avanzada y la evolución tecnológica que ya comienza a transformar el tejido económico global. Durante su intervención, De Pinedo se ha definido como “optimista digital” y ha defendido que la IA representa “la tecnología que más rápidamente ha adoptado la humanidad en todos los tiempos”. Además, ha repasado la evolución histórica de la inteligencia artificial desde sus orígenes en los años 50 hasta la irrupción de la IA generativa, explicando cómo las máquinas han pasado de ejecutar algoritmos a “aprender como los niños, a base de prueba y error” gracias a las redes neuronales y los modelos transformer.

El fundador de ISDI también ha subrayado el impacto geopolítico y estratégico de esta revolución tecnológica, alertando sobre la aceleración de China en la carrera global de la IA y el peso creciente de compañías como NVIDIA en el nuevo equilibrio tecnológico mundial. “La capacidad de razonamiento de los modelos chinos y americanos es ya prácticamente indistinguible”, ha señalado, destacando además cómo la inteligencia artificial está empezando a modificar no solo industrias, sino también relaciones de poder, seguridad y soberanía tecnológica a escala global.

La primera de las capas temáticas ha puesto el foco sobre la geopolítica tecnológica y el nuevo tablero internacional derivado de la competencia entre Estados Unidos, China y Europa. Una conversación que ha contado con perfiles como Mira Milosevich, investigadora senior del Real Instituto Elcano; Margaret Chen, presidenta de Honor de China Club Spain y ex directora de Telefónica Asia; e Irene Blázquez Navarro, directora del Center for the Governance of Change en IE University, moderadas por Nacho de Pinedo. Durante el debate se ha analizado cómo las distintas potencias están utilizando la inteligencia artificial como herramienta de influencia, soberanía tecnológica y proyección de poder en un contexto internacional cada vez más tensionado.

En este contexto, Mira Milosevich ha defendido que la IA ha reforzado aún más su dimensión estratégica en plena reconfiguración geopolítica global. La investigadora ha señalado que uno de los grandes cambios recientes pasa por comprobar que “la eficiencia bajo presión puede imponerse a la pura capacidad económica”, poniendo como ejemplo el avance de China pese a las restricciones estadounidenses sobre semiconductores. Además, ha advertido de que la inteligencia artificial ya está transformando también la relación entre tecnología, seguridad nacional y poder económico, en un escenario donde “la lupa de la seguridad nacional va a marcar cada vez más este contexto que antes entendíamos como libre mercado”.

Milosevich ha insistido además en que el orden liberal internacional “ya ha dejado de existir”, dando paso a un escenario mucho más transaccional y asimétrico donde las antiguas categorías geopolíticas resultan insuficientes. “Estados Unidos sigue siendo la única superpotencia”, ha afirmado, aunque matizando que el actual tablero internacional ya no funciona mediante bloques cerrados, sino a través de “constelaciones mucho más porosas y transaccionales”. En cuanto al papel europeo, ha lanzado una advertencia clara: “Europa ya ha despertado… pero todavía no se ha levantado de la cama”, reclamando una reacción más ambiciosa para evitar que Estados Unidos y China conviertan al continente “en un simple patio de recreo para sus tecnologías”.

Por su parte, Margaret Chen ha defendido que la carrera tecnológica entre China, Estados Unidos y Europa “se ha elevado ya a un nivel claramente geopolítico” y ha advertido de que el contexto internacional actual empieza a entrar en una fase “peligrosa” marcada por tensiones crecientes alrededor de la inteligencia artificial. La presidenta de Honor de China Club Spain ha subrayado además que China ha logrado acercarse rápidamente a Estados Unidos pese a las limitaciones en semiconductores “gracias a la eficiencia de sus algoritmos”, hasta alcanzar “una diferencia casi imperceptible” entre ambos modelos tecnológicos.

Chen también ha puesto el foco sobre el impacto económico y laboral de la IA, defendiendo que, aunque esta revolución tecnológica destruye determinados empleos, también está generando nuevas oportunidades empresariales. Como ejemplo, ha destacado la aparición en China de más de 16 millones de One Person Company (OPC), compañías impulsadas por autónomos y pequeñas estructuras apoyadas directamente sobre herramientas de inteligencia artificial. “El 0 a 1 lo ha hecho Estados Unidos, pero del 1 al 100 lo está haciendo China”, ha afirmado, reivindicando además el papel del open source y de las tecnologías abiertas como una oportunidad histórica para que Europa pueda competir en igualdad de condiciones en muchas de las capas de desarrollo de la IA.

Además, ha cuestionado el uso constante del concepto de “seguridad” alrededor de la tecnología, reclamando más cooperación internacional y estándares globales compartidos. “No tiene por qué asumirse automáticamente que todo lo que viene de China representa un problema de seguridad”, ha señalado, recordando que buena parte del ecosistema open source mundial está siendo impulsado actualmente desde compañías y desarrolladores chinos.

Irene Blázquez Navarro ha defendido que la inteligencia artificial ya no puede analizarse únicamente desde la tecnología, sino desde la combinación entre “geopolítica, geotecnología y geoeconomía”, en un momento de profunda transformación del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial. La directora del Center for the Governance of Change en IE University ha advertido de que el mundo atraviesa “un verdadero punto de inflexión”, marcado por guerras, tensiones geopolíticas y una aceleración tecnológica que está alterando “el poder, la prosperidad, la paz, la seguridad e incluso a la propia persona”.

Blázquez Navarro también ha subrayado cómo el riesgo geopolítico ha dejado de ser una cuestión exclusiva de gobiernos para convertirse en una preocupación central de empresas y consejos de administración. “La tecnología sigue siendo el verdadero motor de todos estos cambios”, ha señalado, apuntando especialmente al sector de la defensa como uno de los grandes laboratorios de innovación actual. Además, ha alertado sobre la enorme dependencia europea en infraestructuras críticas como la nube o los semiconductores, recordando que Europa apenas cuenta con un pequeño porcentaje de proveedores propios frente al dominio tecnológico extranjero.

Durante su intervención, también ha puesto el foco sobre el creciente poder de las grandes tecnológicas dentro del nuevo equilibrio internacional, cuestionando “dónde queda el individuo” en un escenario donde empresas y plataformas comienzan a desempeñar un papel geopolítico comparable al de los propios Estados. “La realidad es muchísimo más compleja de lo que parece cuando hablamos simplemente de bloques”, ha afirmado, defendiendo que el tablero internacional actual ya no se explica únicamente desde el poder estatal, sino también desde la relación entre gobiernos, corporaciones tecnológicas y nuevas dinámicas transaccionales globales.

A continuación, el summit ha analizado la infraestructura crítica que sostiene el desarrollo de la inteligencia artificial: supercomputación, capacidad de cálculo, arquitectura de chips, energía, computación cuántica, conectividad y ciberseguridad. Han participado Andrés José Román Vieiros, Innovation and Business Development del Barcelona Supercomputing Center (BSC); Lucas Alaniz Pintos, Lead Researcher en INECO; Fernando de la Iglesia, VP Product en Quside; y Albert Estapé, responsable de Soluciones Energéticas e Innovación de Endesa, en una mesa moderada por Noelia García, subdirectora de Comunicación de Forbes España. El bloque ha profundizado en la dimensión material y energética de la IA y en cómo estas infraestructuras se han convertido ya en activos estratégicos clave para el desarrollo económico y tecnológico.

En este contexto, Andrés José Román Vieiros ha defendido que la supercomputación se ha convertido en una pieza esencial para la soberanía tecnológica europea. El representante del Barcelona Supercomputing Center ha explicado cómo Europa está impulsando una red coordinada de supercomputación y computación cuántica a través de EuroHPC con el objetivo de compartir capacidad de cálculo, proteger datos estratégicos y reducir dependencias tecnológicas. “Si no tienes capacidad propia de supercomputación, entonces vas a tener que enviar tus datos a un competidor o a otro país”, ha advertido.

