Si se juzga únicamente por su descripción, el 5G no parece el tema más interesante del momento. No tiene el atractivo de la inteligencia artificial, o del aprendizaje automático, por ejemplo. Tampoco hace reales las imágenes típicas de la ciencia ficción, como lo hacen los vehículos sin conductor, la robótica avanzada o la tecnología ponible.

No obstante, su poco atractivo para el público se compensa con su increíble potencial de transformación. Se prevé que esta quinta generación de comunicación inalámbrica sea hasta 100 veces más rápida que la actual 4G.

“De hecho, la tecnología 5G es el ingrediente esencial que hace posibles muchas de las principales tecnologías del mañana”, asegura Isaac Sudit, analista de inversión en renta variable de Capital Group. Sin ir más lejos, los robots solo podrán llevar a cabo las complejas tareas que se imaginan para el futuro si pueden sincronizarse entre ellos de forma inalámbrica en tiempo real.

Es probable que los principales beneficios del 5G no vengan de lo que se espera, sino de innovaciones tecnológicas que hoy todavía son meros esbozos de ideas. Eso es lo que ocurrió con el 4G cuando se implementó hace casi una década.

El 4G cumplió su promesa de ofrecer velocidad y conectividad. Pero, más allá de ello, articuló las bases que posibilitaron el vasto ecosistema actual de aplicaciones para teléfonos inteligentes: vídeo y música en streaming, redes sociales y juegos portátiles.

Superioridad económica y digital

Lo mucho que está en juego con el 5G se refleja en la feroz competencia entre Estados Unidos y China. Como parte de su conflicto generalizado en el área del comercio y la tecnología, las dos economías más grandes del mundo se enfrentan en una carrera para dominar el 5G, con el convencimiento de que ofrecerá una vía hacia la superioridad económica y digital. En efecto, si podemos guiarnos por lo ocurrido con el 4G, el país que mejor despliegue el 5G podría obtener importantes beneficios económicos.

Esta nueva generación ofrece una menor latencia, una mayor capacidad de red y prolonga significativamente la duración de la batería. Con el tiempo, estas características darán lugar a una sólida red en la que millones de dispositivos adicionales se comunicarán entre sí de forma remota entre 10 y 100 veces más rápido que en la actualidad. Precisamente eso es lo que da pie a todo el potencial del 5G: la capacidad de comunicación máquina a máquina (M2M).

“El potencial de tecnologías como el 5G es muy elevado porque esas tecnologías van a cambiar la forma en la que viviremos o los trabajos que tendrán nuestros hijos dentro de poco tiempo”, explican los expertos de Altamar Capital.

“Esto supone una gran oportunidad de inversión en activos como redes de fibra óptica, centros de almacenamiento de datos, ordenadores que sean capaces de desarrollar algoritmos complejos, inteligencia artificial, etc. La velocidad y la intensidad con la que se realicen dichas inversiones determinarán el desarrollo de dichas tecnologías”, ahondan los expertos.

Los fondos de inversión preparados para capitalizar el potencial del 5G

De este modo, existen una serie de fondos de inversión que invierten en empresas que cotizan en bolsa y que pertenecen a la categoría de “compañías que posibilitan el 5G”. Sin embargo, y lo que es más importante, estas están posicionadas no solo para experimentar un crecimiento asociado con el 5G, sino también para aprovechar tendencias de crecimiento secular más amplias con respecto a la disrupción digital.

Esos fondos están liderados, en primer lugar, por el Neuberger Berman 5G Connectivity Fund, que ya alcanza los 2.524 millones de dólares de activos bajo gestión y una rentabilidad superior al 8% en lo que va de 2021. Es el único vehículo dedicado exclusivamente a esta disrupción tecnológica.

Se trata de un producto centrado en una estrategia temática de renta variable global, apostando por compañías en las que más del 50% del crecimiento de sus beneficios futuros vengan de la ayuda a la implementación o adopción del 5G.

Dentro de las principales posiciones de su cartera se pueden encontrar nombres como Keysight Technologies, Marvell Technology, Advanced Micro Devices, Maxscend Microelectronics, Zendesk o Murata Manufacturing. Unas empresas que, a juicio del equipo de gestión representan, actualmente, oportunidades de inversión atractivas para el crecimiento a largo plazo.

Después, hay otros fondos tecnológicos que centran gran parte del peso de su cartera al crecimiento del 5G, pero no la totalidad, y que también pueden beneficiarse de la expansión potencial de la mejora en las conectividades.

Es el caso del DNB Fund Technology uno de los buques insignia de la gestora, con una trayectoria de ya 19 años y un equipo de gestión muy sólido. Siempre se ha caracterizado por la estabilidad de la cartera, incluso en fases de dificultades en los mercados y por una rentabilidad neta superior a la del índice de referencia desde su lanzamiento.

La filosofía del fondo se basa en nuestra convicción de que la tecnología mejora la productividad y es un activo ganador a largo plazo en el mercado. Sectores como Big Data en la nube; el Internet de las cosas, la automatización, también en el transporte y el 5G ofrecen grandes perspectivas.

Mientras, el Fidelity Future Connectivity es otra de las alternativas con las que sacar ventaja dentro de este campo. El fondo tiene como objetivo proporcionar a los inversores un crecimiento del capital a largo plazo, principalmente mediante la inversión en valores de renta variable de empresas de todo el mundo, incluidas las de países considerados mercados emergentes.

Las inversiones están vinculadas al tema de la conectividad e incluirán, entre otras, empresas involucradas en el despliegue de tecnología de redes celulares, proyectos de infraestructura relacionados con la conectividad a Internet (tanto cableada como inalámbrica), producción de contenido, transmisión y consumo, comercio móvil, conectividad a internet en dispositivos físicos y objetos cotidianos y vehículos autónomos.

Los diez valores más grandes en la cartera del fondo pueden representar el 50% o más del valor liquidativo del producto, lo que da como resultado una cartera razonablemente concentrada.

Actualmente, sus principales apuestas son compañías como Sony, Samsung, Apple, Marvell Technology y Okta; mientras que en 2021 acumula un rendimiento superior al 12%, tras haber cerrado 2020 con un despunte por encima del 34%.