Hacerse hueco en la industria financiera de Wall Street alzando la voz y siendo el garante de la justicia no es fácil. La tendencia siempre será a contradecir determinadas posiciones y a pensar que el personaje que escenifica la necesidad de ciertos cambios es la oveja negra del rebaño. Sin embargo, a veces el “patito feo” puede estar en posesión de la verdad, lo cual llevado al espacio de los mercados puede generar con el paso del tiempo importantes rentabilidades.

Bajo ese prisma se ha encontrado William Albert Ackman, más conocido como Bill Ackman, (Chappaqua, Nueva York, 1966). Se trata de un gestor de fondos y filántropo de origen estadounidense; fundador y CEO de la empresa de gestión de fondos de cobertura Pershing Square Capital Management.

Ackman nació el 11 de mayo de 1966 de Ronnie I. y Lawrence David Ackman. Su padre era el presidente de una firma de financiación de activos inmobiliarios de Nueva York, Ackman-Ziff Real Estate Group. Su familia era judía y pasó sus años de la infancia creciendo en un barrio de toda la vida en un entorno de clase media. No tuvo problemas para costearse la formación, puesto que su padre se dedicaba a la financiación de hipotecas y su madre era una alta ejecutiva de una compañía neoyorkina. Se licenció en historia con la máxima calificación por la Universidad de Harvard, allá por el año 1988 y obtuvo su MBA en el mismo centro.

Su relación con las finanzas, ya en la actividad profesional, se dio más pronto que tarde. A Ackman siempre le gustó ser la voz discordante y mostrarse con una gran actividad. Decidió fundar la firma de inversión, Gotham Partners, de la mano David P. Berkowitz en 1992. En esos años, en colaboración con la firma aseguradora y de activos inmobiliarios, Leucadia National, hizo una oferta por el Rockefeller Center. Un trato que no se materializó, pero que situó a su compañía en el foco de atención, lo que generó un incremento impresionante                   de su clientela.

Gotham Partners consiguió aglutinar activos por un valor de 500 millones en 1998. Sin embargo, Ackman decidió cerrar la empresa en 2002. Pero no paró en seco. El neoyorkino rápidamente se lanzó al análisis sobre el MBIA AAA en 2002 y no fue hasta 2004 cuando fundó Pershing Square Capital Management con la ayuda financiera de Leucadia National.

Una filosofía de ‘rock n roll’ y primeras inversiones

Las decisiones en torno al estilo de inversión de Ackman habitualmente han generado controversias, dándose a conocer por su primer movimiento en corto, en contra de una aseguradora de bonos, seguida de un rescate con inyección de capital a favor de una operadora de centros comerciales.

¿Sus resultados? También han sido mixtos, unas veces realizando movimientos que le han permitido ganar mil millones de dólares, y otras, realizando apuestas que le han hecho perder tres mil millones de dólares.

Ackman se define a sí mismo como un “inversor activista”, buscando grandes compañías con gran potencial, pero con problemas financieros, los cuales resuelve a modo de que el precio de las acciones se eleve y obteniendo las ganancias de apreciación de valor de estas acciones.

Bajo el paraguas del holding compró las acciones de la cadena de comida rápida Wendy’s International y su empresa compró una participación del 10% en Target Corporation en 2007, de la que tres años después, poseía el 38% de las acciones de Borders Group.

Ackman estaba interesado en financiar la venta de Barnes & Noble en 2010, y ganó la batalla por poderes como accionista de Canadian Pacific Railway. Además, es conocido cómo atacó a Herbalife en un informe al asegurar que su modelo comercial de marketing de la compañía en 2012 era una “estafa piramidal”, razón por la cual se enfrentó a otro gurú de los mercados como Carl Ichan, posicionado favorablemente en el capital de la compañía.

Ackman abrió una posición corta por valor de 1.000 millones de dólares en 2012. Casi todos los medios financieros hicieron en aquellos momentos crónicas extensas de la operación. Fue muy sonado aquella discusión en la CNBC entre él e Icahn en pleno directo.

En las semanas posteriores a su posición corta, Ackman vio cómo las acciones de Herbalife se desplomaban alrededor del 60%, pero la compañía ha demostrado ser notablemente resistente y se ha recuperado a sus niveles previos a la posición corta, lo que le costó al fundador de Perhing Square millones en comisiones por préstamos y pérdidas. A partir del 28 de febrero de 2018, canceló toda su apuesta bajista en Herbalife.

Paradójicamente, en 2022, le ha sucedido lo mismo con Netflix. Compró 1.000 millones de dólares en acciones de la compañía a principios de año, pero con la fuga de usuarios optó por deshacer su posición y vender. Otro mazazo. “Si bien creemos que estos cambios en el modelo comercial (de Netflix) son sensatos, es extremadamente difícil predecir su impacto en el crecimiento de suscriptores a largo plazo de la compañía, los ingresos futuros, los márgenes operativos y la intensidad de capital”, explicó.

No obstante, no todo han sido piedras en el camino para Ackman. Uno de sus años más espectaculares fue en 2020, cuando logró convertir 27 millones de dólares en 2.600 millones de dólares en un solo movimiento, apostando a la baja de manera generalizada en el mercado ante los efectos de la pandemia que empezaba a asomarse en el mundo.

Ackman participa en numerosas actividades benéficas. Apoya el ‘Centro de la Historia Judía’, ha firmado The Giving Pledge, que implica que donará la mitad de su riqueza a la caridad, y junto a su esposa, Karen, lanzaron la Fundación Pershing Square en 2006, que promueve la innovación en el cuidado de la salud, el desarrollo urbano y económico, la educación, los derechos humanos y las artes.