Román Vieiros también ha destacado el desarrollo del futuro “chip europeo”, un proyecto impulsado junto a decenas de empresas y centros de investigación europeos para crear hardware especializado en inteligencia artificial. Además, ha insistido en que el verdadero diferencial competitivo no dependerá únicamente de la potencia computacional, sino de la eficiencia y del conocimiento aplicado al negocio y a los datos. “Europa ya se ha despertado. Ahora tiene que levantarse de la cama”, ha señalado, defendiendo que el continente todavía puede competir si logra combinar infraestructura, eficiencia y especialización tecnológica.

Albert Estapé, responsable de Soluciones Energéticas e Innovación de Endesa, ha puesto el foco sobre uno de los grandes desafíos estructurales del desarrollo de la inteligencia artificial: la capacidad energética. Durante su intervención, ha advertido de que “la red europea está colapsada” y de que la enorme demanda eléctrica de los futuros campus de IA está empezando a competir directamente con otras prioridades estratégicas como la descarbonización industrial, el hidrógeno verde o la electrificación del transporte y los hogares. “Conectar un gran hub de inteligencia artificial puede llevar entre siete y diez años en Europa, mientras que esos centros pueden construirse en apenas dos o cuatro”, ha señalado, alertando del enorme desfase entre el avance tecnológico y la capacidad real de las infraestructuras energéticas.

Estapé también ha explicado que España afronta una situación especialmente tensionada en determinadas regiones estratégicas, particularmente en el eje Lisboa-Barcelona, donde “prácticamente no existe ya capacidad disponible en la red”. Aun así, ha defendido que el país dispone de una oportunidad relevante si consigue acelerar la planificación energética y desbloquear nuevos mecanismos de acceso a la red. “La apuesta existe. El reto ahora es ejecutarla”, ha afirmado, destacando además que la nueva regulación impulsada por Red Eléctrica y el reciente Real Decreto-ley sobre acceso energético podrían liberar capacidad disponible y facilitar nuevas inversiones vinculadas a la inteligencia artificial.

Lucas Alaniz Pintos ha puesto el foco sobre el papel estratégico de la computación cuántica en el futuro de las infraestructuras críticas y de la soberanía tecnológica. El investigador de INECO ha explicado que, aunque esta tecnología todavía parece lejana, “está ocurriendo exactamente lo mismo que ocurrió hace unos años con la inteligencia artificial”, pasando rápidamente del terreno experimental a aplicaciones reales. En este contexto, ha señalado que organismos públicos y empresas ya están trabajando con algoritmos cuánticos y modelos inspirados en computación cuántica para resolver problemas complejos vinculados a redes eléctricas, puertos o sistemas críticos donde “la computación clásica sería directamente inasumible”.

Alaniz Pintos también ha advertido sobre la creciente dependencia tecnológica europea en ámbitos sensibles como software, algoritmos o sistemas de gestión de datos. “No tenemos un problema de soberanía digital, tenemos un problema de inquilinato digital”, ha afirmado, alertando de que muchas infraestructuras estratégicas dependen actualmente de tecnologías desarrolladas y alojadas fuera de la jurisdicción europea. Además, ha defendido que la computación cuántica está alterando incluso la lógica tradicional de la innovación tecnológica, ya que los Estados están invirtiendo miles de millones “antes incluso de que la tecnología haya madurado completamente”. “Quien espere a que la tecnología cuántica madure para empezar a apostar por ella, ya ha perdido”, ha concluido.

Fernando de la Iglesia, VP Product en Quside, ha centrado su intervención en los riesgos que plantea la convergencia entre inteligencia artificial, computación cuántica y ciberseguridad. El directivo ha advertido de que “la interacción entre seguridad, criptografía e inteligencia artificial ya está ocurriendo” y de que la computación cuántica no solo amenaza con romper los sistemas criptográficos tradicionales, sino que además la propia IA está empezando a detectar vulnerabilidades críticas dentro de las infraestructuras digitales. “La parte más vulnerable de cualquier sistema siguen siendo las personas”, ha recordado, subrayando el impacto creciente de amenazas como el phishing, la ingeniería social o los ataques automatizados.

De la Iglesia también ha alertado de que, aunque la tecnología postcuántica ya existe, empresas e instituciones siguen reaccionando con demasiada lentitud. “Tecnológicamente tenemos herramientas, pero organizativamente no estamos preparados”, ha afirmado, recuperando incluso el concepto de “criptoprocrastinación” para describir cómo muchas organizaciones conocen los riesgos, pero retrasan las decisiones necesarias. Además, ha defendido que Europa y España deben acelerar el salto desde la investigación hacia la implementación real de tecnologías cuánticas maduras. “Si no entras ahora, ya llegas tarde”, ha concluido.

La conversación ha continuado con un bloque centrado en seguridad y defensa junto a Félix Sanz Roldán, ex jefe del Estado Mayor de Defensa del Gobierno de España; David Artuñedo Guillén, CTO de Ravenloop; y Javier Fernández Castañón, Enterprise Lead at Palantir Tech Spain & Portugal, moderados por Diego Mazón, director general en The Grey. Durante la sesión se ha debatido sobre desinformación, deepfakes, ciberseguridad y nuevas amenazas híbridas en un contexto marcado por la pérdida progresiva de confianza en los sistemas tradicionales y por el creciente impacto geopolítico de la inteligencia artificial.

En este contexto, Félix Sanz Roldán ha defendido que la inteligencia artificial ya está transformando profundamente la doctrina militar y la manera en la que se toman decisiones estratégicas. El ex jefe del Estado Mayor de Defensa ha explicado que la IA afecta directamente a dos de los grandes pilares tradicionales de cualquier operación militar —la libertad de acción y la capacidad de ejecución— al proporcionar una capacidad inédita de análisis, simulación y reducción de incertidumbre. “El gran jefe militar siempre ha sido aquel que supo incorporar el progreso a su favor”, ha señalado, insistiendo en que “ponerse en contra del progreso es el camino más rápido hacia la derrota”.

Sanz Roldán también ha querido rebajar parte del alarmismo existente alrededor de esta tecnología, defendiendo que la IA debe entenderse como una herramienta avanzada de apoyo a la toma de decisiones y no como un sustituto del criterio humano. “La inteligencia artificial debe ser un instrumento de apoyo, no quien toma las decisiones”, ha afirmado, comparando incluso su funcionamiento con el papel histórico de los estados mayores militares. Además, ha subrayado que las propias capacidades de la IA pueden convertirse también en una herramienta clave para combatir amenazas como la desinformación o los deepfakes, permitiendo verificar automáticamente contenidos falsos y reforzar la seguridad informativa de los ciudadanos.

Por su parte, Javier Fernández Castañón ha defendido que el verdadero valor estratégico de la inteligencia artificial reside en su capacidad para acelerar y mejorar la toma de decisiones en contextos críticos. El responsable de Palantir Tech Spain & Portugal ha explicado cómo tecnologías de IA ya están siendo utilizadas activamente en Ucrania no solo en el ámbito militar, sino también en ministerios económicos y de transformación digital, donde se ha desarrollado uno de los mayores laboratorios de inteligencia artificial aplicada al campo de batalla. “Hoy prácticamente nadie es tomado realmente en serio en defensa si no lleva una etiqueta que diga ‘tested in Ukraine’”, ha señalado.

Fernández Castañón también ha advertido de que el problema actual no es la falta de datos, sino la incapacidad de convertirlos en información útil y accionable. “La mayoría de organizaciones tienen más datos de los que necesitan. El problema es que tienen muy poca información útil”, ha afirmado, defendiendo que la verdadera soberanía tecnológica pasa por controlar no solo los datos, sino también “la lógica y la manera en la que se toman las decisiones”. En este sentido, ha alertado sobre los riesgos de depender de sistemas fragmentados y de inteligencias artificiales cuya lógica interna no pueda auditarse ni comprenderse plenamente.

