Hace trece años, Ritu Narayan era una experta digital que supervisaba una línea de negocio de 1.000 millones de dólares en eBay cuando se enfrentó a un problema completamente analógico: cómo llevar a sus hijos, que entonces tenían 3 y 8 años, a la guardería y al colegio sin perderse reuniones.
El colegio privado no tenía autobús escolar, el tráfico del área de la bahía de San Francisco era conocido por ser terrible y las personas que contrataba a tiempo parcial para ayudarla eran caras y poco fiables.
Su dilema tenía ecos de su infancia en las estribaciones del Himalaya. «Mi madre, que era educadora en India, dejó su trabajo por la misma razón», cuenta Narayan. «Y aquí estoy, en Silicon Valley, en el centro de la innovación, y también me pregunto: ¿tendría que dejar mi trabajo y mi carrera?»
Narayan dejó eBay, pero no para convertirse en la conductora de sus hijos. Junto con sus dos hermanos, Vivek y Abhishek Garg, cofundó Zum, una empresa de transporte estudiantil con sede en Redwood City, California, que busca utilizar la tecnología para mejorar todos los aspectos de la experiencia de los alumnos en los autobuses escolares.
Zum alquila depósitos para autobuses, compra autobuses y pequeñas furgonetas de transporte escolar y los conecta, mediante una tableta y GPS, a una aplicación que permite tanto a padres como a profesores seguir los vehículos durante sus rutas. En otras palabras, es como un Uber para autobuses escolares.
Fundada en 2015, Zum se ha convertido en un unicornio del sector del transporte. Tras captar 430 millones de dólares en financiación, la empresa está valorada en 1.700 millones de dólares. Sus ingresos alcanzaron los 333 millones de dólares en 2025, un 35 % más que en 2024, y 5.000 colegios de todo el país pagan por utilizar el servicio.
Este crecimiento llevó a Narayan, de 53 años, a formar parte de la lista Forbes 50 Over 50 de 2026, nuestro listado anual, elaborado en colaboración con Mika Brzezinski y su iniciativa Know Your Value, que reconoce a mujeres que alcanzan sus mayores logros profesionales después de los 50 años. (Para consultar la lista completa de 200 mujeres, visita forbes.com/50over50).
Actualmente, los colegios de 18 estados utilizan la tecnología de Zum, aunque Narayan asegura que es solo «cuestión de tiempo» que llegue a los 50 estados.
«Una vez que entramos en un distrito, todo el mundo alrededor quiere utilizarlo. Cuando conseguimos el contrato de Kansas City, el distrito escolar público de Omaha también nos quiso, y St. Louis, Missouri, también», explica. «El boca a boca se extiende muy rápido».
Ese crecimiento es, en gran medida, un reflejo de lo deficiente que es actualmente el sistema de autobuses escolares de Estados Unidos. El país gasta casi 40.000 millones de dólares al año en llevar a los niños al colegio y traerlos de vuelta —uno de los mayores capítulos del gasto en educación K-12—, pero la combinación de la escasez de conductores y la falta de un sistema uniforme entre los distintos estados hace que no todos los alumnos utilicen un autobús escolar amarillo para ir y volver de primaria, secundaria o bachillerato. El resto depende de sus padres, tutores o del transporte público.
«No tenía ni idea de lo grande y complejo que era realmente este mercado. Estamos hablando de 26 millones de niños que son transportados al colegio y de vuelta a casa, además de a sus actividades deportivas extraescolares», afirma Miriam Rivera, cofundadora y directora gerente de Ulu Ventures, una firma de capital riesgo con sede en Palo Alto, California, que fue una de las primeras inversoras de Zum en 2016.
«Otra cosa que me sorprendió fue que había un competidor de Zum que, en aquel momento, había captado más de 12 millones de dólares y había realizado 60.000 trayectos, mientras que Zum había recaudado menos de un millón de dólares y ya había realizado unos 20.000 viajes».
Cómo jugar esta oportunidad
Por John Buckingham

Aunque Zum podría convertirse en un gran éxito para sus fundadores e inversores, a mí me gusta apostar por grandes proyectos tecnológicos con un socio que tenga mucho capital; de ahí mi preferencia por Alphabet. El gigante de la publicidad online y los servicios en la nube, con abundante efectivo, generó más de 30.000 millones de dólares de beneficio neto en el primer trimestre, parte de los cuales se utilizaron para compensar los 1.200 millones de dólares en pérdidas netas de sus prometedoras iniciativas Other Bets. Entre ellas están Wing (entrega de última milla), Intrinsic (robótica industrial), Isomorphic Labs (descubrimiento de fármacos), Calico (investigación sobre el envejecimiento) y Willow (IA cuántica), además de Waymo (vehículos autónomos), que según documentos de la compañía estaba valorada en 126.000 millones de dólares en febrero de 2026.
John Buckingham es cofundador de Value87 Investment Partners.
