Los cambios estructurales transformadores causados ​​por las megatendencias que van desde la disrupción digital y la transición energética hasta el auge de las ciudades del futuro, la salud digital y los estilos de vida sostenibles han abierto nuevas y emocionantes oportunidades para los inversores a quienes les gusta mirar más allá de las formas tradicionales de preservación de la riqueza. Sin embargo, parece que en 2022 se ha abierto un alto en el camino para las inversiones de este tipo.

Los flujos temáticos se ralentizaron considerablemente en 2022 y los fondos temáticos cotizados (ETF) superaron a los fondos abiertos en términos de flujos en el segundo trimestre. En este sentido, los fondos relacionados con el cambio climático y la sostenibilidad concentraron la mayor parte de los flujos en el primer semestre de 2022 en Europa.

A pesar de los resultados tan negativos, los ETF temáticos centrados en la tecnología han seguido reuniendo activos, ya que los inversores podrían haber encontrado oportunidades de entrada creadas por la corrección. “Los activos de los ETF temáticos europeos han sido más resistentes que los de los Estados Unidos porque han sufrido un impacto menor entre los activos tecnológicos que poseen”, comentan desde WisdomTree.

Blockchain y Fintech han sufrido profundas caídas en el segundo trimestre, a la vez que se han registrado salidas de capital significativas. Asimismo, la agricultura ha seguido concentrando un gran número de activos en ETF y fondos abiertos, ya que la crisis de abastecimiento debida a la guerra en Ucrania, el calor excesivo y la sequía, que está repercutiendo en los cultivos del hemisferio norte, han puesto el foco en este sector.

Pierre Debru, responsable de Investigación Cuantitativa y Soluciones de Multiactivos en WisdomTree, señala que en consonancia con el sentimiento general de aversión al riesgo que estamos observando en los mercados mundiales, los flujos dirigidos a las estrategias de inversión temática se han enfriado significativamente en el primer semestre. “Sin embargo, algunas facetas del mundo temático siguen despertando la imaginación de los inversores. La sostenibilidad ha sido el tema del año hasta ahora, con más de 4.500 millones de dólares de entradas en ETF y fondos de inversión”, indica.

La liquidación de la renta variable ha generado posibles oportunidades de compra para los inversores, ya que las revalorizaciones ofrecen puntos de entrada potenciales para quienes creen en el rendimiento a largo plazo, o en las oportunidades tácticas a corto plazo que ofrecen determinados fondos temáticos”, afirma Debru.

“Así lo demuestra el número de fondos temáticos (cinco) que ha superado su índice de referencia en el primer semestre”, ahonda. A su modo de ver, el entorno hostil para los activos de riesgo podría mantenerse durante el segundo semestre, ya que los bancos centrales están intentando controlar la inflación, y el endurecimiento de la política monetaria parece ser la estrategia favorita por la mayoría.

En el largo plazo es diferente

El apetito por soluciones de inversión global con un claro enfoque temático está creciendo a un ritmo acelerado, especialmente con clientes de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). “Desde nuestra perspectiva, no se trata tanto de invertir en el presente; el mundo está cambiando y, a menudo, luchamos por comprender la complejidad de las tendencias que se desarrollan a nuestro alrededor”, apuntan desde Julius Baer. “Algunos de ellos pueden parecer insignificantes o desconectados a primera vista”, añaden.

Tomando como referencia el tema de las ciudades del futuro, por ejemplo, no se trata solo de tecnología inteligente, sino también de urbanización, conectividad, cohesión social y sostenibilidad que impulsen nuestras ciudades del futuro. Ese es el poder de estas megatendencias: no es solo una sola tendencia, sino una multitud de ellas que impulsan un tema en particular. Estas se vuelven aún más poderosas a medida que se unen, creando grandes temáticas imparables e irreversibles.

En un horizonte de cinco, 10 o 15 años, es extremadamente difícil predecir qué empresas pueden resultar ganadoras en los mercados. En cambio, con una filosofía de inversión en la que se diversifique ampliamente, el capital empleado se puede centrar en espacios que, por concepción, pueden tener gran potencial de crecimiento: como el cambio demográfico con el envejecimiento de la población, o la revolución en la movilidad con los vehículos eléctricos.

“Aquí pueden generarse potenciales de revalorización desde las baterías, al cobalto, litio o níquel, proveedores de tecnología y componentes de automóviles, las propias empresas de automóviles y cualquier movilidad asociada a los ervicios o las infraestructuras”, apuntan en un informe desde Atlantic Capital.

“Necesitamos evaluar si toda la cadena de valor se apreciará, y así es como queremos proponer la idea de movilidad futura como una inversión para nuestros clientes”, concretan desde BNY Mellon. Lo que está claro, es que las temáticas que ahora se han enfriado podrían presentar oportunidades de revalorización de cara al futuro.