David Artuñedo Guillén, CTO de Ravenloop, ha centrado su intervención en el impacto de la IA generativa sobre la desinformación y la creciente dificultad para distinguir entre contenidos reales y manipulados. El experto ha explicado que tecnologías que hace apenas unos años requerían enormes recursos técnicos y económicos “hoy están al alcance de cualquiera escribiendo simplemente un prompt”, lo que ha acelerado exponencialmente la capacidad para generar deepfakes, clonación de voz o vídeos hiperrealistas. “La cuestión ya no es si somos capaces de detectar un contenido falso, sino cuánto tiempo tardamos en darnos cuenta”, ha advertido.

Artuñedo también ha defendido que la verdadera protección frente a estas amenazas no pasa únicamente por intentar perseguir cada nueva tecnología de manipulación, sino por garantizar la autenticidad y trazabilidad de los datos con los que operan empresas e instituciones. “La clave está en validar la autenticidad de la información que utiliza tu negocio”, ha señalado, insistiendo en que la soberanía tecnológica será también una condición necesaria para alcanzar soberanía informativa. Además, ha recordado que, pese al avance de la IA, las decisiones críticas siguen requiriendo supervisión humana. “Todavía las decisiones las seguimos tomando nosotros”, ha afirmado, apelando también a la ética y a la responsabilidad en el desarrollo de estas tecnologías.

La tercera capa ha trasladado la conversación a la economía real y al impacto concreto de la IA sobre empresas y sectores estratégicos. En la primera mesa transversal han participado Alberto Robles, Data, Analytics, AI & Growth Director en Logicalis; Giulia Rossi, Head of Innovation and Transformation Programs-EMEA T2K en AWS; Daniel Martínez, director del Centro Internacional de HP Barcelona y presidente mundial de la división de Gran Formato de HP; Patricia Extremera, responsable de Desarrollo, Tecnología y Servicios Digitales de Moeve; y Rubén Almaraz, Senior Manager de IA, Automatización y Transformación Digital de Seidor, moderados por Pablo Caño, consejero de Innovación y Tecnología de Forbes. El debate ha girado alrededor de cómo la inteligencia artificial está redefiniendo la eficiencia empresarial, la automatización y la capacidad predictiva de las organizaciones.

En este contexto, Alberto Robles ha defendido que la inteligencia artificial está provocando un cambio radical en la manera en la que las empresas utilizan los datos y toman decisiones. “Hasta ahora las organizaciones trabajaban casi siempre mirando al pasado, intentando entender por qué las cosas habían salido mal. La IA nos permite empezar a mirar hacia el futuro”, ha señalado, comparando el análisis tradicional con un “CSI empresarial” centrado únicamente en investigar “por qué hay un cadáver encima de la mesa”. Para el directivo de Logicalis, el verdadero reto ya no es tecnológico, sino organizativo: “Implementar inteligencia artificial implica cambiar cómo funciona una compañía y cómo se toman las decisiones”.

Robles también ha puesto el foco sobre el impacto de la IA en sectores como la salud, donde ya se están utilizando modelos especializados para detección temprana de cáncer, análisis de imágenes médicas o estructuración avanzada de historias clínicas. “Una IA tiene una ventaja enorme: es sistemática e incansable”, ha explicado, destacando cómo estos sistemas pueden detectar patrones que muchas veces pasan desapercibidos para el ojo humano. Además, ha advertido de que el siguiente gran debate será el gobierno de las inteligencias artificiales autónomas. “En el momento en que le das autonomía a una IA, la pregunta inmediata es cómo puedes auditar lo que está haciendo”, ha señalado, apuntando a la seguridad y supervisión de estos sistemas como uno de los grandes desafíos de los próximos años.

Giulia Rossi ha centrado buena parte de su intervención en uno de los grandes retos actuales de las organizaciones: transformar realmente la cultura empresarial para que la inteligencia artificial genere valor tangible. La responsable de AWS ha explicado que, aunque 2023 marcó el gran boom de la IA generativa y 2026 se ha consolidado como el año de su escalado real, “solo un 5% de las compañías está consiguiendo demostrar valor y escalar el impacto de esta tecnología dentro de sus organizaciones”. A su juicio, el problema ya no es tecnológico, sino organizativo y cultural. “La conversación ya no gira únicamente alrededor de la tecnología, sino sobre rediseño de procesos, gobernanza y transformación organizativa”, ha señalado.

Rossi también ha alertado sobre la tendencia de muchas empresas a acumular datos y aplicar inteligencia artificial sin una estrategia clara. “No todo necesita IA generativa”, ha afirmado, reivindicando la necesidad de aplicar pensamiento crítico sobre qué datos se almacenan, qué procesos se automatizan y qué experiencias aportan realmente valor al negocio. Además, ha explicado cómo Amazon está viviendo internamente una profunda transformación impulsada por la IA, con cerca de un 95% de adopción tecnológica en distintas áreas de la compañía. “Los líderes tienen que convertirse en ejemplo real del uso de la IA”, ha defendido, subrayando también la importancia de la transparencia, la democratización del dato y la redefinición de roles y capacidades dentro de las organizaciones.

Daniel Martínez ha explicado cómo la inteligencia artificial ya está transformando de manera transversal los flujos de trabajo dentro de grandes organizaciones como HP. El directivo ha señalado que áreas como marketing, desarrollo de producto o ingeniería ya están experimentando mejoras radicales en productividad gracias a la IA generativa. “Hemos pasado de campañas de marketing que tardaban 30 días en desarrollarse a ciclos de menos de una semana”, ha explicado, destacando también el impacto de estas tecnologías sobre el desarrollo de software, donde proyectos que antes requerían meses ahora pueden resolverse en cuestión de semanas. A su juicio, el verdadero desafío ya no es únicamente tecnológico, sino adaptar áreas como privacidad o ciberseguridad para acompañar esa aceleración.

Martínez también ha defendido que uno de los grandes cambios de los próximos años será el paso de la IA en la nube hacia la inferencia directamente en el dispositivo. “Hoy el 95% de la inferencia sigue haciéndose en la nube, pero para 2030 la mitad se realizará ya en local”, ha señalado. Según ha explicado, esto permitirá ganar privacidad, reducir costes energéticos y aumentar la soberanía sobre los datos personales. “No deberíamos dar acceso abierto a nuestros datos médicos, financieros o personales”, ha afirmado, defendiendo que el futuro pasa por asistentes de IA personalizados capaces de funcionar localmente en cada dispositivo. Además, ha apuntado que esta evolución abrirá la puerta a experiencias mucho más contextuales y humanas, incluyendo la aparición de avatares digitales personales capaces de interactuar utilizando información privada sin necesidad de compartirla con terceros.

Patricia Extremera ha explicado cómo la inteligencia artificial se está convirtiendo en una herramienta clave para afrontar simultáneamente la transformación digital y la transición energética dentro de la industria. La responsable de Moeve ha señalado que la compañía ya trabaja desde hace años con decenas de algoritmos de machine learning integrados en procesos productivos para optimizar variables críticas, anticipar fallos y mejorar tanto la eficiencia como la sostenibilidad de sus plantas industriales. “Una parada de una hora en una planta supone una pérdida económica enorme”, ha recordado, subrayando la importancia de los modelos predictivos y de la capacidad de anticipación en un entorno industrial altamente complejo.

Extremera también ha puesto el foco sobre el papel de las personas dentro de esta transformación tecnológica. “La IA no debe percibirse como una amenaza, sino como una transformación en la forma de trabajar”, ha afirmado, destacando que cerca de la mitad de la plantilla de Moeve ya cuenta con formación o capacidades relacionadas con inteligencia artificial. Además, ha avanzado que la nueva planta de hidrógeno verde que la compañía empezará en breve a construir en Huelva —la primera pieza del Valle Andaluz del Hidrógeno— nace ya como una infraestructura “completamente nativa digital”, diseñada desde el inicio con inteligencia artificial y datos integrados en toda la operación. “Estamos pasando de trabajar únicamente con experiencia e intuición a trabajar con datos reales y capacidad predictiva”, ha señalado, defendiendo también una visión mucho más integrada y sistémica de toda la cadena de valor empresarial gracias al uso de IA.

