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El «mejor primer semestre» del Santander: las claves del beneficio récord del banco, entre las que está la IA

La entidad ganó 8.973 millones hasta junio, un 31% más, impulsada por una plusvalía de 1.895 millones procedente de Polonia. Sin extraordinarios, el resultado también marcó un récord gracias al aumento de clientes e ingresos y a la reducción de costes

La presidenta de Banco Santander, Ana Botín (Europa Press)
La presidenta de Banco Santander, Ana Botín (Europa Press)

Banco Santander ha registrado un primer semestre histórico, «el mejor», tal y como ha destacado el consejero delegado del banco, Héctor Grisi. Obtuvo un beneficio atribuido de 8.973 millones de euros durante el primer semestre de 2026, un 31% más que un año antes y el resultado más elevado alcanzado por el banco en este periodo.

La cifra incluye una plusvalía neta de 1.895 millones por la venta de Santander Bank Polska, completada en enero. Este ingreso quedó parcialmente compensado por los 250 millones destinados a la reestructuración de TSB, la entidad británica que Santander adquirió a finales de abril.

Descontadas ambas partidas, el beneficio ordinario alcanzó también un máximo: 7.328 millones de euros, un 15% más. Esta segunda cifra permite observar con mayor precisión qué ha hecho bien el banco al margen de la aportación puntual de Polonia.

Más clientes y menos costes

La primera palanca ha sido el crecimiento de la actividad. Santander incorporó doce millones de clientes durante los últimos doce meses, hasta alcanzar los 182 millones. Algo más de cuatro millones proceden de TSB, pero el avance no se limita a la compra británica. Excluida esta operación, los préstamos aumentaron un 5% y los recursos de clientes, un 7%, en euros constantes.

Este mayor volumen de negocio se trasladó a los ingresos, que crecieron un 6%, hasta 30.847 millones de euros. El margen de intereses avanzó un 7%, hasta 22.711 millones, mientras que las comisiones aumentaron un 9%, hasta 6.851 millones.

El margen de intereses continúa beneficiándose de unos tipos elevados en varios mercados, aunque la subida de las comisiones indica que el crecimiento no depende únicamente del ciclo monetario. La entidad también está logrando más actividad y una mayor vinculación de sus clientes. Más del 95% de sus ingresos procede directamente de la relación comercial con ellos.

La segunda clave está en los gastos. Los costes comparables bajaron un 2% en euros constantes y sin contabilizar TSB, pese a las presiones inflacionistas y a las inversiones realizadas por la entidad. El resultado fue un aumento del 12% del margen neto, hasta 17.636 millones de euros.

Santander ha conseguido así que los ingresos crezcan mientras los gastos comparables disminuyen. Esa combinación, conocida como apalancamiento operativo positivo, permitió mejorar la ratio de eficiencia en 2,9 puntos porcentuales, hasta el 42,8%. El banco necesita ahora 42,8 euros para generar cien euros de ingresos, frente a los 45,7 euros de un año antes.

Plataformas comunes e IA

Detrás de esta evolución se encuentra ONE Transformation, el plan con el que Santander está sustituyendo sistemas y procesos desarrollados de forma independiente en cada país por plataformas comunes. La estrategia persigue que una misma tecnología pueda utilizarse en distintos mercados y que el número de clientes aumente sin que la estructura de costes tenga que crecer al mismo ritmo.

Gravity, su plataforma tecnológica central, y One App ya prestan servicio al 53% de los clientes minoristas. El objetivo es superar el 80% en 2028. El coste anual por cliente activo ha bajado de 264 a 253 euros, mientras que las ventas digitales de la banca minorista crecieron un 21%.

La entidad también ha empezado a medir el efecto económico de la inteligencia artificial. Santander atribuye a su utilización 84 millones de euros de valor generado durante el semestre, sumando mayores ingresos, menores costes y una reducción de las provisiones. Su peso todavía es pequeño dentro de las cuentas del grupo, pero aporta una primera cifra concreta sobre sus efectos a través de «la mejora del servicio al cliente, el aumento de la productividad y el crecimiento de la actividad comercial al aplicar esta nueva tecnología».

Los negocios del Santander

La mejora se extendió a los principales negocios. La banca minorista y comercial elevó un 12% su beneficio ordinario, hasta 4.124 millones de euros; la banca corporativa y de inversión ganó un 17% más, hasta 1.742 millones; y Wealth Management & Insurance aumentó su resultado un 19%, hasta 1.083 millones.

En esta última división, los activos bajo gestión alcanzaron un máximo de 581.000 millones de euros, un 13% más. La banca corporativa y de inversión, por su parte, elevó sus ingresos un 16% y alcanzó una rentabilidad sobre el capital tangible del 20,3%, apoyada en el crecimiento de las actividades de asesoramiento y de menor consumo de capital.

Entre los contrapesos de estos resultados están las dotaciones por insolvencias, que aumentaron un 9%, principalmente por la evolución de Argentina. Además, el negocio de financiación de automóviles en Reino Unido exigió provisiones adicionales. Pese a ello, el coste del riesgo se mantuvo en el 1,15% y la ratio de morosidad descendió hasta el 2,93%.

La compra de TSB y Webster

La adquisición de TSB aporta a Santander más de cuatro millones de clientes, depósitos y una cartera de hipotecas de bajo riesgo. El banco espera obtener al menos 400 millones de libras en sinergias, aunque la integración acaba de comenzar. Durante este semestre, la operación ha generado 250 millones en costes de reestructuración y solo ha contribuido a las cuentas desde finales de abril.

El siguiente movimiento será la adquisición de Webster Bank, acordada por 12.200 millones de dólares y que ya ha recibido el visto bueno del Banco Central Europeo (BCE) para reforzar el negocio de Santander en Estados Unidos. Aportará una base de depósitos más amplia y un mayor peso en banca de empresas. El grupo calcula unas sinergias de costes de alrededor de 800 millones de dólares y prevé situarse entre las diez mayores entidades estadounidenses de banca minoristas y de empresas de activos.

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