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Así se reparten los 104.000 millones de BlackRock en España

El gigante mundial ha identificado a España como el país «preferido» para invertir en renta variable por el crecimiento económico, la composición de mercado y el potencial de los beneficios empresariales

Larry Fink, CEO of BlackRock
Larry Fink, CEO of BlackRock (Getty Images)

BlackRock ha convertido España en su mayor apuesta. «España sigue siendo nuestro país preferido para la exposición a la renta variable», señala la entidad. Ya lo era hace unos meses, pero el crecimiento económico, la composición de mercado y el potencial de los beneficios empresariales han hecho que gane aún más atractivo.

La mayor gestora de fondos del mundo cifra ya en unos 104.000 millones de euros sus inversiones en el país. Es un 12% más que hace solo cinco meses y un 30% más que en septiembre de 2025. Y subiendo. Concentra cerca de la mitad de su exposición en renta variable y distribuye el resto entre deuda pública, crédito y mercados privados.

En las cotizadas es donde mejor puede seguirse el rastro del gigante estadounidense. BlackRock es el mayor accionista institucional extranjero del Ibex 35, con participaciones que superan el 1% en 20 compañías. Los registros de la CNMV dibujan un núcleo con la banca, la energía y las infraestructuras en el centro.

BlackRock figura en los registros con un 8,4% de Banco Sabadell, un 7,2% de BBVA, un 6,9% de Santander, un 5,9% de Bankinter y un 4,7% de CaixaBank. También aparece con un 7,4% de Enagás, un 7,2% de Repsol, un 6,3% de Iberdrola, un 5,2% de Redeia y un 3,3% de Solaria.

Las infraestructuras, el transporte y las comunicaciones completan el mapa. BlackRock tiene declaradas participaciones del 5,9% en Telefónica, el 5,5% en Amadeus, el 5,1% en ACS, el 5,1% en Aena, el 5,0% en Cellnex y el 3,5% en IAG. También cuenta con un 4,8% de Grifols, un 4,6% de Merlin Properties, un 3,9% de Acciona y un 3,0% de Colonial.

Hay que tener en cuenta que estas empresas representan una parte muy relevante de su cartera bursátil española, pero no necesariamente toda. Los inversores solo están obligados a comunicar al supervisor del mercado cuando alcanzan o cruzan el umbral del 3% de los derechos de voto, por lo que BlackRock puede mantener posiciones inferiores en otras cotizadas sin que aparezcan en este registro público.

Deuda pública o privada y empresas no cotizadas

Fuera de la Bolsa aparece la segunda gran bolsa de dinero, la deuda pública. Las cifras difundidas por BlackRock sitúan este bloque en torno a una cuarta parte de la exposición total, lo que equivaldría aproximadamente a 26.000 millones de euros. Aproximadamente otro 15% de los 104.000 millones estaría ligado a deuda privada (unos 16.000 millones).

Finalmente, el 10% restante está en los mercados privados, activos no cotizados. Una de las operaciones más recientes es la alianza de BlackRock con Twin Peaks para desarrollar una plataforma de flex living en España con una inversión prevista de hasta 400 millones de euros, incluidos capital y financiación, y proyectos ya anunciados en la Comunidad de Madrid.

A través de Global Infraestructure Partners (GIP), integrada en el grupo, también ha sellado con ACS una alianza valorada inicialmente en 2.000 millones de euros para desarrollar una plataforma internacional de centros de datos, uno de los grandes focos de inversión privada ligados al auge de la inteligencia artificial.

BlackRock no considera agotado el recorrido. De hecho, la desinversión que ha hecho en Naturgy en los últimos meses no ha impedido alcanzar un máximo de 104.000 millones. El Banco Santander, con una fuerte revalorización en Bolsa en los últimos meses, le ha llevado a superar incluso a Inditex en capitalización. Es su mayor inversión con algo más de 12.000 millones.

La firma ha situado a España como su principal preferencia mundial para exposición a renta variable en el segundo semestre. La explicación combina una economía más sólida que la de buena parte del entorno europeo —con crecimiento acumulado desde la pandemia, superávit por cuenta corriente, inflación contenida y fortaleza del empleo—; una expectativa favorable para los beneficios empresariales; y un Ibex cargado de los sectores que busca.

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