Rubén Almaraz ha centrado su intervención en uno de los grandes retos actuales de las organizaciones: gobernar correctamente la implantación de la inteligencia artificial generativa dentro de procesos empresariales cada vez más complejos. El responsable de Seidor ha explicado que muchas compañías ya utilizan herramientas con capacidades de IA, pero de forma fragmentada y desconectada entre sí. “El verdadero reto es gobernarlo de manera conjunta para conseguir eficiencias reales”, ha señalado, defendiendo la necesidad de integrar estas tecnologías dentro de una estrategia organizativa mucho más amplia.

Almaraz también ha insistido en que el éxito de la IA no depende únicamente de incorporar nuevas herramientas, sino de identificar correctamente los problemas reales que merece la pena resolver. “No todo tiene que resolverse con IA”, ha afirmado, reivindicando una implantación mucho más estratégica y alineada con las necesidades concretas del negocio. Además, ha subrayado la importancia del liderazgo ejecutivo, la regulación y la ética dentro de este proceso de transformación. “La IA necesita apoyo desde la capa ejecutiva, inversión y unas pautas claras sobre cómo se va a implantar”, ha explicado, destacando también que la adaptación de la regulación europea dentro de los procesos empresariales será clave para generar valor y confianza a largo plazo.

Posteriormente, la segunda mesa transversal ha abordado la transformación de infraestructuras críticas y sectores esenciales mediante inteligencia artificial. Han participado Pablo Sierra, director de Acceso a Mercados y Asuntos Corporativos de Takeda; Adrián Bertol, Head of Tech & AI Business Strategy en Orange Empresas; Alfons Martínez Llopart, director de IA en NTT DATA; Aleix Valls, CEO & Co-Founder de WEAI; y Karlina Silfa, Head of Artificial Intelligence and Advance Analytics en Verisure, moderados por Ana Ávila, periodista especializada en Innovación. A lo largo de la conversación se ha analizado cómo la IA está transformando ámbitos como la salud, las telecomunicaciones, los sistemas de pago o la gestión de infraestructuras complejas en tiempo real.

En este contexto, Pablo Sierra ha explicado cómo la inteligencia artificial está revolucionando especialmente las fases iniciales de investigación y desarrollo de nuevos medicamentos. El representante de Takeda ha señalado que buena parte del éxito o fracaso de una molécula depende precisamente de esas etapas tempranas de diseño y toma de decisiones, donde la IA ya está permitiendo reducir tiempos entre un 20% y un 30%. “El 80% de las moléculas que fracasan lo hacen precisamente por problemas en el diseño inicial”, ha explicado, defendiendo que estas tecnologías permiten optimizar recursos, reducir errores y acelerar la llegada de innovación a pacientes y sistemas sanitarios.

Sierra también ha subrayado que el sector salud seguirá siendo uno de los ámbitos más regulados y sensibles dentro de la implantación de inteligencia artificial. “La IA puede acelerar muchos procesos, pero siempre dentro de marcos regulatorios muy estrictos”, ha recordado, insistiendo en la importancia de la evidencia clínica, la calidad del dato y la colaboración público-privada. Además, ha advertido de que uno de los grandes retos del sistema sanitario sigue siendo la fragmentación de los datos entre comunidades y organizaciones. “El 80% de los gestores sanitarios reconoce tener dificultades para integrar correctamente los datos”, ha señalado, defendiendo que proyectos europeos como Darwin —basado en datos reales de más de 130 millones de pacientes— serán fundamentales para avanzar hacia modelos predictivos más eficientes y sostenibles.

Adrián Bertol ha puesto el foco sobre el papel estratégico que están adquiriendo las telecomunicaciones dentro del ecosistema de inteligencia artificial. El responsable de Orange Empresas ha defendido que toda la infraestructura tecnológica actual depende de una conectividad robusta y capaz de sostener tanto los centros de datos como el crecimiento del ecosistema IoT. “La conectividad está en el centro de absolutamente todo”, ha afirmado, explicando cómo la compañía ya utiliza inteligencia artificial para anticipar incidencias de red incluso antes de que aparezcan reflejadas en sus sistemas de monitorización. Gracias al análisis masivo de datos y de interacciones con clientes, la operadora puede detectar señales tempranas de saturación, optimizar inversiones en infraestructura y mejorar la experiencia de usuario.

Bertol también ha reivindicado el nuevo papel de las telecos como compañías tecnológicas integrales más allá de la conectividad tradicional. “Hoy hablamos ya de empresas TechCo”, ha señalado, defendiendo que las operadoras se están convirtiendo en plataformas capaces de ofrecer servicios tecnológicos avanzados sobre infraestructuras críticas. Además, ha recordado cómo situaciones recientes como el apagón energético demostraron hasta qué punto las redes de telecomunicaciones se han convertido en un servicio esencial para la sociedad. “En un momento casi apocalíptico, el principal medio de comunicación que nos quedó fue el teléfono móvil”, ha explicado, subrayando la importancia de garantizar la continuidad y resiliencia de estas infraestructuras estratégicas.

Alfons Martínez Llopart ha aportado una visión transversal sobre cómo distintos sectores están incorporando la inteligencia artificial en sus operaciones y procesos de negocio. El director de IA en NTT DATA ha explicado que ámbitos como banca, telecomunicaciones o energía siguen liderando la adopción de modelos avanzados gracias a su enorme capacidad histórica de generación de datos, mientras que la IA generativa está democratizando el acceso a estas tecnologías en sectores como seguros, retail o pequeñas empresas. “La IA generativa es, en realidad, un nuevo sistema operativo”, ha afirmado, defendiendo que el verdadero impacto depende menos de la tecnología y más de la estrategia de transformación que tenga cada organización.

Martínez Llopart también ha subrayado que muchas compañías todavía están intentando incorporar inteligencia artificial sobre procesos diseñados hace décadas, algo que limita enormemente el potencial real de estas herramientas. “El cambio de paradigma llegará cuando rediseñemos completamente los procesos pensando desde el principio que serán ejecutados por IA”, ha señalado. A su juicio, el avance de los sistemas agénticos y de la automatización autónoma permitirá que la inteligencia artificial asuma cada vez más capacidad operativa y de decisión, aunque por el momento siga siendo necesaria supervisión humana en los pasos finales. “Los procesos van a tener que adaptarse a la IA y no al revés”, ha concluido.

Aleix Valls ha reflexionado sobre cómo la inteligencia artificial generativa está redefiniendo por completo la relación entre las personas y la tecnología. El CEO y cofundador de WEAI ha explicado que, tras la revolución del ordenador personal, el móvil y la nube, la IA representa ahora “la interfaz natural” que llevábamos décadas esperando. “Por fin vamos a conversar con la tecnología de manera natural”, ha señalado, defendiendo que esta nueva etapa no solo transformará tareas o procesos, sino también la propia experiencia emocional de los usuarios. “Ya no hablamos solo de experiencia digital, hablamos de experiencia emocional”, ha afirmado, subrayando además el enorme nivel de adopción y personalización que están alcanzando ya herramientas como ChatGPT.

Valls también ha advertido sobre los enormes retos estructurales y energéticos que acompañarán a esta expansión masiva de la IA. A su juicio, el gran desafío pasa por garantizar que esta tecnología sea accesible, escalable y universal. “La IA que van a necesitar las empresas europeas no cabe hoy en Europa”, ha afirmado, alertando de que la actual infraestructura energética y de distribución del continente no está preparada para absorber la demanda prevista en los próximos años. El emprendedor ha defendido que la inteligencia artificial solo será verdaderamente transformadora si consigue alcanzar una penetración global similar a la que tuvo el teléfono móvil. “Si no llega a todo el mundo, acabará siendo una tecnología restringida a una pequeña élite”, ha concluido, apuntando además al debate energético y al posible regreso de la energía nuclear como parte de la solución para sostener el crecimiento de estas infraestructuras.

