Economía

Las ‘Big Three’ de la gestión de activos se afincan en Madrid: los ejecutivos que quieren conquistar el ahorro español

State Street ha abierto oficina en Madrid con Ana Concejero como principal ejecutiva local. Completa así el triángulo de poder corporativo con BlackRock (Luis Megías) y Vanguard (Pablo Bernal)

Montaje de Luís Megías (BlackRock), Ana Concejero (State Street) y Pablo Bernal (Vanguard).
Montaje de Luís Megías (BlackRock), Ana Concejero (State Street) y Pablo Bernal (Vanguard).

Las tres mayores gestoras de activos del planeta ya han echado raíces en Madrid. BlackRock, Vanguard y State Street —las llamadas ‘Big Three‘— han reforzado en los últimos años sus estructuras en España para capturar una parte creciente del ahorro español, todavía muy concentrado en depósitos, vivienda y productos conservadores.

Juntas administran más de 30 billones de dólares en activos y son accionistas de referencia en buena parte de las grandes compañías cotizadas del mundo. España sigue lejos de Estados Unidos o Reino Unido en penetración de ETF, pero las grandes firmas internacionales interpretan esa distancia como una oportunidad, no como una barrera.

Prueba de ello es que State Street abrirá una oficina en la capital. Lo ha anunciado solo seis meses después de que Vanguard aterrizara en la calle Jorge Juan, marcando el inicio de sus operaciones físicas directas en España. La pionera BlackRock, que desembarcó en Madrid en 1994 con su sede en la Torre Picasso, cierra el triángulo.

Al frente de BlackRock en Iberia, inversor clave del Ibex 35 con participaciones valoradas en 42.000 millones de euros, está Luis Megías. Veterano de la industria y responsable de pilotar la expansión comercial y reputacional de la firma en la región. Antes fue CEO en BBVA Asset Management Europa y director ejecutivo en Goldman Sachs.

Bajo su dirección, la gestora ha intensificado su presencia entre redes de banca privada, aseguradoras y grandes patrimonios, en un momento en el que la volatilidad geopolítica y la inflación han devuelto protagonismo a la gestión pasiva y a los fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) como herramientas defensivas para el inversor minorista.

En Vanguard, el rostro del desembarco español es Pablo Bernal, responsable de la firma para España tras casi nueve años en la compañía. Su cargo actual —Head of Spain and Branch Manager— refleja el cambio de fase de la gestora: de atender el mercado desde fuera a operar con estructura física propia en Madrid.

Antes de asumir España, ocupó responsabilidades en Vanguard vinculadas a gestión patrimonial y desarrollo de negocio en Latinoamérica; y, antes de incorporarse a la compañía, en 2017 pasó por BlackRock, Sherpa Capital y Deloitte. Su misión es trasladar al mercado español el ADN de Vanguard, que aglutina 12 billones de dólares y fue pionera en fondos indexados para particulares.

Tres ejecutivos y un billón de euros en ahorro bancarizado

La tercera pieza del tablero es State Street. La firma refuerza ahora su presencia física en Madrid apoyándose en Ana Concejero, responsable del negocio de intermediarios y cobertura de clientes en España. Se posiciona como principal ejecutiva local dentro de una estructura regional liderada por Francesco Lomartire en el sur de Europa y por Ann Prendergast en EMEA.

La firma responsable de lanzar el primer fondo cotizado en Estados Unidos en 1993 —SPDR S&P 500 Trust ETF— da ahora un paso más en su actividad comercial en España con la nueva «base operativa». Responde al potencial de crecimiento, con un ecosistema financiero «sofisticado» y una creciente interconexión con los flujos internacionales de capital.

España se ha situado como el segundo mayor mercado de fondos cotizados de Europa con 2,6 millones de inversores, según un estudio elaborado por BlackRock, en colaboración con YouGov, a finales del año pasado. El informe ha reflejado un crecimiento del 169% en el número de inversores españoles en ETFs desde 2022, impulsado especialmente por las generaciones más jóvenes.

El contexto macroeconómico también juega a favor. Tras años de tipos de interés negativos y una pandemia, las familias españolas siguen acumulando importantes bolsas de ahorro, expuestas a la pérdida de poder adquisitivo por la inflación. Al mismo tiempo, el envejecimiento demográfico y las dudas sobre la sostenibilidad futura del sistema público de pensiones están acelerando el debate sobre la inversión a largo plazo.

Para las gestoras estadounidenses España representa uno de los últimos grandes mercados europeos donde la transición desde el ahorro conservador hacia la inversión financiera aún está incompleta. Madrid se ha convertido así en mucho más que una plaza comercial para BlackRock, Vanguard y State Street. Es un laboratorio desde el que disputar el futuro del ahorro del sur de Europa.

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