La digitalización ha impulsado nuevas maneras de invertir, como es el caso de los roboadvisors. ¿En qué consisten? Especialmente, son plataformas digitales que brindan servicios de planificación financiera, con la diferencia de que son automatizados. Es decir, se basan ​​en algoritmos con escasa o, incluso, ninguna supervisión humana.

Los mejores productos de este tipo ofrecen una configuración sencilla, una sólida planificación de objetivos personales, y gestión de carteras. Además, son plataformas seguras, con buenos servicios de atención al cliente, educación integral y, especialmente, comisiones muy bajas.

Los roboadvisors brindan opciones de inversión y gestión de dinero más accesibles con costes más bajos de lo que se observa en la oferta disponible en los modelos tradicionales, lo que permite a más personas ahorrar, invertir y hacer crecer su dinero en su camino hacia la libertad financiera. El matiz se encuentra en que hay varios factores a considerar para buscar el producto que se acomode al perfil de cada usuario.

El nacimiento de este vehículo de inversión sujetado bajo procesos tecnológicos disruptivo fue en el año 2008 de la mano de Betterment, con el propósito inicial de reequilibrar los activos dentro de los fondos que marcaban una meta concreta. Buscaba ayudar a gestionar las inversiones pasivas de compra y retención a través de una interfaz online muy sencilla. Este mismo año, dicha compañía adquirió Makara, una plataforma que crea y mantiene carteras de criptomonedas para expandir sus ofertas a los inversores.

La tecnología en sí no representaba una novedad. Los gestores han estado utilizando software automatizados para seleccionar los activos que incorporar en sus carteras desde principios de la década del 2000. Pero el lanzamiento de Betterment, fue el preludio de lo que luego fueron los roboadvisors como tal. La primera piedra de un vehículo de inversión constituido bajo los estándares algorítmicos.

Hoy en día, la mayoría de los roboadvisors utilizan estrategias de indexación optimizadas mediante alguna variante de la teoría de las carteras modernas. Algunos, ofrecen carteras optimizadas para la inversión socialmente responsable (ISR), inversión Halal o estrategias tácticas que imitan a los hedge funds o fondos de cobertura. Además, pueden manejar tareas mucho más sofisticadas, la selección de inversiones y la planificación de cara a la jubilación.

La industria ha experimentado un crecimiento explosivo; los activos de los clientes gestionados por roboadvisors alcanzaron casi 1 billón de dólares en 2020 en todo el mundo, con la expectativa de llegar a 2,9 billones de dólares en el conjunto del planeta para el 2025, según el análisis de Finra.

El rebalanceo de las carteras

La mayoría de los roboadvisors utilizan la teoría moderna de carteras (o alguna variante) para generar la selección de activos. Una vez establecidos, continúan monitoreando esa diversificación que se ha creado para garantizar que se mantengan ponderaciones óptimas. Esto lo consiguen con un rebalanceo automatizado.

A cada clase de activo, o valor individual, se le asigna un peso objetivo y un rango de tolerancia correspondiente. Por ejemplo, una estrategia de asignación podría incluir el requisito de mantener un 30% en acciones de mercados emergentes, un 30 % en acciones de Estados Unidos y un 40% en bonos gubernamentales.

El uso del rebalanceo significa que las tenencias de “primera clase” y de mercados emergentes pueden fluctuar entre el 25% y el 35%, mientras que entre el 35% y el 45% de la cartera debe asignarse a bonos gubernamentales. Es un ejemplo. Cuando el peso de una tenencia salta fuera de esa horquilla permitida, toda la cartera se reequilibra para reflejar la composición del objetivo inicial.
Por qué invertir en roboadvisors en el entorno actual

Una de las cuestiones siguiendo toda esta explicación es por qué un entorno como el actual es de sumo interés para invertir en este tipo de productos que, al final, se dedican a replicar el comportamiento de los mercados, ya sean de renta variable, renta fija, o una mezcla de todos los segmentos.

Giorgio Semenzato, CEO de Finizens, explica que en la actualidad existe un escenario muy interesante para invertir a través de roboadvisors porque, en primer lugar, siempre es “positivo invertir en este tipo de productos en cualquier momento”, dado que la estrategia de inversión que se utiliza es la gestión indexada y está “científicamente demostrado que a largo plazo ha dado retornos muy elevados y por encima de la media del mercado”. El experto sostiene que “cuanto antes empieces”, más dinero “tendrás a lo largo del camino”.

De este modo, en un marco como el de la actualidad, todavía sería más válido para invertir en roboadvisors por dos razones, a su modo de ver: “La primera razón es por un tema cuantitativo, puesto que los factores económicos que están afectando de forma cruzada la evolución de los mercados como la guerra, inflación, o cambio en política monetaria están produciendo una volatilidad en los mercados muy elevada, pero, sobre todo, incluso hacen todavía más impredecible la evolución de los mercados”.

Semenzato expone que, con estos mimbres y ante esa impredecibilidad y volatilidad que aumenta mucho el riesgo de equivocación, los roboadvisors “te permiten estar amparado ante las malas decisiones”. “Si tienes que pensar en invertir, el actual es un entorno perfecto, porque las alternativas te garantizan equivocarte (…) Gracias a la diversificación de los roboadvisors el inversor estará tranquilo porque, pase lo que pase, sabrá que en el largo plazo tendrá recompensa y con el mejor resultado posible”, añade.

Por otra parte, el CEO de Finizens apunta que muchos de los inversores, frente a un exceso de liquidez y, observando el pasado, ven que los datos demuestran que los horizontes amplios pueden ayudar a la “generación de rendimientos con ese capital”.

“Hacen la consideración de que los mercados ahora están más bajos que hace tres meses y, como se encuentran con ese ahorro de más, se alegran de que exista este bache de mercado, porque la aportación que hagan ahora generará una revalorización más elevada que la media”, concluye Semenzato.