Karlina Silfa ha explicado cómo la inteligencia artificial está transformando profundamente el concepto de seguridad y prevención dentro de compañías como Verisure. La responsable de Inteligencia Artificial y Advanced Analytics ha señalado que el sector está evolucionando desde modelos puramente reactivos hacia sistemas capaces de anticiparse a posibles riesgos antes de que ocurran. “Las personas ya no solo quieren reacción, quieren anticipación”, ha afirmado, destacando el papel de tecnologías como el machine learning o la IA generativa para construir modelos de monitorización continua capaces de detectar situaciones críticas con mayor rapidez y precisión.

Silfa también ha insistido en que toda esta transformación tecnológica solo será viable si va acompañada de transparencia y confianza por parte de los usuarios. “La sociedad está preparada, pero no a cualquier precio”, ha advertido, defendiendo la necesidad de que las personas comprendan cómo funcionan estos sistemas, qué datos utilizan y cómo se toman las decisiones. A su juicio, el gran reto no pasa únicamente por desarrollar tecnologías más avanzadas, sino por mantener siempre el criterio humano dentro de procesos cada vez más automatizados. “No queremos que una máquina decida por nosotros sin entender qué está haciendo”, ha explicado, reivindicando la importancia de conservar la conexión humana especialmente en situaciones críticas o de emergencia.

La jornada también ha contado con una entrevista inspiradora protagonizada por Eduardo Prieto, director general de VISA España, en conversación con Beatriz Triguero, redactora jefa de Economía de Forbes España, centrada en el impacto de la inteligencia artificial sobre los sistemas financieros, los pagos digitales y la experiencia del cliente.

Durante la conversación, Prieto ha defendido que la inteligencia artificial no solo está transformando procesos o mejorando eficiencias, sino redefiniendo completamente la manera en la que operarán las empresas en los próximos años. “Lo verdaderamente importante es cómo va a cambiar la forma en que operaremos dentro de cinco, diez o quince años”, ha señalado. El directivo ha explicado cómo Visa lleva décadas trabajando con modelos predictivos y sistemas avanzados de análisis, capaces hoy de procesar cerca de 500 variables en milisegundos antes de autorizar una transacción. “La capacidad predictiva no transforma únicamente los medios de pago. Va a transformar todas las industrias”, ha afirmado, apuntando además al futuro del llamado comercio agéntico, donde sistemas inteligentes podrán tomar decisiones y realizar compras en nombre de los usuarios siguiendo sus propios criterios y preferencias.

Prieto también ha puesto el foco sobre uno de los grandes desafíos de esta nueva economía digital: la confianza. “Cuando hablamos de dinero, la confianza todavía es más importante”, ha advertido, recordando que el crecimiento de la IA también multiplica riesgos relacionados con fraude, suplantación de identidad y ciberseguridad. A su juicio, el gran reto no pasa únicamente por desarrollar tecnología más sofisticada, sino por proteger toda la cadena de valor y reforzar la educación digital de usuarios y empresas. Además, ha defendido la necesidad de construir un ecosistema europeo competitivo y regulado capaz de competir frente a plataformas estadounidenses o asiáticas. “No podemos pensar que esto ya lo resolverán otros”, ha afirmado, insistiendo en que el futuro de los pagos será cada vez más invisible, automatizado y predictivo, pero siempre sostenido sobre un elemento esencial: la confianza.

Más adelante, Javier Echaniz, socio responsable de IA & Data de Deloitte; y Severino Méndez, director general de Transformación de Unicaja Banco, han protagonizado un caso de éxito moderado igualmente por Beatriz Triguero, donde han abordado la aplicación práctica de la inteligencia artificial en procesos financieros, automatización y transformación de la relación con el cliente dentro del sector bancario.

Durante la conversación, Severino Méndez ha explicado cómo Unicaja está incorporando la inteligencia artificial generativa como una palanca estratégica dentro de su transformación global. “No aspiramos a ser el banco más tecnológico ni el más digital. Aspiramos a ser el banco más humano”, ha afirmado, defendiendo un modelo que combine digitalización y cercanía con el cliente. El directivo ha señalado que la entidad está apostando por una banca conversacional basada en lenguaje natural, donde las interacciones dejan atrás menús y botones tradicionales para convertirse en conversaciones inteligentes, personalizadas y mucho más accesibles. “Estamos pasando de interactuar con el banco mediante interfaces tradicionales a hacerlo a través de conversaciones”, ha explicado, destacando además el potencial inclusivo de este modelo para clientes senior o personas con discapacidad.

Méndez también ha puesto el foco sobre el profundo cambio cultural y organizativo que implica esta transformación. Según ha detallado, Unicaja ya está aplicando inteligencia artificial en múltiples procesos internos con mejoras de productividad que oscilan entre el 40% y el 80%, especialmente en ámbitos relacionados con atención al cliente, automatización y operaciones internas. Además, ha subrayado la importancia de garantizar precisión, baja latencia y sostenibilidad tecnológica dentro de un entorno tan sensible como el financiero. “No puedes permitirte que una respuesta tarde tres segundos cuando estás hablando con un cliente”, ha señalado, explicando que la entidad ha desarrollado junto a Deloitte y NVIDIA una arquitectura híbrida y modular diseñada para sostener esta nueva generación de servicios conversacionales. “La clave no es solo la tecnología, sino cómo acompañas culturalmente a las personas durante todo ese proceso de transformación”, ha concluido.

Javier Echaniz ha defendido que la banca conversacional representa la evolución natural del sector financiero en un contexto donde los usuarios ya se han acostumbrado a interactuar con plataformas digitales mediante lenguaje natural y agentes inteligentes. El socio responsable de IA & Data de Deloitte ha explicado que los clientes trasladarán progresivamente esas mismas expectativas al ámbito financiero. “Probablemente terminaremos viendo no solo personas interactuando con agentes, sino agentes interactuando entre sí”, ha señalado, subrayando que la tecnología necesaria para ello ya está disponible y que entidades como Unicaja han comenzado a desplegarla de forma real junto a socios tecnológicos como NVIDIA.

Echaniz también ha puesto el foco sobre la enorme transformación operativa que implica este nuevo modelo de banca conversacional. A su juicio, el verdadero cambio no consiste únicamente en añadir nuevos canales de atención, sino en rediseñar por completo los procesos internos, las aplicaciones y la forma en la que fluye la información dentro de las organizaciones. “Desarrollar una interfaz bancaria conversacional es mucho más que construir casos de uso: es transformar el banco”, ha afirmado. Además, ha señalado que uno de los grandes retos pasa por garantizar soberanía tecnológica, seguridad y confianza dentro de entornos financieros cada vez más automatizados. “No se trata solo de ofrecer una buena experiencia conversacional, sino de mantener intacta la confianza del cliente”, ha explicado, destacando también el potencial de la IA para mejorar la calidad de las respuestas, reducir tiempos operativos y ofrecer servicios mucho más personalizados y contextualizados.

Durante la tarde, el summit ha elevado la conversación hacia un plano más creativo, cultural y filosófico. Óscar Hormigos, Chief Creative Officer de Colección SOLO, y Laura de la Fuente, CMO de XENAI | AI Data Platform, han protagonizado un bloque experiencial centrado en el vínculo entre inteligencia artificial y creación artística, explorando cómo los algoritmos comienzan a integrarse en los procesos creativos contemporáneos.

Óscar Hormigos ha repasado algunos de los proyectos pioneros que comenzaron a trabajar con inteligencia artificial aplicada al arte mucho antes del auge de los grandes modelos generativos actuales. El directivo de Colección SOLO ha recordado cómo en 2018 colaboraron con el artista Mario Klingemann en la creación de Memories of Passersby, una obra generativa capaz de producir retratos infinitos en tiempo real mediante redes GAN entrenadas con datasets propios basados en pintura europea clásica. Una pieza que terminó exponiéndose en instituciones como el Pompidou, el Barbican o el Hermitage y que, según Hormigos, ayudó a trasladar al gran público la idea de una creación artística construida en directo mediante algoritmos. “Lo realmente interesante era que la inteligencia artificial nos llevara a lugares donde nunca habíamos estado antes. A nuevas estéticas, nuevos rostros y nuevas posibilidades visuales”, explicó.