En otras palabras, Zum es una empresa que ha crecido a base de ingenio y recursos limitados, y Narayan también. En sus primeros días, la compañía se llamaba Liftee y era básicamente un servicio de transporte compartido para niños, con medidas adicionales de seguridad y controles más estrictos para los conductores.
La propia Narayan incluso trabajó durante un breve periodo como conductora de Liftee —una experiencia que, según cuenta, fue «estresante»—. El modelo funcionó razonablemente bien entre una población acomodada del área de la bahía de San Francisco, hasta el punto de que 30 colegios privados llegaron a firmar contratos, pero finalmente no estaba creciendo con suficiente rapidez.
Cuando la pandemia cerró todos los colegios presenciales de California, Narayan aprovechó la oportunidad para replantear el negocio. Transformó Zum de un servicio de transporte compartido en una plataforma empresarial para distritos escolares completos, capaz de desplegar físicamente una flota de autobuses escolares y realizar su seguimiento digital. El resultado es un sistema más rápido y eficiente que el modelo tradicional de autobús amarillo.
«Muy pronto nos dimos cuenta de que no tener nuestra propia infraestructura se convertiría en una limitación para crecer. Además, el sector es tan antiguo que, básicamente, hay que transformar cada una de sus capas», explica Narayan. «No puedes operar en un solo nivel y esperar obtener los resultados que buscas».
Zum hace todo lo habitual en una empresa de autobuses escolares: compra y mantiene los vehículos, alquila espacios para estacionarlos y contrata conductores. Pero también utiliza IA para analizar las rutas existentes y ahorrar tiempo, kilómetros y dinero.
Para los operadores de tráfico, el software recuerda a las herramientas que podrían utilizar los controladores aéreos: un mapa con puntos verdes, amarillos o rojos en movimiento que muestran dónde están los autobuses y si circulan prácticamente a tiempo (verde), llevan entre cinco y diez minutos de retraso (amarillo) o acumulan más de diez minutos de demora (rojo).
La versión de la aplicación dirigida a los padres se parece mucho a Uber o DoorDash y permite ver cómo se acerca el autobús a la parada. Las tradicionales hojas de registro que los conductores utilizaban para controlar qué alumnos subían al autobús cada día han desaparecido. También se han reducido las numerosas llamadas y mensajes de texto entre colegios y padres cuando se produce un retraso.
Normalmente, los contratos de Zum son inicialmente más caros que los de los proveedores tradicionales de autobuses, pero su tecnología puede reducir el número de vehículos necesarios y generar ahorros para el distrito escolar a largo plazo.
Narayan afirma que un análisis de «flota y rutas» realizado por Zum para el Distrito Escolar Unificado de San Francisco, como parte de un contrato de cinco años por 150 millones de dólares firmado en 2021, permitió reducir la flota de 236 a 193 autobuses, con un ahorro de 3,5 millones de dólares al año.
«Cada vez que [SFUSD] tenía una nueva necesidad, simplemente añadía un autobús más a la carretera. Nosotros entramos y optimizamos el sistema», explica.
Kimberly Raney, directora ejecutiva de transporte del Distrito Escolar Unificado de Oakland y antigua responsable en FedEx, tiene varias historias sobre cómo era el transporte escolar antes de la llegada de Zum.
Raney asumió su puesto en 2016 y, por aquel entonces, prácticamente todo lo que hacía implicaba teléfonos y máquinas de fax. Cuando los padres necesitaban cambiar el lugar de recogida de un alumno, enviaban por fax la nueva dirección al distrito, que después tenía que reenviar la información por fax al proveedor de autobuses escolares.
Cuando los autobuses se retrasaban —algo que ocurría con frecuencia, llegando a acumular 30 minutos de demora, según Raney—, transmitir la información entre conductores, operadores, padres y la propia Raney se convertía literalmente en un juego del teléfono.
«Funcionaba prácticamente como en las décadas de 1940, 1950 y 1960», afirma. Eso fue así hasta que OUSD firmó en 2024 un contrato de cinco años con Zum por 11,2 millones de dólares anuales. Desde entonces, las máquinas de fax de Raney han quedado en silencio.
Los contratos a largo plazo de Zum son una de las razones por las que inversores como Rivera se sintieron atraídos por la compañía. Al fin y al cabo, para una startup en sus primeras etapas resulta difícil rechazar unos ingresos garantizados durante un periodo de entre cinco y diez años.
Bryan Schreier, socio de Sequoia —firma que lideró la ronda de financiación Serie A de Zum en 2017—, señala que otra de las grandes ventajas de Zum es que no puede ser replicada fácilmente por Uber, Lyft o incluso OpenAI.
«Este es uno de esos negocios únicos que están realmente protegidos frente a las disrupciones de la actual ola de IA u otros elementos. La IA está en el núcleo de lo que hacen y les permite transformar el sector frente a los operadores tradicionales», afirma.
Cuando Narayan crecía en India, soñaba con convertirse en la primera mujer astronauta del país. No lo consiguió, pero aun así logró dar un gran paso adelante —quizá no para la humanidad, pero sí para los padres agotados de todo el mundo.
Este artículo está traducido de Forbes.com

