Con más de 20 años de experiencia en el mercado financiero, Sophie del Campo celebra en Madrid sus 10 años al frente de Natixis Investment Managers (Natixis IM), uno de los mayores gestores de activos del mundo con más de 1,4 billones de dólares.

Hace 10 años que abrieron su oficina en España, ¿qué balance hace?

Han sido 10 años apasionantes. En general, el mercado español tenía fama de ser muy profesional, pero ahora es todavía más maduro y cada vez mejor percibido. Y es que se han acelerado muchos temas de la industria en general, no sólo del mercado español, que le han hecho crecer. Primero, en el ámbito regulatorio, la directiva MIFID ha incidido directamente en la forma de comunicar con transparencia y el regulador español ha sido muy riguroso sobre el uso de las clases de acción. Segundo, un cambio importantísimo, que nos afecta directamente, ha sido la modificación del planteamiento a la hora de invertir, debido a la extensión de las políticas monetarias de tipos de interés extremadamente bajos. Y el tercer punto que nos ha obligado a cambiar la forma de trabajar ha sido la concentración bancaria. Y todavía, creo, veremos algo más de concentración. Ahora estamos hablando de entidades muy grandes, por lo que necesitan productos y casas acordes a su tamaño, que cumplan sus mandatos y eviten la concentración de riesgos.

Ha mencionado las políticas monetarias. ¿Cómo ha afectado particularmente esto al mercado y la industria española?

En general ha afectado a todos, pero especialmente a los más conservadores. Esto ha obligado a cambiar la mentalidad y empezar a arriesgar un poco más porque no había manera de obtener rentabilidad. Por ejemplo, vemos mucho interés en la gestión alternativa líquida, lo que irá en alza, y en productos de renta fija a muy corto plazo. En general, vemos carteras mucho más sofisticadas, que mezclan productos conservadores y de riesgo, y la verdad es que el particular modelo de negocio de Natixis IM, con más de 20 gestoras diferentes, nos ha permitido ofrecer cosas que no podíamos haber logrado en una casa sin tanta variedad.

Pero, ¿respecto a los productos? No para de hablarse ahora de los alternativos.

Y lo cierto es que cada vez hay más estrategias y tipologías diferentes. No es un producto sencillo y hay que distinguir entre los que tienen liquidez de los que no. El cliente clásico no va a ir a productos ilíquidos, pero vemos un crecimiento del cliente más sofisticado, a través de private equity, capital riesgo, infraestructuras cerradas… Y aunque todavía muy por detrás respecto a otros, sí observamos que hay apetito en el mercado español y seguirá la misma tendencia que en el resto de Europa, con incrementos sustanciales y algo más de impacto. Tiene mucho sentido: como sociedad no hay otra alternativa, la financiación privada es una necesidad muy importante para todas las Administraciones. Es necesario para la transición energética.

¿Qué opina sobre los niveles de greenwashing con la implementación de las nuevas normativas?

Creo que siempre hay dos tipos de gente: los que ven el vaso medio vacío y los que lo ven medio lleno. En mi opinión no hay mucho greenwashing [lavado de imagen para parecer sostenible]. Diría que es una minoría. Y sí, defendí desde un principio que había que avanzar en la regulación porque creo que es indispensable. Me parecía muy triste que no hubiera un sentido más allá de hacer dinero y creo que lo que se está haciendo va a hacia algo mejor. ¿Mismo retorno, mismo riesgo y con algo de impacto? Es sentido común y de hecho siete de cada diez personas prefieren invertir según sus valores éticos. La gente es sensata y quiere hacer las cosas bien. Y es verdad que todavía hay muchos debates abiertos y la regulación no es perfecta, pero creo que queda poco para que sea algo transversal. Soy muy positiva. No es una moda, es estructural y obliga un cambio en las formas de trabajar. En nuestro caso, Mirova entra en el engagement y analiza cómo las empresas pueden tener un mejor impacto, lo que sensibiliza mucho a las compañías porque tenemos mucho dinero y creemos en la gestión activa. Nuestro objetivo principal es tener impacto. No es una cosa sobre el papel.

¿Cuáles son las megatendencias que más atractivo despiertan?

Pues nosotros pasamos entre uno y dos años para determinar una temática válida con un crecimiento secular. Estamos en todo lo relacionado con lo que está suponiendo un cambio brutal en nuestra forma de consumir. Por ejemplo, invertimos en seguridad física (automoción inteligente, por ejemplo) y ciberseguridad. Son productos muy sólidos. Cualquier cliente tendría que tener algo de temáticos en la cartera. El mundo ha cambiado y es mucho más global, no es tan interesante exponerse a un tema geográfico concreto.

Recientemente, han publicado un informe sobre seguridad económica en la jubilación, el GRI index. ¿Qué conclusiones deben extraer los inversores para planificar su jubilación?

Es un tema preocupante. El sistema de pensiones actual es insostenible, en un país con una calidad de vida de las más altas y una salud pública muy bien valorada. Pero es insuficiente en términos de inversión financiera futura. Hacen falta muchos más incentivos para la pensión complementaria privada, así que es necesario promover la pensión privada y explicar el ahorro a largo plazo. Hay que cotizar más y poner el dinero a trabajar.