A lo largo de la conversación, Hormigos defendió que la inteligencia artificial debe entenderse más como una herramienta de “inteligencia aumentada” que como un sustituto de la creatividad humana. “La decisión artística seguía siendo de Mario”, recordó al hablar de Klingemann, comparando el uso de la IA con el de un instrumento musical: “Si yo fuera pianista, ¿alguien preguntaría si la obra la ha tocado el piano?”. En este sentido, insistió en que el verdadero valor creativo continúa estando en la mirada humana, en la construcción conceptual y en la capacidad de utilizar la tecnología para abrir nuevos procesos narrativos, visuales o técnicos.

El responsable creativo de SOLO también reflexionó sobre cómo muchos artistas contemporáneos utilizan la IA no tanto para generar imágenes finales, sino para acelerar procesos, programar sistemas complejos o explorar nuevas formas de iteración estética. Citó ejemplos como los trabajos de Smack, Chino Moya o Ulises, artistas que entrenan modelos con sus propios archivos visuales y datasets personalizados para mantener intacto su lenguaje artístico. “La mayoría de artistas que trabajan seriamente con IA lo están haciendo desde sus propios lenguajes visuales y desde sus propios datasets”, señaló. A su juicio, el gran reto del sector pasa ahora por comprender qué valor tendrá la creación humana en un contexto donde las máquinas son capaces de producir imágenes de forma masiva y constante: “Cuando hay tantísimas imágenes produciéndose continuamente, las imágenes se aplanan. Pierden valor. El verdadero valor humano va mucho más allá del simple output estético”.

Marcel·lí Zuazua, fundador del IA Hub Barcelona; Javier Camacho, vicedecano de Empresa y Business Analytics de la Universidad Europea; Carla Nyman, escritora y directora escénica y Bárbara Manrique de Lara, directora editorial de Forbes Summit.

A continuación, Marcel·lí Zuazua, fundador del IA Hub Barcelona; Javier Camacho, vicedecano de Empresa y Business Analytics de la Universidad Europea; y Carla Nyman, escritora y directora escénica, han participado en una mesa moderada por Bárbara Manrique de Lara, directora editorial de Forbes Summits, donde se ha reflexionado sobre el impacto de la IA en la generación de conocimiento, la creatividad, la cultura y la construcción del pensamiento contemporáneo.

Marcel·lí Zuazua ha aportado una mirada más humanista y creativa sobre la inteligencia artificial, alejándose del enfoque puramente productivista que había dominado buena parte de la jornada. El fundador del IA Hub Barcelona ha defendido que la IA no debe entenderse únicamente como una herramienta para acelerar procesos, automatizar tareas o multiplicar la eficiencia, sino también como una oportunidad para crear nuevas miradas y nuevos lenguajes. “Estamos obsesionados con ir muy rápido. Pero la pregunta es: ¿rápido hacia dónde?”, planteó. Con más de 35 años de experiencia en publicidad y creatividad, Zuazua insistió en que el verdadero valor sigue estando en la capacidad humana de aportar una mirada propia, diferencial y reconocible: “Si perdemos esa noción, entonces simplemente iremos todos muy rápido haciendo exactamente lo mismo”.

Durante su intervención, defendió que el tiempo que libera la tecnología no debería emplearse únicamente en producir más, sino en “pensar mejor” y construir propuestas con mayor valor creativo. “La tecnología no debería servir únicamente para simplificar las cosas y hacerlas más rápido. Debería ayudarnos a hacer cosas distintas”, afirmó. En este sentido, comparó la IA con otras tecnologías históricas —desde la rueda hasta el fuego o el cine— y subrayó que la humanidad siempre ha evolucionado en convivencia con herramientas tecnológicas. A su juicio, el verdadero salto llegará cuando la IA deje de utilizarse únicamente para replicar lo que ya existía y empiece a abrir posibilidades creativas completamente nuevas: “Todavía estamos en una fase muy inicial en la que usamos esta nueva tecnología simplemente para replicar lo que ya hacíamos antes”.

Zuazua también reflexionó sobre la democratización de la ejecución creativa que está provocando la inteligencia artificial. Según explicó, hoy cualquier persona puede materializar ideas que antes requerían enormes barreras técnicas, aunque eso no elimina la importancia del talento o del criterio creativo. “Que la ejecución sea fácil no significa que el proceso creativo deje de tener valor. El valor sigue estando en la mirada”, señaló. En su opinión, la IA está democratizando tanto las posibilidades creativas como “la vulgaridad y la mediocridad”, en un contexto donde las marcas producen cada vez más contenido, aunque muchas veces irrelevante. Frente a esa saturación, defendió una lógica más centrada en la conexión y la relevancia: “Quizá el reto no sea producir más. Quizá el reto sea producir menos cosas, pero más interesantes”.

Javier Camacho ha aportado la visión académica y educativa del impacto de la inteligencia artificial, subrayando que la transformación ya está ocurriendo dentro de las aulas y que el gran desafío no es únicamente tecnológico, sino profundamente intelectual y cultural. El vicedecano de Empresa y Business Analytics de la Universidad Europea explicó que la IA está modificando radicalmente la forma en la que los estudiantes escriben, aprenden, investigan y reflexionan. En este contexto, recordó que la Universidad Europea puso en marcha hace tres años un observatorio dedicado al impacto de la IA en la educación superior, desde el que han detectado una adopción masiva de estas herramientas, pero también nuevas brechas relacionadas con el dominio real de la tecnología y la dependencia cognitiva que puede generar.

Durante su intervención, Camacho identificó tres capacidades críticas que las universidades deben proteger y potenciar en esta nueva etapa. La primera es el juicio, entendido como la capacidad de discernir y construir criterio en un entorno donde las respuestas ya no son escasas. “Lo verdaderamente escaso empieza a ser el criterio”, afirmó. La segunda es la metacognición, es decir, la capacidad de comprender cómo la inteligencia artificial está alterando nuestra propia forma de pensar. Según explicó, los datos del observatorio muestran que, aunque cerca del 80% de los estudiantes ya utiliza IA, solo una minoría afirma dominar realmente estas herramientas y una gran parte reconoce sentirse preocupada por perder capacidades críticas o depender intelectualmente de ellas. “Cuando delegamos automáticamente en la IA ganamos velocidad, sí. Pero también podemos perder agarre intelectual”, advirtió.

La tercera gran dimensión que defendió fue la necesidad de reforzar la formación humanista. A su juicio, disciplinas como la filosofía, las humanidades o la ética están dejando de ser elementos accesorios para convertirse en una “infraestructura crítica” dentro de cualquier formación profesional. Camacho alertó además sobre la pérdida progresiva de atención profunda, la dificultad creciente para sostener pensamiento complejo y la necesidad de reconstruir una relación rigurosa con la verdad en un contexto dominado por contenidos hiperrealistas generados artificialmente. “La pregunta importante ya no es únicamente qué podemos hacer con esta tecnología. La pregunta importante es qué queremos ser”, reflexionó. En ese sentido, defendió que el verdadero reto no es solo enseñar a utilizar herramientas, sino hacerlo “sin que nadie abdique de su autonomía intelectual”.

Carla Nyman ha cerrado la conversación desde una perspectiva filosófica y cultural, abordando la relación entre inteligencia artificial, identidad, intimidad y construcción contemporánea del sujeto. La escritora y directora escénica defendió una posición alejada tanto del rechazo absoluto como del entusiasmo ingenuo hacia la tecnología, recordando que la humanidad lleva siglos construyendo alianzas con herramientas, objetos y sistemas que modifican nuestra percepción y nuestra forma de pensar. “La cuestión no es tanto si generamos alianzas con la tecnología. La cuestión es bajo qué condiciones se generan esas alianzas y esas intimidades”, afirmó. En ese sentido, insistió en que la IA no puede entenderse como una herramienta neutral, ya que detrás existen estructuras corporativas, intereses económicos y dinámicas de extracción de datos, vigilancia o control que condicionan profundamente esa relación: “Cuando hablamos de inteligencia artificial no podemos olvidar que detrás existen intereses empresariales, comerciales o publicitarios”. Para Nyman, el verdadero debate no pasa únicamente por preguntarse si podemos convivir con estas tecnologías, sino por comprender “bajo qué condiciones se produce esa intimidad y cuáles son los intereses que están detrás de esa proximidad”.

Durante su intervención, Nyman reflexionó también sobre cómo internet y la inteligencia artificial funcionan hoy como nuevas interfaces donde proyectamos identidad, ansiedad, deseo o vulnerabilidad. “Estamos depositando nuestro inconsciente, nuestras ansiedades y nuestra desesperanza”, explicó, señalando cómo las redes y los sistemas digitales se han convertido en espacios donde conviven la necesidad de construir identidad y una creciente dificultad para sostener el diálogo real y la diferencia. La autora introdujo además una mirada poshumanista sobre la creatividad y la inteligencia, defendiendo que la creación nunca ha sido un acto puramente individual, sino el resultado de un ecosistema híbrido donde interactúan personas, tecnologías, objetos y contextos materiales. “La creatividad funciona más como una biodiversidad que como una acción puramente individual”, sostuvo. Y añadió una reflexión central sobre el papel de las herramientas en los procesos creativos: “La herramienta modifica el ritmo del pensamiento”. Para Nyman, el gran reto contemporáneo consiste precisamente en entender cómo nos responsabilizamos dentro de esa “urdimbre híbrida” formada por personas, tecnologías y sistemas que ya participan activamente en nuestra manera de pensar, crear y relacionarnos.

Lucas Rol, CTO de World Tech Enterprises.

La jornada ha continuado con una intervención individual de Lucas Rol, CTO de World Tech Enterprises, antes de cerrar con una mesa dedicada a startups y nuevas industrias nacidas directamente desde la inteligencia artificial. Durante su exposición, Rol defendió la necesidad de que las organizaciones dejen de depender exclusivamente de modelos externos y comiencen a construir sus propias arquitecturas de IA corporativa. “Hoy prácticamente todas las empresas están utilizando inteligencia artificial en mayor o menor medida, pero la gran mayoría lo hace apoyándose en modelos externos”, explicó. A su juicio, esto genera una dependencia creciente de compañías como OpenAI, Google o Anthropic, cuyos cambios constantes en precios, políticas o condiciones pueden afectar directamente al núcleo del negocio. “El verdadero cambio es que las empresas puedan construir su propia inteligencia artificial”, afirmó.

El CTO de World Tech Enterprises insistió en que los modelos generalistas son útiles, pero no conocen realmente los procesos, estándares ni la lógica interna de cada organización. “Es como un decatleta: es bueno en diez disciplinas, pero en una prueba concreta un especialista será muchísimo mejor”, señaló. Por ello, presentó una plataforma privada diseñada para entrenar, desplegar y gobernar modelos corporativos personalizados utilizando datos internos, documentación propia y lógica empresarial específica. Rol subrayó además la importancia de la privacidad, la trazabilidad y la gobernanza en este nuevo contexto: “Muchas empresas no quieren dejar contratos, documentación interna o procedimientos críticos bajo control de sistemas externos”. Según explicó, la solución permite entrenar distintos modelos especializados para cada departamento —desde atención al cliente hasta operaciones o dirección— manteniendo siempre el control sobre los datos, los permisos y la evolución de la inteligencia artificial dentro de la propia organización.

María Garaña, CEO de ClarkeModet y consejera de TUI A.G y Alantra Partners; Javier Torremocha, Co-founder & Managing Partner at Kibo Ventures; Juan Gracia, CEO & Founder de Performanze; Javier Macías Ruiz, SVP de Marketing & Growth en Fever; Mar Pujadas, cofundadora y CEO de Omniloy (Grupo LÃBERIT) y Basola Vallés, directora general de ISDI.

Como broche final de la jornada, el summit ha cerrado con una mesa centrada en el ecosistema emprendedor, la inversión y los nuevos modelos empresariales construidos directamente sobre inteligencia artificial. En ella han participado María Garaña, CEO de ClarkeModet y consejera de TUI A.G y Alantra Partners; Javier Torremocha, Co-founder & Managing Partner at Kibo Ventures; Juan Gracia, CEO & Founder de Performanze; Javier Macías Ruiz, SVP de Marketing & Growth en Fever; y Mar Pujadas, cofundadora y CEO de Omniloy (Grupo LÃBERIT), moderados por Basola Vallés, directora general de ISDI. El debate ha puesto el foco sobre inversión, escalabilidad y nuevos modelos empresariales construidos desde la IA como núcleo central de negocio.

María Garaña ha centrado su intervención en el enorme valor estratégico del contexto, los datos y los activos intangibles dentro de la nueva economía de la inteligencia artificial. “Cuando hablamos de inteligencia artificial, el contexto lo es prácticamente todo”, afirmó, defendiendo que los modelos generalistas pueden responder correctamente a cuestiones amplias, pero no entienden realmente el funcionamiento interno de una empresa, sus procesos, clientes o prioridades.

A su juicio, el verdadero valor competitivo está en convertir todos esos datos internos —documentación, procedimientos, histórico de decisiones o conocimiento acumulado por las personas— en inteligencia especializada capaz de operar dentro de cada organización. “Los datos son la verdadera ventaja competitiva”, sostuvo, advirtiendo además de que la tecnología terminará convirtiéndose en un commodity mientras que la diferencia real estará en quién posee, protege y utiliza mejor esos datos.

La CEO de ClarkeModet trasladó además el debate hacia la propiedad intelectual y la capacidad de monetizar innovación en un contexto donde más del 80% del valor de muchas compañías ya reside en activos intangibles. Garaña alertó de la creciente pérdida de peso europeo en el registro de patentes relacionadas con inteligencia artificial frente a Estados Unidos y China, defendiendo que Europa necesita encontrar una posición competitiva propia entre la hiperregulación y los modelos más agresivos de otros mercados. “Europa puede liderar, pero no está liderando ahora mismo”, señaló.

Más allá de la tecnología, aseguró que el verdadero debate que le preocupa es humano y social: “¿Cuáles van a ser nuestras fuentes de verdad? ¿Cómo distinguimos lo auténtico? ¿Cómo mantenemos la confianza?”. Para Garaña, la cuestión central ya no tiene tanto que ver con la tecnología en sí misma, sino con los valores, la autenticidad y la capacidad de construir modelos sostenibles capaces de transformar el talento en verdadero impacto económico y social.

Javier Torremocha ha aportado la visión del capital riesgo y del ecosistema startup, defendiendo que la inteligencia artificial está redefiniendo por completo las reglas de creación y escalabilidad empresarial. “Probablemente este sea el mejor momento de la historia para emprender”, afirmó, explicando cómo hoy es posible construir compañías con muchísimo menos capital, equipos mucho más pequeños y velocidades de ejecución inéditas hasta hace apenas unos años.

El cofundador de Kibo Ventures explicó que las nuevas empresas “AI native” nacen ya pensando toda su infraestructura, producto y operación alrededor de la IA, permitiendo que proyectos que antes requerían decenas de empleados puedan levantarse ahora con equipos mínimos. “Donde antes necesitabas 70 empleados, ahora lo hacen 10”, resumió, señalando además que la verdadera dificultad ya no está tanto en arrancar como en construir compañías realmente defensibles en un entorno donde “la tecnología se copia rapidísimo”.

Torremocha insistió en que el gran valor competitivo ya no reside únicamente en el software, sino en la integración profunda dentro de los workflows y procesos operativos de las organizaciones. “Una vez consigues entrar dentro de los procedimientos de una empresa, sacarte de ahí se vuelve tremendamente complicado”, señaló, apuntando además a cómo la IA está reduciendo cada vez más la frontera entre software y hardware.

El inversor alertó también sobre la creciente concentración del poder en grandes actores tecnológicos como NVIDIA, Microsoft o Google, y sobre los enormes desafíos energéticos que acompañarán el crecimiento de la inteligencia artificial. “La energía se ha convertido en un eslabón fundamental de toda la cadena de valor de la inteligencia artificial”, advirtió, recordando que esta revolución tecnológica exige enormes cantidades de capacidad eléctrica, agua e infraestructuras físicas. Aun así, defendió que Europa vive un momento mucho más competitivo que hace unos años gracias al crecimiento de fondos de inversión locales, aunque sigue arrastrando importantes debilidades frente al ecosistema estadounidense en talento, mercados financieros y conexión entre universidad, investigación y empresa privada.

Juan Gracia ha aportado una de las visiones más pragmáticas y provocadoras de la última mesa, defendiendo que el verdadero valor empresarial de la inteligencia artificial ya no está en el software, sino en los datos. El CEO y fundador de Performanze ironizó constantemente sobre construir “negocios aburridos”, pero utilizó precisamente esa idea para explicar cómo están transformando el middle market mediante modelos AI native centrados en licencias, automatización y data moat. “El software puede adaptarse a ti. No eres tú quien tiene que adaptarse al software”, afirmó, defendiendo que la IA está acelerando tanto el desarrollo tecnológico que la funcionalidad deja de ser diferencial. “Lo realmente valioso es el modelo de datos”, insistió, señalando que las empresas empiezan a eliminar múltiples herramientas SaaS porque “lo que termina teniendo valor no es tanto el SaaS en sí, es el data moat”.

Gracia subrayó que la verdadera defensibilidad empresarial ya no puede comprarse únicamente con dinero, porque depende de algo mucho más escaso: el tiempo necesario para construir datos, señales y comportamientos acumulados. “La funcionalidad puede ser copiada rapidísimo, pero el modelo de datos no”, explicó, poniendo como ejemplo el crecimiento de compañías como MongoDB o Snowflake frente a modelos SaaS tradicionales.

El emprendedor también reflexionó sobre las dificultades estructurales del ecosistema español para construir compañías tecnológicas escalables y sobre cómo la IA está empezando a transformar trabajos altamente estructurados y repetitivos. “Todas esas tareas muy basadas en síntesis de información son precisamente el tipo de trabajo donde la IA empieza a ser extraordinariamente eficiente”, afirmó, advirtiendo de que profesiones ligadas al análisis, documentación o generación de contenido corporativo vivirán cambios muy profundos en los próximos años. “La gran pregunta ya no es si va a cambiar. La pregunta es a qué velocidad lo hará”, concluyó.

Javier Macías Ruiz ha explicado cómo Fever lleva más de una década construyendo una organización “con ADN nativo en inteligencia artificial”, basada en una gigantesca infraestructura global de datos sobre entretenimiento y ocio. El SVP de Marketing & Growth de la compañía defendió que el gran valor competitivo ya no reside únicamente en el software, sino en la capacidad de entender las señales del consumidor a escala global. “La relevancia se vuelve el verdadero valor”, afirmó, explicando cómo Fever analiza no solo cómo se consume el ocio, sino también “cómo se descubre”, qué experiencias busca la gente, cuándo las quiere vivir y en qué contexto.

Con presencia en más de 50 países y alrededor de 300 millones de usuarios mensuales, la compañía utiliza IA para transformar señales en insights accionables, hiperpersonalizar campañas y optimizar recomendaciones en tiempo real. “La IA acelera muchísimo el paso de la señal al insight y del insight a la acción”, resumió, defendiendo además que el verdadero activo diferencial de las empresas modernas es el modelo de datos construido durante años.

Macías explicó también cómo la inteligencia artificial está transformando por completo la velocidad de desarrollo tecnológico y la relación con partners y consumidores. “Ahora directamente puedes construir algo propio en cuestión de días”, señaló, explicando cómo equipos mucho más pequeños son capaces de desarrollar productos y herramientas que antes requerían enormes estructuras y dependencias SaaS externas. Fever ya utiliza asistentes conversacionales en lenguaje natural para ayudar a sus partners a gestionar pricing, marketing o decisiones comerciales sobre eventos y experiencias. “Ya no solo les damos distribución. También les damos inteligencia”, afirmó.

El directivo defendió además que la economía del ocio y el entretenimiento crecerá todavía más en un contexto donde muchas tareas serán automatizadas y las personas dispondrán de más tiempo libre. “Las empresas que van a ganar serán las que consigan generar confianza de verdad y relaciones mucho más personalizadas”, señaló, anticipando un futuro claramente conversacional y agéntico, donde asistentes inteligentes ayudarán a organizar viajes, experiencias y actividades cotidianas mediante interacción natural con los usuarios.

Mar Pujadas ha cerrado la última mesa poniendo el foco en uno de los sectores donde la inteligencia artificial está generando ya un impacto más tangible: la salud. La cofundadora y CEO de Omniloy explicó cómo están ayudando a hospitales a desplegar agentes de IA capaces de automatizar tareas administrativas y operativas críticas. “Tenemos grupos hospitalarios donde hemos conseguido automatizar hasta un 75% de la recepción”, afirmó, destacando que la IA no solo reduce carga operativa, sino que garantiza disponibilidad permanente en un entorno donde entre el 30% y el 50% de las llamadas hospitalarias quedan sin responder.

Pujadas explicó además que los agentes inteligentes ya están ayudando a reducir la carga burocrática sobre médicos y profesionales sanitarios, automatizando documentación clínica y desplegando sistemas de enfermería virtual para campañas preventivas y seguimiento de pacientes. “Eso permite focalizar muchísimo mejor el tiempo humano y dedicarlo donde realmente aporta valor clínico y humano”, resumió.

La emprendedora defendió también que las startups AI native están construyendo organizaciones completamente distintas gracias a sistemas integrados de inteligencia artificial desde el primer día. “Todas nuestras conversaciones de Slack, GitHub o Granola están conectadas dentro de un second brain”, explicó, describiendo un ecosistema donde la IA organiza tareas, prioriza acciones y acompaña continuamente la operativa interna. Sin embargo, advirtió de que el verdadero valor diferencial no está solo en acumular datos, sino en lograr acceso a sectores extremadamente cerrados como banca o healthcare. “Entrar en esos workflows es extremadamente difícil”, señaló, recordando adquisiciones multimillonarias como la de Cerner por Oracle.

Pujadas se mostró especialmente optimista sobre el impacto futuro de la IA en descubrimiento de fármacos y medicina avanzada. “Procesos que antes tardaban entre dos años y medio y tres años ahora están reduciéndose a apenas tres meses”, afirmó, defendiendo que la salud será probablemente uno de los ámbitos donde la inteligencia artificial producirá transformaciones más profundas, desde la aceleración de tratamientos hasta la detección de patrones invisibles o el desarrollo de nuevas terapias para enfermedades hoy todavía incurables.

A lo largo de toda la jornada, Forbes House se ha convertido una vez más en un espacio de diálogo entre tecnología, empresa, instituciones y pensamiento en torno a una pregunta de fondo que atraviesa ya todos los sectores: qué papel queremos que juegue la inteligencia artificial en la sociedad que estamos construyendo.

Porque quizá el verdadero debate sobre la IA ya no sea únicamente tecnológico. Tal vez tenga más que ver con algo mucho más profundo: cómo decidimos convivir con una herramienta capaz de transformar nuestra economía, nuestra cultura, nuestra manera de trabajar e incluso nuestra percepción de la realidad.

Y en ese escenario, donde todo parece acelerarse, el verdadero reto seguirá siendo profundamente humano: conservar el criterio, el pensamiento y la capacidad de decidir hacia dónde queremos avanzar.

Artículos relacionados